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"En camino...más allá de la nostalgia"

II Encuentro Nacional de Antiguos Alumnos el Seminario del Santuario de la Virgen de la Cabeza

Andújar, 20 y 21 de Octubre de 2007

JUNTOS PODEMOS

 

Por Antonio Regalado*

 

Queridos amigos: ¡Qué hermoso respirar los aires del Santuario de la Virgen de la Cabeza ¡Así comenzaba yo  la crónica del I Encuentro hace dos años cuando nos congregamos bajo el manto de la Virgen Morena para “volver a empezar…”

 

Estamos aquí, de vuelta a casa, para comprometernos con el futuro. Es un privilegio abrir esta jornada tras saludaros a todos (a los que habéis venido y a los que no lo han podido hacer) y agradecer a los Padres Trinitarios que hayan tenido la iniciativa del reencuentro.

 

Estamos aquí, convencidos de que, más allá de la nostalgia, -nueve lustros no son nada- debemos transmitir los valores que aprendimos en la orden a través de una Asociación de Antiguos Alumnos de este Seminario.

 

Es un proyecto de fe. Y la fe mueve montañas. Aprendimos muchas cosas en poco tiempo. Y ese aprendizaje en valores (responsabilidad, solidaridad, bonhomía,  honradez, ética, austeridad) ha conformado nuestra vida.

 

El paso por la orden trinitaria ha marcado (y mucho) nuestras vidas. Quizás, los que somos de pueblos pequeños valoremos más el acierto y la suerte que tuvimos en los años sesenta, cuando un padre trinitario apareció por allí y se trajo a todos los que éramos monaguillos.

 

Hace poco más de un mes tuve el inmenso placer de reencontrarme en Salamanca con el Padre Antonio que fue quien nos trajo a Marcial Álvarez, de Mayalde (Zamora) y a mí (de Aldehuela de la Bóveda, en Salamanca) el 16 de septiembre de 1960. Ayer mismo. Habían transcurrido 44 años desde que nos despedimos de Alcázar. Le reconocí inmediatamente y nos fundimos en un abrazo.

 

El Padre Antonio es tan solo un eslabón en la cadena de la gran familia trinitaria que, dentro y fuera, hemos hecho de la vida un sacerdocio.  ¿Qué hubiera sido de muchos de nosotros, en aquella época del 600 sin el cobijo del seminario? Yo os lo diré: la emigración. La emigración a Francia, Suiza, Alemania. O al País Vasco, Asturias o Cataluña.

 

Muchos de nosotros, gracias a los estudios pudimos acceder a la Universidad,  algo impensable cuando se vive en el medio rural donde no hay instituto y los padres (labradores en su mayoría) no tenían recursos económicos para enviarnos a estudiar a la capital de la provincia.

 

Así es que es fácil que salga a borbotones el agradecimiento por los poros de mi piel.

 

Por suerte, he trabajado veinte años en los palacios del Congreso y del Senado; y siempre que salía a tomar el aire a la Plaza de España  me topaba con don Quijote, con Sancho y con Cervantes. Y allí sigue en el frontispicio del monumento la cruz trinitaria…  La cruz roja y azul.

 

Yo me siento orgulloso de aquel rescate del escritor de Alcalá de Henares. Hoy la esclavitud se muestra de mil maneras y los trinitarios siguen por el mundo rescatando y ayudando  personas necesitadas, las más de las veces a los más pobres de entre los pobres. Hoy, conoceremos a qué dedican sus mejores energías 8 siglos después de su fundación por Juan Mata y Félix de Valois.

 

Permitidme que entremezcle los recuerdos – y que retorne a lo que verdaderamente nos ha traído hasta esta montaña sagrada: estamos aquí para comprometernos con el futuro trazando un camino más allá de la nostalgia.

 

Ha llegado el momento, como escribió Bergson de pensar como hombres de acción y de actuar como hombres de pensamiento.

 

En esta empresa no sobra nadie. Para esta aventura necesitamos unir todas las manos. Juntos podemos.

 

Liderados por el padre Domingo Conesa y coordinados por Isidro Hernández  queremos crear una Asociación Trinitaria de Antiguos Alumnos del Seminario Virgen de la Cabeza. Casi todas las órdenes religiosas la tienen. Sin duda alguna, la de los ‘pilaristas’, en Madrid, es la más famosa. Ha dado un presidente de gobierno, decenas de ministros de izquierda y de derecha y muchos ejecutivos agresivos.

 

Nosotros tan sólo aspiramos a crear un grupo, un club de buenas personas imbuidos de la filosofía trinitaria.

 

En un par de reuniones previas, celebradas en Madrid, hemos examinado las líneas generales de los Estatutos. Todo es susceptible de mejora. Creemos, sinceramente, que esta Constitución que nos otorgamos voluntariamente, es una amplia autopista por la que podemos transitar juntos, codo con codo y en la misma dirección.  ¿Hasta donde? Donde el corazón nos lleve.  Los pensares y los sentires (como dicen en esta tierra andaluza) se escriben en el viento.

