Es necesario,
pues, que nuestra fe sea viva, que nos lleve realmente a creer en Dios y
a mantener un constante dialogo con El. La vida cristiana debe ser vida
de oración constante, procurando estar en la presencia del Señor de la
mañana a la noche y de la noche a la mañana. El cristiano no es nunca un
hombre solitario, puesto que vive en un trato continuo con Dios, que
esta junto a nosotros y en los cielos...
En medio de las ocupaciones de la jornada, en el momento de vencer la
tendencia al egoísmo, al sentir la alegría de la amistad con los otros
hombres, en todos esos instantes el cristiano debe reencontrar a Dios.
Por Cristo y en el Espíritu Santo, el cristiano tiene acceso a la
intimidad de Dios Padre, y recorre su camino buscando ese reino, que no
es de este mundo, pero que en este mundo se incoa y prepara.
Hay que tratar a Cristo, en la Palabra y en el Pan, en la Eucaristía y
en la oración. Y tratarlo como se trata a un amigo, a un ser real y vivo
como Cristo, lo es, porque ha resucitado...
...Cristo, Cristo resucitado, es el compañero, El Amigo. un compañero
que se deja ver solo entre sombras, pero cuya realidad llena toda
nuestra vida y que nos hace desear su compañía definitiva.
Reciban de
toda nuestra gran familia Cofrade, una feliz Semana Santa:
¡Cristo esta Vivo y está entre
nosotros, no le abandonemos en momentos que mas nos necesita!