La Misa del Domingo

VOZ TRINITARIA

9 de diciembre de 2007

SEGUNDO DOMINGO DE DICIEMBRE

 

 

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P. Manuel Sendín García

En exclusividad para Trinitarios.net

       

PRESENTACIÓN

 

EVANGELISTA GUÍA: SAN MATEO

 

        EL evangelista que nos va a guiar en el ciclo litúrgico que acabamos de comenzar es San Mateo. A Mateo le gustó mucho el evangelio escrito por Marcos. La obra de Marcos tenía la  enorme ventaja de ser la primera síntesis de la actividad de Jesús y de su mensaje. Mateo la había usado año tras año. Echaría de menos una exposición más detallada de la enseñanza de Jesús. Marcos contiene pocos discursos.

 

        El deseo de enriquecer el esquema de Marcos con nuevos materiales justifica el escribir un nuevo evangelio.

 

        Además el evangelio de Marcos, escrito para cristianos procedentes del paganismo no se adecuaba plenamente para la Comunidad de Mateo, formada en gran parte por judíos. A estos no era preciso explicarles las costumbres de los fariseos, que conocían de memoria.  Por otra parte convenía que se dieran cuenta de cómo en Jesús se cumplían las profecías. Habían aumentado los conflictos con las autoridades judías. Había que desenmascarar la hipocresía farisea, las falsas acu-saciones que dirigían contra los cristianos.

 

        A Mateo le parecía demasiado humano el Jesús presentado por Marcos. Él tenía una imagen de Jesús más grandiosa y soberana. En resumidas cuentas su obra coincide en muchos aspectos con la de Marcos, pero también a veces tiene un enfoque muy distinto.

 

 

SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

 

(8 de diciembre de 2007)

 

 

Lucas 1,26 – 38.-

 

        Texto conocido al que nos tenemos que acercar de puntillas para no interrumpir como a los cuadros de Fra Angélico. Es el segundo cuadro del díptico que contrapone el anuncio del nacimiento de Juan el Bautista y el anuncio del nacimiento de Jesús. Es el “evangelio de la infancia” propio de Lucas. Con estilo semítico, Lucas compone dos cuadros paralelos: Dos anunciaciones  angélicas, dos nacimientos, dos himnos de acción de gracias, una estéril madre y una Virgen madre, el encuentro de las dos madres, encuentro prenatal de Juan y Jesús. Juan precede en el tiempo, Jesús en dignidad.

 

        También se pone de relieve las diferencias. Protagonista no es el padre, sino la madre; la objeción no es la esterilidad, sino la virginidad; fe frente a desconfianza; no es una respuesta motivada por una petición, sino pura iniciativa divina (obra de Dios y su Espíritu). Por ser grande será hijo del altísimo y sucesor de David. También el marco es diferente. Por una parte Zacarías, sacerdote y oficiando en el marco es diferente. Por una parte Zacarías sacerdote y oficiando en el Santuario, por otra María, joven (y además mujer) en su alcoba. Más rápido vivo y directo es el diálogo de María en que la voz narrativa apenas aparece. “Y la dejó el ángel” suena a conclusión de una escena y a pensamientos sin nombre.

 

HOMILÍA

 

Hoy vuelvo a Nazaret. Sólo volver a Nazaret sosiega mis preguntas y se  convierte en un lugar de descanso para mis inquietudes. Acudo allí para curar mis fiebres de eficacia, para acallar mis tentaciones de dominar el tiempo. Pienso que esa joven avanza lo bueno y la realidad me da noticia de Dios. Encuentro que la sabiduría del Evangelio es la de los lugares de abajo, que crece desde una sencilla  alcoba, que  las  cosas de  Dios se conocen  desde  el corazón. Es el rayo de luz que personifica el Espíritu del Maestro románico de San Juan de Ortega. Nazaret: Todo cambia de nombre: los pequeños, los primeros; los alejados, los próximos; la pobreza, el tesoro; el Dios escondido pone su tienda

 

Una tal María. Tenemos que recuperar el rostro de esta mujer de Nazaret. Su  glorificación es falsa, ni se toma como punto de partida, igual que es falsa la resurrección que no sea del Crucificado. Tenemos que pensar en la Realidad de aquella campesina que a los cuarenta tantos años pierde a su Hijo.  Analfabeta, gitanilla del mundo. Se alinea en  los humildes del Reino. Tan  humilde que creo que más que decir el Fiat se le escapó: Era obra del Espíritu Santo. María es la grandeza de gratuidad: Lo propio  como no propio porque Dios está loco  Este Fiat la hace la más grande de todas las reinas.

