La Misa del Domingo

VOZ TRINITARIA

24 de febrero de 2008

TERCERA SEMANA DE CUARESMA

 

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P. Manuel Sendín García

En exclusividad para Trinitarios.net

       

PRESENTACIÓN

 

LOS DISCÍPULOS

 

(Guía de Lectura. Jesús de Nazaret, 207- 223)

 

Hay una estrecha relación entre Jesús y el nosotros. Este nosotros no se basa ya en la estirpe, sino en la Comunión con Jesús y no es algo informe. Es un grupo de íntimos elegidos por él que dan forma a esa familia. Se origina en el grupo de los doce. Así se formó este grupo.

 

El texto central es de Marcos: “Jesús subió al monte, llamó a los que quiso y se fueron con Él” (Mc 3,13). El monte es el lugar de la comunión con Dios: Lugar en lo alto por encima del ajetreo cotidiano. Lucas recuerda que subió a la montaña a orar y que pasó la noche orando a Dios (Lc 6,12). Por  tanto la elección de los discípulos es un acontecimiento de oración. Son engendrados en la oración, en la familiaridad con el Padre. Su elección nace del Diálogo del Hijo con el Padre y está anclada en él. A quienes trabajan en la cosecha de Dios no se les puede escoger simplemente como un patrón busca a sus obreros. Deben ser pedidos a Dios y elegido por Él mismo.

 

“Llamó a los que quiso”. Uno no puede hacerse discípulo por sí mismo, sino que es el resultado de una elección del Señor. “Hizo a doce para que estuvieran con él y para enviarlos”. Es la terminología para el nombramiento de los sacerdotes, siendo el apostolado como un ministerio sacerdotal. Son nombrados uno a uno como los profetas de Israel a los que Dios llama por su nombre. Por tanto en el apostolado se funden la misión sacerdotal y profética. “Hizo a doce”. Doce hijos de Jacob, doce tribus de Israel. Con este número se retorna a los orígenes y al mismo tiempo, Israel queda restablecido, las doce tribus son reunidas de nuevo. Los doce son los fundadores de este pueblo universal fundado en los apóstoles. Jesús es el nuevo Jacob (sueño, escalera) fundador del Israel definitivo.

 

Para que estuvieran con Él y para enviarlos”. Tienen que estar con Él para conocerlo, para tener ese conocimiento de Él que las gentes no podían alcanzar desde el exterior, desde donde no percibían su carácter único. Conocer a Jesús desde su ser uno con el Padre y ser testigo de su misterio. Haber estado con Él (Hch 1, 8.21), cuando el Señor Jesús estuvo con nosotros. Pasar de la Comunión exterior a la interior.

 

Para ser enviados de Jesús, primero llevar su mensaje a las ovejas descarriadas de Israel y luego ”hasta los confines de la tierra”. Aprender a vivir con Él, para que estén con Él, incluso cuando vayan hasta los confines de la tierra.

 

A predicar con poder para expulsar demonios” (Mc 3,14).

 

Predicar: Anuncia el Reino de Dios y reunir a los hombres en la nueva familia de Dios. El anuncio, como Jesús es acontecimiento, Palabra de Dios en persona. Es una lucha contra las fuerzas del mal, liberan de la obsesión diabólica del mundo. No hay más que un Dios es el gran exorcismo del mundo. Si pertenecemos a Él todo lo demás no tiene ningún poder. “Exorcizar”: Iluminar el mundo con la fuerza de la “ratio eterna”. Esta  es la tarea central de los mensajeros de Cristo Jesús.

 

Enemigos que quieren hacer ver la fe como ridícula e insensata.

 

“Para curar”. Curar expresa todo el sentido de la “redención”. No es una curación mágica, sino desautorización de las fuerzas del mal por el que es Bueno, el Bien en persona. La señales de curación remiten al Dios mismo y ponen a los hombres en camino de Él. Las curaciones hay que subordinarlas al conjunto de su actividad: El Reino.

 

Los doce son nombrados uno por uno. Dios nos conoce por el nombre nos llama por nuestro nombre.

 

- Dos son Zelotes Simón, “el Zelotes” y Judas “Iscariote”. Tomaban como modelo los grandes “zelotes” de Israel,  Pinjás  ( Num 25, 6-13). Elías (1 Re 18) Matatias (Mcb 2, 17-28). Era una heredad vinculante que ahora se debía aplicar a las fuer-zas de ocupación romana.

 

- Leví - Mateo: Colaborador romano y recaudador de impuestos.

 

- Pescadores: Simón (Pedro), Andrés, los Zebedeos, Juan y Santiago.

 

- Nombres griegos: Felipe y Andrés que son los que se relacionan con los de Lengua Griega.

 

¡Cuánta purificación necesitaron para unirse a Jesús!. Así representan también a la Iglesia de hoy. También nombró a otros setenta y dos. También se formó el grupo de temerosos de Dios, paganos que participaban en la Sinagoga y que no querían ser judíos.

 

También había algunas mujeres ”que lo ayudaban con sus bienes”. Formaban parte de aquella comunidad de creyentes y su fe era necesaria para pertenecer a dicha comunidad -  como se demostró claramente en la Cruz y en la Resurrección.

