La Misa del Domingo

VOZ TRINITARIA

2 de marzo de 2008

CUARTA SEMANA DE CUARESMA

 

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P. Manuel Sendín García

En exclusividad para Trinitarios.net

       

PRESENTACIÓN

 

EN EL PÓRTICO DE LA SEMANA SANTA

 

La imagen del Pastor cuenta con una larga tradición en el Antiguo Testamento. Pero en un momento tardío se produce un giro sorprendente en la representación de dicha imagen que nos lleva directamente al misterio de Jesús.

 

Camino del monte de los olivos, Jesús predice que pronto va a ocurrir lo que estaba anunciado: “Heriré al Pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño”. Es el  Pastor que, según el designio de Dios, sufre la muerte y cambia el rumbo de la Historia. Pastor asesinado que, por la muerte se convierte en salvador. Pastor que sufre y muere, convirtiéndose en salvador. “Mirarán al que traspasaron”. Ahora ya está claro: El asesinado y el Pastor es Jesucristo, el Crucificado. La imagen del Cordero interpreta a fondo también el Sermón sobre el Pastor, cuyo centro es la entrega de la vida por parte de Jesús.

 

Pero el discurso sobre el Pastor comienza diciendo: “yo soy la puerta de las ovejas”. Alguien será buen Pastor, si entra por Jesús, que es la puerta. Pedro, para apacentar corderos y ovejas debe entrar por la puerta. Llegará a las “ovejas” a través de Jesús. Jesús  le dirá “Sígueme ”, “detrás de mí”, después de cargar con la Cruz. El  discípulo que ahora  precede a los otros como  pastor, aceptará la Cruz, DARÁ LA VIDA.

 

 

    COMENTARIOS A LA PALABRA DE DIOS

 

EXÉGESIS: Juan 9, 1-41.-

 

Es uno de los mejores relatos del Evangelio. Se estudian las distintas actitudes de los personajes, sobre todo del ciego, que parece gozarse en su papel de protagonista, casi robándoselo a Jesús. Se  muestran los vecinos curiosos, los padres atemorizados, las autoridades reacias. Jesús guía discretamente los hechos. Se destaca el diálogo del ciego con las autoridades: su aplomo e ironía, su tono socarrón y la lógica que desarma a los contrarios. En el relato hay dos procesos encontrados: La progresiva iluminación del ciego, cada vez más penetrante en su visión sobrenatural. Por otra parte la progresiva ceguera de las autoridades, que se empeñan en no comprender y querrían no ver.

 

El clima de miedo de los padres, puede ser histórico. En cambio la decisión de excomulgar de la sinagoga responde a la época en que se escribe el Evangelio: La expulsión de los cristianos de la sinagoga estaba consumada. La curación del individuo se realiza lejos de donde está Jesús. La piscina funciona como símbolo de Jesús (Siloé significa enviado). El curado no sabe quien es realmente Jesús: Sólo sabe que ese hombre se llama Jesús y que ha realizado con él una serie de gestos externos. Todo lo más que puede decir de Jesús es que es un profeta.

 

Tampoco los fariseos, el otro personaje importante, saben quién es realmente Jesús. Saben que hace lo que no está permitido hacer en sábado, que no puede ser el Enviado, y que es un pecador porque no respeta el sábado. Hasta el v. 23 (la 1ª mitad) invidente y fariseos son ciegos. Pero el invidente va hacia la visión y en los fariseos se intensifica la ceguera.

 

Según las reglas, Jesús es pecador y el ciego “empecatado”. La misma idea tenían los discípulos, “¿Quién pecó para que naciera ciego?”. La expulsión del ciego del sistema religioso hace que se encuentre con Jesús: Cobra sentido la curación física, descubre en Jesús al Hijo del Hombre.

 

 

 HOMILÍA

 

El trabajo realizado por Jesús para sacar a las gentes del sistema religioso samaritano, lo llamábamos el domingo pasado (La Samaritana) obra de Dios. El Evangelio de hoy es una tipificación del trabajo en esta línea. Así lo pone de manifiesto las palabras de Jesús: “Ni pecó él, ni sus padres, sino para que se manifiesten en Él las obras de Dios".

 

Desde hace unos días tiemblo al oír rezar “por la conversión de los pecadores” porque pienso que soy como los fariseos, que llamo empecatado al ciego o como Simón el Fariseo “Si este fuera Hijo de Dios... sabría que es una pecadora”. ¿Por qué tendrá declarada S. Juan la guerra a los sistemas religiosos?. Quizá  porque eran obstáculo para descubrir realmente a Dios...

 

Nuestra cultura de hoy quizá diga que Jesús se tenía que haber ahorrado esa escena de mal gusto: Escupir, hacer barro, untarle los ojos. Pero el ciego se encuentra con un Dios humano y pierde miedo. ¡Cuánto necesitamos de un Dios que nos abra los ojos! Jesús es luz, nosotros fuente de luz. Cristo está vivo en medio de nosotros

 

El ciego no ha pedido nada, pero Jesús se fija en él. Los fariseos lo expulsan, los padres se desentienden y el exciego cree en Él. El narrador pone en boca del ciego la confesión cristiana. Jesús es el Señor.

 

 

 

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