La Misa del Domingo

VOZ TRINITARIA

18 de noviembre de 2007

DOMINGO XXXIII

 

 

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P. Manuel Sendín García

En exclusividad para Trinitarios.net

       

PRESENTACIÓN

 

JESÚS  DE  NAZARET (Benedicto  XVI)

 

(Guía de lectura) Misterio de Jesús

 

        En el Deuteronomio se promete un nuevo rey, pero no un nuevo David (rey), sino un nuevo Moisés (profeta). Es un profeta propio de Israel, porque su fe en Dios es singular.

 

        “No haya entre los tuyos...  vaticinadores, ni adivinos. El que practica eso es abominable a Dios”.

 

        Es una renuncia difícil de mantener y Saúl piensa que, si el Señor no habla, alguien tiene que hablar y consulta a una nigromante.

 

        Frente a estas formas adivinatorias, el Deuteronomio contrapone el camino de la fe, el de la promesa.

 

        “El Señor, tu Dios, te suscitará un profeta como yo de entre tus hermanos” (Dt.18,15). Pero este profeta no es como los otros profetas.

 

        “No surgió en Israel otro profeta como Moisés con quien el Señor trataba cara a cara”. Así acaba el libro con melancolía: La promesa de un profeta como ya no se había cumplido todavía  -  Era el anuncio de un nuevo Moisés. Ese nuevo Moisés se caracteriza por: Haber tratado con el Señor “cara a cara” y haber hablado con el Señor como el amigo con el amigo (Ex. 33,11). Lo importante no son los prodigios, ni las penalidades del desierto, sino el haber hablado con Dios como un amigo. El profeta de Israel no es una variante del adivino que anuncia los acontecimientos del mañana o del pasado mañana. Nos muestra el rostro de Dios y con ello el camino que debemos tomar. El auténtico Éxodo: Buscar y encontrar el camino que lleva a Dios.

 

        “No surgió en Israel otro profeta como Moisés...”  Israel puede esperar un nuevo Moisés, que todavía no ha aparecido, pero que surgirá en el momento oportuno. Se caracterizará por que tratará a Dios cara a cara, como un amigo habla con su amigo. Puede trasmitir la palabra de Dios de primera mano. Esto es lo que salva, lo que Israel y la humanidad está esperando.

 

        Pero hay que tener presente: Moisés pide a Dios: “Déjame ver tu gloria”. La petición no es atendida: “Mi rostro no lo puedes ver” (Ex 33,20 ). Colocado en una hendidura, cubierto con la mano que sólo se retira al final, oye: “Podrás ver mi espalda, pero mi rostro no lo veras”. (Ex 33,23).

 

        El acceso de Moisés a Dios tiene sus límites. No puede ver el rostro, pero sí entrar en la nube de su cercanía y hablar con él como un amigo. Por tanto al nuevo Moisés se le otorga el poder ver real e inmediatamente el rostro de Dios y hablar después de haberlo visto plenamente. Será el profeta, mediador de una alianza superior a la de Moisés ( Hb 9,11-24).

 

        Recuerda “a Dios nadie lo ha visto jamás”. Jesús es el nuevo profeta. Sólo partiendo de aquí se entiende la figura de Jesús. Si se prescinde de este centro, no se percibe lo específico de la figura de Jesús. Por eso su doctrina es distinta de lo que se puede aprender en las escuelas.

 

        Su doctrina procede del contacto inmediato con Dios, del diálogo “cara a cara”. Pasa las noches en oración a solas con su Padre. La oración del hombre Jesús participa de la comunión del Hijo con el Padre.

 

        Ha merecido la pena si has llegado leyendo hasta aquí.

 

 

 

    COMENTARIOS A LA PALABRA DE DIOS

 

Dichosos los que conservan el sabor de Dios

 

EXÉGESIS: LUCAS 21,1-9.

 

        Este discurso escatológico comienza anunciando la destrucción del templo, la ensancha después a la capital y brevemente anuncia la parusía y sus signos. Cualquier profeta de los años 30 encontraba en la tradición bíblica el material que encontramos aquí.