 

 

    COMENTARIOS A LA PALABRA DE DIOS

 

EXÉGESIS: Juan 4, 5-42.-

 

Al principio Jesús aparece sobre el fondo patriarcal, dador de un don tan precioso para los patriarcas como el agua.  Segundo:  Jesús es un Profeta, ¿porque adivina unos hechos o porque denuncia una conducta?.  Tercero: Jesús es el Mesías que también los  samaritanos esperan. Cuarto: es el salvador del mundo, en la confesión de los samaritanos. En el fondo está el capítulo matrimonial de Oseas, infiel al marido y Jahvé, entregada a los ídolos amantes, amenazada de morir de sed,  pero cortejada a solas por  Jahvé.  Jesús declara abiertamente “Yo soy”, fórmula reveladora.

 

ESCENARIO (vv.5-8).

 

Manantial de Jacob en territorio samaritano. Jesús, sentado junto al manantial. A este escenario van acudiendo los distintos personajes del relato. Son las doce: a esa hora presentará Pilatos a Jesús: “Era la víspera de Pascua al mediodía”.

 

-Primer cuadro (vv.7-20): Jesús y una mujer samaritana. Se pasa del plano físico al figurado. Del agua del manantial, al agua de Jesús, manantial inagotable. Esta agua es el Espíritu. Para que este manantial brote se necesita un doble movimiento de salida e ida. Salida desde donde uno se encuentra e ida a donde está Jesús.

 

-Escenario paralelo ( vv.27-30). La gente de Sicar sale de su casa y va a donde está Jesús.

 

-Segundo cuadro (vv.31-38): Los discípulos son invitados a contemplar lo que está sucediendo en el escenario paralelo (Paso del escenario físico al figurado): “Levantad los ojos y contemplad los campos que ya están dorados...” La gente de Sicar son esos campos dorados.

 

-Epílogo: Finalizado el proceso, las gentes exclaman: “Jesús es el salvador del mundo”: al alcance de todos.

 

 

 HOMILÍA

 

La primera lectura del Éxodo nos recuerda la falta de agua. La gente se queja, tergiversa la salida de Egipto y Dios ordena golpear la roca del Horeb. La pregunta es ¿Está o no está Dios con nosotros? Israel duda, incluso después de haber experimentado a Dios y su liberación. Y Dios responde: Mana el agua de la roca: Jesús es el agua.

 

Todo parte de la sed como necesidad de dar sentido a nuestra existencia. El paso  siguiente es salir de nosotros mismos, escuchar a Jesús, experimentarlo. Imperceptiblemente el espíritu (el agua) brotará dentro de nosotros y exclamaremos: “Jesús es el salvador del mundo”.

 

Jesús dialoga con una mujer samaritana: Un judío, se recuerda a Jacob; la mujer lo llama señor. Jesús le habla de adorar al Padre en Espíritu y Verdad y todos confiesan que es el salvador del mundo. Ella ya no se preocupa del cántaro. En lugar desértico, el pozo es el lugar de reunión. Allí se presenta Jesús y una mujer que  colecciona maridos (5+1). Una mujer herida de vida deja su jarra vacía que ya no necesita llenar y derrama su testimonio convincente. Jesús sembró la semilla en el surco abierto que grana ahora en espiga. Más que dos personas son dos colectivos los que dialogan. Pero Jesús está por encima del colectivo judío: El agua viva no está ligada al sistema religioso judío, sino a Jesús, en exclusividad. Fijémonos en el aquí: “No tendré que volver aquí” (al pozo); llama a tu marido y vuelve aquí ( A Jesús).

 

La figura de Jesús se recorta sobre un fondo sombrío. “Un judío no puede entrar en relación con una samaritana”. “Un hombre no puede hablar en público con una mujer”. Son trabas inútiles: En el brocal de una sed sin fondo una mujer lo está esperando. La iniciativa siempre parte de Él. La va seduciendo con su palabra: No tiene prisa. Un agua viva a cambio de otra que no quita la sed. El agua se convierte en criatura nueva bajo su palabra.

 

 

EL AGUA EN EL EVANGELIO DE SAN JUAN

 

Con ocasión del pozo de la Samaritana, te ofrezco una reflexión sobre el agua en el Evangelio de S. Juan. El agua del manantial es origen principio y fuente de fertilidad. El agua en el río es portadora de vida (Nilo, Éufrates, Tigris, Jordán ). Su profundidad puede ser peligrosa: descenso a la muerte y renacer. Se admira y se teme al mar. El mar Rojo es símbolo de la salvación.  Atravesar el mar es imagen de la salvación. Nicodemo tiene que renacer del  agua y del Espíritu. La Iglesia es el seno materno que acoge y acepta. En la Samaritana, el agua es vida completa que se convierte en manantial sin estar sometida a la muerte. En el enfermo de treinta y ocho años junto a las piscinas de Betesda, Jesús es el agua.

 

Un ciego se tiene que lavar en la piscina Siloé. Siloé significa enviado. Por tanto, el ciego, se limpia en Jesús para poder ver. Cristo, el enviado, nos hace capaces de ver. En la última Cena se vierte el agua en una jofaina. La humildad de Jesús es el baño purificador.

 

En la Pasión del costado traspasado brota sangre y agua. Bautismo y Eucaristía proceden del corazón abierto de Jesús. el agua (Bautismo) si la corporeidad de Jesús (sangre, Eucaristía) pierde todo su fuerza: Eucaristía y Cruz, Bautismo y Eucaristía son inseparable.

 

En Cristo confluyen todos los ríos de la sagrada Escritura.

 

 

 

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