 

        Inmaculada. Plenitud de gracia desde el origen de su existencia. El pecado original es el pecado del mundo. Inmaculada no es sólo belleza estética o simplemente ausencia de pecado personal es la inserción de María, desde el principio en la lucha contra el pecado del mundo, contra todo lo que obstaculiza la realización del plan de Dios. Su intercesión nos ayuda a vencer las tentaciones de pecado. 

 

 

EL EVANGELIO DEL REINO.

 

Escasa importancia del Reino de Jesús en la Historia

 

(Jesús de Nazaret, Guía de Lectura 73- 91)

 

     En Adviento esperamos el Reinado de Dios. Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios”. “Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del Reino, curando enfermedades”.

 

        Este Reino es como un grano de mostaza, la más pequeña de todas las semillas. Es como la levadura, una parte pequeña en comparación con toda la masa, pero que es determinante para el resultado final. Igual que la simiente sufre distintas suertes: la picotean los pájaros, la ahogan las zarzas o madura y da mucho fruto. También el enemigo siembra cizaña que sólo al final se aparta.

 

        La soberanía de Dios en esta misteriosa realidad aparece al compararla con un tesoro enterrado en el campo. Sólo comprándolo se satisfacen todos los deseos. Se vende todo porque vale más que todo lo demás. Esta soberanía de Dios (reino) padece violencia. No se puede reducir el reino aun aspecto. Lo que Jesús llamó “Reino de Dios, reinado de Dios” es muy complejo. Sólo aceptando todo el conjunto podemos acercarnos a su mensaje y dejarnos guiar por él. Fíjate en este texto: “A unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el Reino de Dios,  Jesús le contestó Él Reino de Dios vendrá sin dejarse ver... porque mirad, el Reino de Dios está entre vosotros" (Mt. 17,20 ss). Así podemos interpretar esta frase:

 

        Interpretación idealista: No es una Realidad exterior, se encuentra en el interior del hombre. Lingüísticamente esta interpretación resulta insuficiente.

 

        Venida inminente: El Reino irrumpe de pronto. Esta interpretación no tiene fundamento en la literalidad del texto.

 

        El Reino de Dios es Cristo mismo. Él, que está entre nosotros es el Reino de Dios, sólo que no lo conocemos: “Si yo hecho a los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el Reino de Dios ha llegado a vosotros”. (Lc. 11,30). No es simplemente su presencia física sino su obrar en el Espíritu santo. el Reino de Dios se hace presente aquí y ahora, “se acerca” en Él y a través de Él. La proximidad reside en Él mismo. Con El Dios entra en la historia, aquí y ahora, de un modo totalmente nuevo, como aquel que obra. Por eso ahora se ha cumplido el plazo. Ahora es Dios quien actúa y reina, a través del Amor, que llega hasta el extremo, hasta la cruz. Desde allí entendemos las imágenes: Está oculto, semilla, Él mismo es el tesoro y la comunión con Él, la piedra preciosa. Así se aclara la tensión entre Ley y Gracia. Veámoslo en el Fariseo y el Publicano. El Fariseo al alabarse a sí mismo cree alabar a Dios. El Publicano sabe que no puede vanagloriarse ante Dios y pide gracia. Son dos modos de situarse ante Dios y ante sí mismo. El uno no necesita a Dios, todo lo hace `por sí mismo. El otro se ve en relación con Dios, ha puesto su mirada en Dios y con ello se le abre la mirada hacia sí mismo. Sabe que tiene necesidad de Dios, de misericordia y aprenderá a ser misericordioso. Siempre necesitará la bondad y el perdón y aprenderá a trasmitirlo.

 

 

 

    COMENTARIOS A LA PALABRA DE DIOS

 

 SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO

 

(9 de Diciembre de 2007)

 

De su cepa brotará un Vástago

 

EXÉGESIS: Mateo 3,1-12.-

 

        Juan Bautista es el anillo entre los Profetas y Jesús. Lo que los  profetas vieron como futuro, Juan lo muestra presente. El desierto recuerda el viaje de los israelitas y simboliza la nueva peregrinación. El paso por el agua recuerda el paso del Mar Rojo y el Jordán. Las palabras de Juan el Bautista, más que el personaje, llenan el texto.

 

        Las primeras palabras de Juan no son predicación, sino anuncio, anuncio programático, imperativo: Convertíos. Se apunta a la conversión de las estructuras de la conducta. Exigencia del Reino de los cielos.

