La Misa del Domingo

VOZ TRINITARIA

14 de Enero de 2007

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P. Manuel Sendín García

  PRESENTACIÓN

LAS BODAS DE CANÁ: HISTORIA Y SÍMBOLO

        El historiador más escéptico puede admitir que se celebrase una boda en Caná. Tampoco tiene nada de extraño que invitasen a María, a Jesús y a sus amigos. El creyente admitirá que, en esa ocasión, Jesús realizó un milagro parecido al que se cuenta. Si concluye que merece la pena creer en Jesús y en su poder como los primeros discípulos, ya es bastante. Puede dar otro paso más percibiendo un mensaje más profundo: La Boda de Caná simboliza la boda definitiva de Dios con Israel. Se funden dos símbolos de origen distinto: La Boda y el vino. La boda simboliza la unión de Dios con Israel. El vino nos recuerda el banquete preparado para todos los pueblos.

        Jesús vuelve a Galilea. Para Marcos y Mateo lo primero que hace es proclamar la buena noticia del Reinado de Dios. Para Lucas, predica en Nazaret la universalidad de su mensaje. Se anticipa al destino y el futuro de su misión. Juan prefiere comenzar con un episodio llamativo. No es un enfrentamiento verbal ni ideológico entre Jesús y sus oyentes. Es la ayuda callada, silenciosa a una pareja de novios. Eso a primera vista. Detrás de esos muchachos anónimos e invitados descubrimos a Israel y a toda la humanidad. La boda, a punto de fracasar, recupera su alegría gracias a Jesús. De tal manera amó Jesús al mundo que le devolvió la alegría perdida. El evangelista Juan empieza con el don. No se nos va a contar una tragedia, sino la historia del que bajó del cielo para ayudarnos.

  

 COMENTARIOS A LA PALABRA DE DIOS

EXÉGESIS: Juan 2, 1-11.

        “A los tres días” sumados a las referencias temporales (al día siguiente, tres veces) del capítulo anterior nos lleva al día séptimo conclusivo de la primera parte del Evangelio. Así finaliza la presentación de Jesús enmarcada por el término Gloria. Éste es el término clave de la lectura. Se trata de un relato que es un signo a través del cual se manifiesta la Gloria.

        Plásticamente el centro de atención es el vino: María constata su falta, Jesús provee, el mayordomo certifica su calidad: "Has guardado hasta ahora el vino mejor". La imagen se grava en el lector que es invitado a trascender el signo (vino) y a descubrir lo que hay detrás de él (Jesús).

        ¿Quién es Jesús? ¿Cuál es su gloria?. La respuesta se da desde las seis tinajas de agua. Son seis y se nos dice su capacidad. Incluso se nos da la dirección del signo: Estaban allí para la purificación de los judíos. El lector se encuentra con un orden religioso y unos ritos. El vino procede de las tinajas. Pero aparecido Jesús ese orden religioso es de inferior calidad o si se quiere una etapa de un proceso cuyo culmen es Jesús. Este culmen desplegará su esplendor en la Cruz: Es la hora de la que Jesús habla. En ella destapará Jesús su superior calidad y aroma. También María y el Mayordomo tienen categoría de signo: María apertura a Jesús; Mayordomo: sorpresa y desconocimiento de Él. Son las dos actitudes del Prólogo de este Evangelio.

 

HOMILIA

►"Y tu tierra tendrá marido". La alegría inenarrable la novia, que reencuentra a su amado, contrasta con el aspecto triste y serio de la nueva esposa - la Iglesia - a quien parece encantarle el luto. La Esposa de Jesús debe aparecer joven y radiante.

Las bodas de Caná tienen que ver con la Epifanía, la manifestación de Jesús. Pero es una epifanía velada que sólo se descubre desde la capacidad de leer el signo. Hay que leer en profundidad como María. Del discípulo depende que el buen vino que es Jesús corra a raudales por la mesa del mundo.

Jesús comenzó sus signos: Agua, símbolo de lo anterior a Él; vino, símbolo de lo que viene después de Jesús. Jesús es el momento clave: la instancia de la transformación del agua en vino; de lo viejo en nuevo; de lo pasado en actual.

La gloria se entiende en la Cruz. En los dos pasajes en los que se menciona la hora de Jesús se llama a María, mujer. "Mujer no ha llegado mi hora” no ha llegado el momento en que se vea mi gloria, que se verá en la cruz.

Se supera el agua (la Ley) de las tinajas de piedra; hay un vino nuevo (Amor). La Eucaristía es este vino bueno. Todo lo demás no sabe decirme lo que quiero. "El que no sabe a Dios, no sabe nada". ¿Para qué vale tanta agua almacenada?.

El amor esponsal es la mejor metáfora para exponer el amor que Dios nos tiene y el que espera de nosotros. Dios "te pondrá un nombre nuevo pronunciado por la boca del Señor". Será el principio de una nueva relación, una Nueva Alianza, será una corona para Dios, tu marido. Así tu Alianza no se romperá por antiguas soldaduras.

Este signo significa: Boda de Dios y de la Humanidad. Si confiamos en Dios, siempre hay solución. En la Cruz es donde Dios pone su anillo a la humanidad. Nuestra Cruz es un momento importante para reconocer nuestra Alianza

El que no sabe el origen del vino es el que mejor lo saborea: El agua insípida se opone al vino sabroso. "Abandonada" se opone a "Favorita". El vino es hoy la sangre de Cristo. Amanecer de un día gozoso de boda, "y el mosto de granadas gustaremos.".

     

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