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VOZ TRINITARIA 18 de mayo de 2008 SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
P. Manuel Sendín García En exclusividad para Trinitarios.net
COMENTARIO A LA PALABRA DE DIOS
EXÉGESIS: Jn 3, 16 – 18.-
v. 16: “Tanto amó Dios al mundo...”
Al mundo: ”¿A qué profeta no mataron vuestros Padres?”. Un inocente tenía todas las de perder. Ahora se mata a la misma vida. Sólo unos pocos lo acogieron y preservaron el regalo de Dios, con ellos este regalo creció en estatura, gracia y sabiduría. Pudo entregar su cuerpo porque había vivido su cuerpo como entrega.
v. 17: “No envió su Hijo al mundo para juzgar...” La muerte de Jesús es el gesto supremo de su misericordia. No es un gesto condenatorio. Mediante él, surge la nueva alianza. El Presbítero Juan de Éfeso ve este envío como el don, la entrega que por amor hizo de su Hijo. Este v.17 es la síntesis. Si Dios nos ha dado lo que más quiere, su propio Hijo, cualquier otro don que quiera darnos queda superado en Él.
v. 18: “El que cree en Él ya está juzgado...” Los discípulos son los que han creído y creen. El creyente tiene un estilo de vida: Enseñanza, solidaridad, fracción del pan, oración.
Juicio: el juicio se realiza desde que el Padre envía su Hijo al mundo.
HOMILÍA
►Con este texto sólo se me ocurre gritar con Jesús: ¡Sólo Dios es bueno! Comparado con el Abbá ningún otro, ni su Madre, merece el título de Bueno. El Hijo tiene todas las características del Regalo. Regalo que Dios Padre nos ha enviado desde sus mismas entrañas. Dios se aventura por nosotros hasta gritarle: ¡Crucifícale!.
Redención: Nuestro Dios Trinidad es Redentor. El mundo necesita ser redimido. Queremos restaurar las imágenes más deterioradas de Dios – Trinidad. Pone ser donde no hay nada (Padre); poner vida donde hay muerte (Hijo); poner Esperanza donde hay apatía (Espíritu Santo). por eso, nuestras casas e iglesias se intitulen de la Santa Trinidad.
Caridad. El amor es la raíz de esta orden: Caridad redentora.
Amor que libera y se trasforma en Perdón.
►ESTILO TRINITARIO
Tenemos un Estilo: El estilo de Dios Trinidad. Cuando un grupo pierde su estilo se degrada.
Fraternidad: La fraternidad Trinitaria corrige el jerarquismo: Clérigos y laicos son hermanos. Donde hay Trinidad, hay igualdad. Donde no hay igualdad no hay Amor. Puede haber poder, pero no vida.
Pobreza: Vaciarlo todo en la Redención. Tercera Parte. Dar espacios a lo que se quiere dar espacio: a la Redención.
Aire de familia: Los Trinitarios tenemos un aire de familia: Es el aire de Dios – Trinidad. Que seamos discretos y veamos lo imprescindible que son los otros hermanos.
CONSTRUCCIÓN DEL TEXTO
( Jn 3, 16 – 18: La Santísima Trinidad ).
La fe reviste así la grandeza trágica de una opción apremiante entre muerte y vida. Opción aún más difícil porque de pende de las cualidades morales de aquel a que se le propone.
Es un texto narrativo (verbos en Pretérito Perfecto Simple). Nos recuerda la promesa del Prólogo del evangelio (vv. 11 y 14) y nos prepara con la universalidad (mundo) para el capítulo 4, Samaritana y Funcionario (sutratexto).
Análisis Textual: Yo hemos visto cómo el texto está estructurado con correlaciones de semejantes (amó – entregó) y de opuestos (condenas – salvar).
Análisis Sintáctico. Tiene tres versículos y tres puntos. Por tanto tres sentidos completos. Analízalos Tú y ve los Paralelismos. Fíjate en para y sino. En el v.18 la construcción – es antitética: El que cree – el que no cree; no es juzgado – ya está juzgado. A través de estos paralelismos se pone de relieve la frase. El oyente ya espera ese final.
Análisis Semántico: Además de los vocablos, fíjate.
Por tanto, paralelismo sintáctico y semántico.
SAN JUAN DE LA CRUZ Y LA TRINIDAD
“¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche! Aquella eterna fonte está escondida, qué bien sé yo do tiene su manida. Aunque es de noche”
“¡Oh cauterio suave ¡ ¡oh regalada llaga! ¡oh mano blanda! ¡Oh toque delicado que a vida eterna sabe y toda deuda paga! Matando, muerte en vida la has trocado.
¡Cuán manso y amoroso recuerdas en mi seno, donde recretamente solo moras! Y en tu aspirar sabroso, de bien y gloria lleno, ¡cuán delicadamente me enamoras!
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