La Misa del Domingo

VOZ TRINITARIA

13 de enero de 2008

 

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P. Manuel Sendín García

En exclusividad para Trinitarios.net

       

PRESENTACIÓN

 

EL BAUTISMO DE JESÚS

 

(GUÍA, JESÚS DE NAZARET,  Pgs. 35 - 48)

 

        La vida pública comienza con el Bautismo en el Jordán. Mateo lo presenta escuetamente: “En aquellos días”. Pero ya ha indicado que es el heredero de la promesa de Abraham y del compromiso con David. Ha llegado la hora del David definitivo.

 

        Lucas da datos temporales importantes al comienzo de la vida del Bautista, “en tiempo del Rey Herodes, Rey de Judea”. El hilo conductor lo retoma Lucas al comienzo de la vida pública de Jesús: “El año quince del reinado del emperador Tiberio”. Por tanto la aparición pública de Jesús  es un acontecimiento histórico  que se puede datar con la seriedad de una historia realmente ocurrida, contemporaneidad con todos los tiempos, diferente de la intemporalidad del mito.

 

        El descendiente de David es un artesano de Galilea, poblada predominantemente por paganos. Una vez más, Israel vive en la oscuridad de Dios, las promesas parecen sumidas en el silencio. Se oye “Ya no tenemos profeta, Dios ha abandonado a su pueblo”.

 

        El Bautismo de Juan se distinguía  de las acostumbradas abluciones religiosas: No se puede repetir y exige un cambio; llamamiento a una nueva forma de pensar; se relaciona con el  juicio de  Dios y con alguien más Grande. Se habla de la intervención de Dios al que hay que prepararle un camino.

 

        Con el Bautista había un profeta cuya vida le acreditaba como tal. El más Grande que bautizará con el Espíritu Santo y fuego está por llegar. Se incluye el reconocimiento  de los pecados. La inmersión en el agua simboliza la muerte. Pero al ser agua del Río que fluye es símbolo de vida.

 

        Aún lo es hoy el Jordán para su tierra. Se trata de muerte y resurrección.

 

        Acude toda Judea y Jerusalén, pero ahora hay algo nuevo: Llega  Jesús desde Nazaret de Galilea. Hasta entonces no se había hablado de peregrinos venidos de Galilea. Jesús viene de otra zona geográfica, de lejos. Se mezcla entre la multitud de pecadores. ¿Cómo podía reconocer sus pecados y  desprenderse de su vida anterior?. Por eso se entabla el diálogo entre Jesús y Juan. Parece que el sentido es: En una determinada situación provisional vale una determinada forma de actuación. El cumplir toda justicia (voluntad de Dios) expresa la solidaridad con los hombres. Al  entrar en el agua, Jesús carga con toda la culpa de la humanidad; entró con ella en el Jordán. Así anticipa la Cruz. Verdadero Jonás: “Tomadme y arrojadme al mar.” Así el bautismo es la anticipación de la muerte y de la resurrección. Por eso, en la liturgia oriental el icono del bautismo  muestra  el  agua como un sepulcro líquido en forma de cueva que representa el Infierno. Jesús baja a este sepulcro líquido que lo envuelve por completo. Descenso  a los infiernos y resurrección

 

        Lucha contra el mal; se produce una nueva calidad de ser: Un cielo nuevo y una tierra nueva. Participación en la transformación del mundo emprendida por Jesús, en su descenso y ascenso. Así hay que entender: “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Jn. 1, 29)

 

 

    COMENTARIOS A LA PALABRA DE DIOS

 

EL BAUTISMO DEL SEÑOR

 

EXÉGESIS: Lucas 3, 15- 16. 21-22.-

 

        El Bautismo de Jesús en el Jordán es un acontecimiento al que los cuatro evangelistas dan mucha importancia: Jesús se manifiesta como predilecto de Dios, lleno del Espíritu, dispuesto a comenzar su misión mesiánica. Juan Bautista recuerda que detrás de él, vendrá uno que “bautizará con Espíritu Santo y fuego” y no con agua como él. Jesús se pone en la fila de los demás y sucede una especie de “Teofanía Trinitaria”: Baja el Espíritu sobre Jesús y el Padre hace oír su voz. El siervo anunciado por Isaías ha llegado: Jesús de Nazaret. Todo fue en un momento intenso de oración, como si el cielo se abriera y descendiera. Jesús sintió al Padre y al Espíritu tan cerca que fue una experiencia de fuego. Para sus intervenciones públicas, Jesús tendrá los dones del Espíritu.

 

ISAÍAS: 42,1-4, 6-7.-

 

        El contexto es el pleito de Dios contra los dioses: “Todos juntos son nada” El autor se nos presenta como el elegido por Dios sobre él reposa su Espíritu. Posee el don del Espíritu como los grandes jefes carismáticos, - Exige testigos: mirad. Tiene una dura misión: Traer el derecho a las naciones. El método es delicado: No quebrantará la caña cascada, no apagará el pávilo vacilante.

 

 

 

 HOMILÍA

 

        Ficha bautismal de Jesús: Nombre, Jesús, nombre de guerra: Cristo. No tiene estudios reconocidos, pero le llaman Maestro. Es un hombre comprometido y su causa la ha asumido el Padre. Está por encima de la ley. Oficio: Darse a los demás. No tiene hobby: le falta tiempo, porque siempre está junto a los pobres. Hay una Nota marginal que dice: al morir el Centurión Romano exclamó: “verdaderamente era Hijo de Dios”.

 

Nuestro mundo está lleno de voceros que gritan, vocean. El pueblo desterrado no es ya más que un pávilo vacilante. El siervo elegido no va a romper la caña cascada, ni el pávilo que aún humea. Va a defender la vida del aún no nacido, y del que no tiene grandes esperanzas.

 

Luz para los ciegos. Así redime Dios: Abre los ojos a los ciegos, saca a los cautivos de la prisión. El Mesías vive de Dios y por Dios y realiza su misión entregándose a los demás. ¡Qué buen siervo! ¡Qué buen Pastor! ¡Qué buen líder!

 

Esto sucedió en Galilea, al otro lado del Jordán donde Juan bautizaba. El bautismo es un acontecimiento programático. A Jesús ya no hay que buscarlo en Nazaret, sino en su vida pública.

 

Cruzar el Jordán: Fue como cruzar el Mar Rojo. A su vera doce piedras erigidas por Josué lo recordaban de generación en gene ración. Cruzar el Jordán es una profesión de fe en el Dios de Israel. Junto a aquellas aguas se mueve la presencia de Jahvé. Al cruzarlas entró Israel en la tierra prometida. Cuando los pies de Jesús bajaron a esta agua el Espíritu se posó sobre Él.

 

        Cruzar el Jordán: Es haber escuchado la voz de Dios. Los pobres, el dolor, las teofanías, el Espíritu se oye a la vera del río. Jesús lo cruzó hacia abajo, se despojó  de su rango, se puso en la fila de los pecadores; lo cruzó hacia el Sur, donde está la miseria del mundo.

 

Al sentir sus pies, las aguas se detuvieron de espanto. Fueron conscientes del Amor del Padre que los miraba contemplando en ellas a su Hijo. Jesús cruzó las aguas señalando el camino hacia el pobre.

 

 

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