El padre Agustín de los Reyes era uno de los profesores del convento carmelita de Almodóvar. Propuso a los padres de Juan que su hijo aprendiese con él gramática, de cuya asignatura había tenido fama de sobresaliente en la Universidad de Alcalá. Aceptaron aquellos encantados la propuesta y comenzaron las clases. Treinta años después, el Santo escribía: "En la celda del Padre Agustín aprendí la poca gramática que sé".

Junto a la gramática aprendió filosofía y muchas otras cosas. Tantas, que la vocación religiosa maduró muy pronto en él. Solicitó entonces ser admitido en el Carmen Descalzo y, con gran contento de todos, le dieron el ingreso. Pero en los planes de Dios estaba que había de ser trinitario y, sin que se sepa la verdadera causa, la vestición no llegó a realizarse. Dos años más tarde, a los 17 años Juan García emprendió el camino hacia Baeza acompañado por su hermano Antonio ("La 1ª vez que pasé por Andalucía iba temeroso del calor") para ingresar en la Universidad de Baeza, donde estudió uno o dos cursos de Artes.

          

"Estampas de una vida"

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