|
|
|
VOZ TRINITARIA 25 de noviembre de 2007 DOMINGO XXXIV
P. Manuel Sendín García En exclusividad para Trinitarios.net
PRESENTACIÓN
ADVIENTO: EL JESÚS QUE ESPERAMOS
Volvemos a empezar un año litúrgico, tiempo marcado por la esperanza. Esperanza activa: Guiados por la fe de la Navidad. Sólo los sedientos encuentran los oasis. Para encontrar la fuente sólo la sed nos alumbra. De la mano de María, Nuestra Señora de la Esperanza, llegaremos a la fuente: Cristo.
En el A.T. se esperaba un nuevo Moisés que aún no había aparecido, pero que surgiría. Sólo Él puede trasmitir la palabra de Dios de primera mano. Esto es lo que Israel entonces y nosotros ahora, estamos esperando. Ante la petición de Moisés, Dios le responde: “Mi rostro no lo puedes ver”. En una hendidura y con la mano en la frente oye: “Podrás ver mi espaldas”.
El nuevo Moisés que esperamos – Adviento – hablará después de haber visto plenamente el rostro de Dios, será el mediador de un Nueva Alianza, superior a la de Moisés. Este es el Jesús que esperamos y que en sus noches de oración participa (recupera) su unión con Dios. Desde tu oración, llegarás a la fuente.
COMENTARIOS A LA PALABRA DE DIOS
SOLEMNIDAD DE CRISTO REY
Jesús Rey de amor y de Perdón
EXÉGESIS: Lucas 23, 35-43.-
Esta escena es propia de Lucas y está elaborada con mucho cuidado. En la Cruz ya posee el poder y puede prometer con seguridad y generosidad regias. La salvación es “estar con Él”.
HOMILÍA
►¿No es extraño celebrar Cristo Rey con esta lectura?. El crucificado con Jesús (un marginado) nos marca la dirección: Creer en Jesús en cuanto crucificado.
La extrema debilidad de Jesús descubre al crucificado su realeza. Todo es maravillosamente paradójico... Así termina el camino de Lucas: Crucificaron a Jesús.
De ahí arranca el texto: Rey de los Judíos. El camino se salda con una mirada de burla. Final paradójico como el camino mismo, como el caminante Jesús. Ya lo había dicho el público cuan do la curación del Paralítico: “ Hoy hemos visto cosas paradójicas" (Lc 5,23). Un malhechor capaz de percibir la realeza de Jesús nos lanza a otro camino más allá de la Cruz. La Realeza se manifiesta en forma de impotencia. Un Cristo con corona. También la Iglesia es más “peligrosa” evangélicamente desde la Pobreza que desde el Poder. Este es el Reino de la Verdad de Jesús: Pesebre, túnica inconsútil, oreja restañada.
►¡Jesús! ¡Qué distinto es tu Reino del de este mundo!. Los Reyes de acá se imponen desde fuera a dentro... tú, montado en un asno, tu Reino crece desde dentro afuera. Por eso se mofaron de ti. Nuestras imágenes de Jesús llevan corona dorada, cetro y globo terráqueo. El Evangelio nos habla de corona de espina, manto burlesco y cetro de cañaheja.
►¡Cuán delicadamente me enamoras! Jesús Nazareno, ¿Dónde está tu Reino? Mi Reino está en la debilidad que todos necesitan y nadie quiere. Mi Fuerza está en los pequeños grupos que renuncian a mucho para darlo todo. Mi Fuerza está en la Paz, cuando desean la violencia; no en las cargas explosivas, sino en las cargas de amor.
|