La Misa del Domingo

VOZ TRINITARIA

16 de diciembre de 2007

TERCER DOMINGO DE DICIEMBRE

 

 

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P. Manuel Sendín García

En exclusividad para Trinitarios.net

       

PRESENTACIÓN

 

Cita de las Escrituras en Mateo

 

        Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: "Mira la Virgen está en cinta...”Así lo leemos en este Cuarto Domingo de Adviento. Estas citas de la Escritura en Mateo son muy frecuentes. Escribe para cristianos  de origen judío, y desea subrayar que la persona de Jesús, su mensaje, actividad, no supone un corte  con lo antiguo, sino el culmen de todas las  promesas. Ya en el relato de la infancia se citan cinco profecías, entre ellas la que acabamos de leer.

 

        Empieza a predicar en Galilea (territorio de Zabulón y Neftalí) cumpliendo lo anunciado por Isaías. Cura enfermos e impone silencio, ideal del siervo de Yahvé; el destino de Jonás se repite en el Hijo del Hombre. Entra en Jerusalén, montado en una borrica, cumpliendo la profecía de Zacarías. Incluso en la actitud del pueblo, incapaz de comprender, se cumple lo dicho por Isaías: “Sordos, escuchad y oíd; ciegos, mirad y ved”.

 

        Pero Jesús no sólo cumple las escrituras. Es también el profundo conocedor de ellas. En las tentaciones responde al diablo con textos del Deuteronomio. Usa los argumentos revelados por Dios a Moisés. En las seis antítesis de Jesús y la Ley (“Se dijo... no matarás”), Jesús lleva a plenitud la ley. Finalmente, citando el salmo 8, calla a sumos sacerdotes y letrados cuando lo del “Hosanna al Hijo de David”.

 

 

    COMENTARIOS A LA PALABRA DE DIOS

 

 TERCER DOMINGO DE ADVIENTO

 

Lo que oís y veis

 

EXÉGESIS:  MATEO 11, 2-11.-

 

        El texto tiene mucho de biográfico: Extrañeza de Juan por la actuación de Jesús y el elogio por parte de Jesús.

 

        Juan había amenazado a los autocomplacidos del pueblo de Dios con un Mesías fuerte, arrollador, con un hacha, y las obras de Jesús no le encajaban. Jesús purifica la idea mesiánica de Juan. Éste se movía en la línea apocalíptica, Jesús se mueve en la profética. Sus palabras reproducen a Isaías. Su mecanismo hace suyos la marginación, el desierto y el páramo y los convierte en alegría y vergel. Pero a pesar de la diferencia, Jesús proclama el importante papel de Juan. El desierto de que se habla es hoy Masada, margen occidental del Mar Muerto. Herodes había construido un magnifico palacio del que todo el mundo contaba maravillas “Los que visten con elegancia habitan en palacios reales”.

 

Isaías 35, 1-6ª. 10.

 

        El tema es el gozo, la alegría que lo invaden todo: La naturaleza, la tierra árida, el mismo ser humano. La causa es: La presencia divina que libera“. "Manos débiles”, “rodillas vacilantes”, “cobardes de corazón ” aluden a los que dudan del poder de Dios, externa o internamente. Por la vía sacra del destierro avanzan los liberados por Dios. El camino se convierte en peregrinación o procesión sacra. Abre la marcha “alegría perpetua”, cierra filas “gozo”. Son los rescatados del Señor.

 

 

 HOMILÍA

         

Juan en la cárcel se “impacienta”. Ha oído hablar de ciertos signos de Jesús y quizás espere señales claras.  No viene con hacha, sino con medicinas. Se le reconoce si da buenas noticias a los pobres, no si vence a los enemigos y castiga a los malos.

 

Isaías nos trae alegría: “Sed fuertes, no temáis... pena y aflicción se alejarán”. Hoy necesitamos profetas que levanten el ánimo. El Mesías es testigo de una alegría que no cabe en el corazón humano: Por eso cada vez que habla se enciende el corazón.

 

¡Pobre Juan! Esperaba un Mesías fuerte, vencedor de los enemigos de Dios. Jesús podría haber insinuado: Decidle a Juan que el Templo será purificado, que el yugo romano será roto, que él saldrá de la cárcel. Con esta tarjeta de identidad hubiera convencido a todos. Pero opta por que todos vivan. ¡Pobre Juan!. Tendrás que volver a nacer aprendiendo a nacer del Mesías: Dios no es el que todo lo puede, sino el que todo lo ama.

 

        En este adviento tienes que dejar de demonizar al otro. Tenemos que aprender que nuestra fe en Dios parte del pueblo oprimido. Quizás este traje nos viene grande, como un poncho grande a un niño chico. Somos pobres con misión de Dios. nuestro aporte será pobre, pero convencido.

 

        Si ha llegado el Reino de Dios, los pobres no pueden seguir esperando. Nos enseñan solidaridad y sobre todo que el odio no es  camino para resolver problemas, para hacer política. Cuando los Pastores de la Iglesia saben escuchar son inmensamente queridos. Nuestro Espíritu es el mismo que vino sobre Jesús de Nazaret.

 

 

  

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