 

A mi me cabe el honor –el privilegio- de invitaros a que entre todos hagamos posible esta aspiración. Nunca es tarde cuando el fin es tan noble.

 

Podría haber redactado mil razones para convenceros de que esta Asociación es hoy más necesaria que nunca pero voy a resumirlas en un decálogo que anticipo podríais suscribir todos y cada uno de vosotros.  (Y si no, cambiamos de decálogo).

 

Una,- Porque ello nos obligará –moralmente- a compartir junto a la Morenita, unas jornadas de convivencia bianual.  Este santuario, estos paisajes, estos horizontes han condicionado toda nuestra existencia y encontrarnos aquí (en los años impares) será siempre un motivo de gozo.

 

2.- Es el momento de dar las gracias a los PP  Trinitarios que tanto hicieron por nosotros. Yo creo que ha llegado el momento de decirles a los actuales rectores del Santuario que les estamos eternamente agradecidos y que les queremos. Por tanto, volver año sí, año no,  será motivo de satisfacción permanente.

 

Gracias por la educación religiosa recibida y por los principios que en la Orden aprendimos. Gracias por la disciplina, por el esfuerzo, por el compañerismo.

 

3.- Porque  en estos momentos de crisis de valores donde lo políticamente correcto es ser anticatólico, nosotros nos comprometemos con la Iglesia a través del mensaje trinitario.  Dar testimonio de la Verdad e ir contracorriente es la mejor manera de ayudar al prójimo.

 

La 4ª razón tiene que ver con la solidaridad. Sé que muchos de vosotros mantenéis “colaboraciones” con misiones en el extranjero. Aprendiendo de vuestra  experiencia, la Asociación de Antiguos alumnos puede unir fuerzas para encauzar las ayudas humanas y económicas. Juntos llegaremos más lejos.

 

5ª. Muchos fuimos llamados y acudimos a la llamada del Señor. Hoy, aquí y ahora, cabe preguntarse en voz alta  si nos encontramos  también entre los escogidos. Yo creo que sí. El manto de Virgen de la Cabeza  nos ha amparado a nosotros y a nuestras familias.

 

No es que sin Asociación (y sin Estatutos) no podamos hacer cosas positivas. Pero las normas encauzan las energías y multiplican las sinergias. Así es que aunque sea por operatividad bien vale este punto como sexto.

 

7ª Ha llegado el momento de dar testimonio y de reafirmar nuestra fe trinitaria. Solo desde la unidad conseguiremos los objetivos y vertebrar una tradición que nos ha acompañado desde la pubertad.

 

8ª Tenemos una deuda de gratitud que bien merece la pena comenzar a saldarla cuanto antes. Tenemos que devolverle al prójimo –y los trinitarios y el Santuario son el mejor medio- parte de los muchos beneficios que hemos recibido.

 

Como novena razón nada mejor que enorgullecernos nosotros mismos de sentir y sentirnos como trinitarios. Nada más. Y nada menos.  Es una actitud, un talante, una posición valiente ante la vida cotidiana.

 

Y el décimo punto lo tomo prestado del Papa Juan Pablo II: “No tengamos miedo”. No tengamos miedo para el compromiso, para la solidaridad, para defender los valores y el espíritu religiosos.

 

Todo decálogo se resume en un colorario. Y éste tiene cuatro palabras: amar y ser amados. Dar y darse a los demás. San Pablo escribía a los corintios hace más de dos mil años que “el amor no pasa nunca”. Sin amor no somos nada así es que bien pudiera ser ésta la filosofía que ilumine esta misión, una misión que depende tan solo de la fe que pongamos todos juntos. Una fe cargada de esperanza.

 

Creo, repito, en que seguimos siendo, los escogidos. Algo tendrá que ver la Moreneta en todo ello.

 

Boecio, el primer filósofo cristiano, amigo de Santa Elena,  la madre del emperador Constantino escribió en el siglo IV que “la eternidad es cuando no nos falta de nada”.  Yo creo que aquí, en este Monte Cabezo, no nos falta nada; quizás porque estamos más cerca de la línea del cielo”. Compartámosla.

 

 

Termino –y me atengo al tiempo pactado-: otros compañeros van a diseccionar los estatutos para convenceros y convenceros de que sería hermoso recorrer juntos el resto del camino. Ha llegado la hora de reconstruir nuevos sueños desde la otra orilla de la nostalgia. No hemos llegado hasta aquí para estar juntos sino para hacer algo juntos.  La fe es el camino. Gracias.  Muchas gracias, amigos y compañeros trinitarios.

 

*Antonio Regalado es periodista y Antiguo Alumno del Santuario en el año 1963-64

 

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