 

        La triste situación que le espera al templo da pie a Jesús para traer a la memoria las difíciles situaciones en que los  discípulos se han de mover. El horizonte es el tiempo de Jesús y el 10 de Agosto del año 70. Descripción sombría: Movimientos mesiánicos, luchas, hambre, peste, miedo... La destrucción del templo no es el final del mundo: “Esto tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá enseguida”.

 

        El texto se centra en los discípulos de Jesús:

 

a/ Dificultades: Traiciones, detenciones, procesos..., la propia familia. Se reproduce el camino de Jesús.  

 

b/  Confianza, constancia y se reproduce el camino de Jesús. 

 

cConfianza, constancia firmeza: “Yo os daré palabras y Sabiduría”.  “Ni un solo cabello...”. “Con vuestra perseverancia”.

 

Malaquías 3, 19- 20;  y  2 Tesalonicenses  3, 7-12.-

 

        Es el texto oráculo del Profeta Malaquías. Pone en entre  dicho la utilidad de las buenas acciones: ¿Qué ganamos con guardar los mandamientos?. No vale la pena servir a Dios. La respuestas es que Dios no abandona al que lo teme y sirve. Lo comprobará aquel día: el sol de Dios iluminará la oscuridad de esta noche.

 

        San Pablo recuerda ante la gran confusión, ante la Parusía (segunda venida) de Cristo que pongamos orden en la misión  y las tareas de cada día. Nadie ha de aprovecharse de la entrega misericordiosa y de la propensión a dar que los otros tienen.

 

 

 HOMILÍA

 

A pesar de todos los problemas, el discípulo de Jesús no vive en el desamparo y la indefensión. Se nos invita a la paz interior  y a la confianza.

 

Jesús no niega el valor real del Templo y su apariencia, pero quiere mostrar que este valor no coincide con el verdadero final. Este texto se escribe después de la destrucción.

 

Al terminar el ciclo litúrgico nos preguntamos:

 

¿Qué es lo que realmente queda  y vale la pena admirar? He aquí las recomendaciones de Jesús:

a) No hacer demasiado caso a los “alarmistas”. No consiguen la conversión verdadera. Sólo el amor hace cambiar.- “Andando enamorada / me hice perdidiza y fui ganada”.

 

b) Llega un tiempo en que hay que ser claros y explícitos, en el “testimonio de la fe”, con la propia vida.

 

c) Permanecer “Fieles”;  aunque todos nos abandonen.

 

d) Contamos con el apoyo de Dios que no abandona.

Con la destrucción del Templo se destruye la ilusión de la  seguridad basada en el culto litúrgico.

 

        Dichosos los que no aplazan la venida del Señor, los que cada día salen a su encuentro... (El Señor está llegando siempre) Los que conservan el sabor de Dios y captan su venida.

 

 

 PARA TU FORMACIÓN

 

LA EUCARISTÍA: UNA PRÁCTICA INSATISFACTORIA

 

        Las deficiencias en la celebración no pueden descalificar las celebraciones; aunque se postula una revisión continua.

 

        Culto sin seguimiento de Jesús.

 

        Se tiene idea e impresión de que es un rito sacralizado y muy unido al cumplimiento. Por tanto, ¿Qué relación tiene el rito con la vida y cuáles son sus repercusiones en ella?. Puede ser sencillamente la tranquilidad de haber cumplido con un deber.

 

        Ante una vida dura y conflictiva es necesario tomar posición desde la visión del Evangelio. La celebración eucarística puede ser momento privilegiado. Tiempo propicio para descubrir  a Dios en la realidad conflictiva de cada día y reali-zar su proyecto de vida.

 

        Es también celebración simbólica o sacramental de la vida, muerte y resurrección de Cristo, existencia apasionada por el Reino y por la rehabilitación de los pobres. Celebraciones “buenas y logradas” no son únicamente las que tienen un ámbito cálido y festivo. Como “memorial” de Jesucristo se debe preocupar por liberar a los crucificados del mundo. No debemos separar el sacramento del altar del sacramento del hermano.

 

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