 

        Las segundas palabras son un aviso dirigido a las corrientes religiosas predominantes en el Pueblo de Dios: Fariseísmo y saduceísmo. Palabras rotundas, directas que ponen el dedo en la llaga: Pertenencia al pueblo de Dios entendidas como complacencia, como salvaconducto, “Abraham es nuestro Padre”.

 

Isaías 11,1-10.-

 

        Es el libro del Emmanuel: El Señor con el hacha derriba, abate, desgaja, corta los árboles del bosque. El juicio divino no cae sólo sobre el pueblo, sino también sobre la casa davídica. ¿Estará condenada al fracaso?

 

        Pero en la Biblia el castigo nunca es la última y definitiva palabra de Dios: El árbol talado aún no ha muerto, sino que retoñará el tocón de Jesé, de su cepa brotara un vástago. Poseerá el espíritu divino. Su juicio será justo. Se basará, no en apariencias, sino en la realidad. El nuevo vástago defiende al pobre y al oprimido. Se instaura una era paradisíaca entre hombres y animales.

 

 

 

 

 HOMILÍA

 

        Sólo Jesús es siempre Juez incorruptible, la justicia y la lealtad son sus insignias: “Que él defienda a los humildes del pueblo”.

 

Convertíos: De un mundo estructurado por el dinero a la pobreza, consecuencia de la solidaridad; de un mundo mecanizado donde el hombre sólo es un número, a una vida como experiencia de Dios. La nueva relación con Dios no pasa ni por el Templo de Jerusalén, ni por el.

 

        Monte Garizim, sino que es en Espíritu y verdad y abarca la vida entera. Convertirse es cambiar de camino: Ir cambiando nuestra manera de andar por el camino de la vida.

 

La Paz Mesiánica comenzará por el retoño de un árbol truncado, las pajas del pesebre, un pueblo ignorado, la doncella de Nazaret o el grano de mostaza... Esto contrasta con el caudal desbordante de la salvación: Tanto de tan poco. El aviso es urgente,  no admite demora:  Ya toca.

 

        El hacha la raíz de los árboles; “tiene el bieldo en la mano”. Los viejos agricultores lo entienden: Llega el duro, el fuerte, el arrollador. Los destinatarios somos los que nos confesamos cristianos. La conversión es exigencia del Reino.   El Reino es lo previo; la conversión es la respuesta.  Todo depende del valor que le demos a Dios y a su reino. Sólo será radical si Dios es un valor radical. Adviento es la ocasión que se nos presenta para hacer de Dios nuestro valor más entrañable y radical.

 

Juan Bautista, duro y rotundo, fue también ese enamorado que se fue al desierto para dejarse reducir hasta tal punto de saberse  indigno  de llevar  otras  sandalias  que no fuesen las propias.

 

        Para allanar los senderos hay que llegar hasta ellos. Jesús le quería tanto que afirmó que ningún nacido de mujer era más grande que Él.

 

 

 

PARA TU FORMACIÓN

 

LA EUCARISTÍA

 

LA PLEGARIA EUCARÍSTICA

 

        La Comunidad cristiana expresa su fe vivencial en la eucaristía. Así la liturgia es fuente de Teología. La fuente principal de la comprensión del misterio eucarístico es la plegaria eucarística.

 

        En el primer milenio la eucaristía se entendió desde la “lex orandi”. Es una teología más dinámica y viva: en el segundo milenio prevaleció la “lex credendi”. Fue una teología más estática.

 

        La plegaria eucarística también se llama ANÁFORA (oración de ofrenda elevada hacia Dios) y CANON (oración normativa).

 

         La plegaria eucarística en su conjunto tiene un mismo esquema estructural:

 

a/ Damos gracias a Dios Padre por las “mirabilia” que ha realizado y sigue realizando. Es el prefacio al que se le añade el “Sántus” y se continúa con el “vere Sántus” (verdaderamente eres santo).

 

b/ Esta alabanza da paso a la Memoria de Cristo: Damos gracias por su Hijo. Valoramos el misterio pascual, su muerte y resurrección, la última cena. La memoria se hace ofrecimiento. Ofrecemos el único y definitivo sacrificio. La Comunidad aclama: Anunciamos tu muerte.

 

c/ Epíclesis: Invocamos a Dios para que envíe su Espíritu sobre la celebración. Es doble: Una sobre el Pan y el Vino para que el Espíritu lo transforme con su fuerza salvadora en el Cuerpo y la Sangre de Cristo y otra sobre la Comunidad para que el Espíritu la transforme también y haga de ella un solo Cuerpo, el cuerpo eclesial de Cristo.

 

 

 

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