La Misa del Domingo

VOZ TRINITARIA

4 de noviembre de 2007

DOMINGO XXXI

 

 

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P. Manuel Sendín García

En exclusividad para Trinitarios.net

       

PRESENTACIÓN

 

BUSCO EL ROSTRO DEL SEÑOR

 

        El 30 de Septiembre de 2006 acababa Joseph Ratzinger Benedicto XVI, su libro Jesús de Nazaret, publicado en español en Septiembre de 2007. No es un acto del Magisterio, sino una expresión de su búsqueda personal del rostro del Señor. Por su calidad de contenido y su sencillez de forma te lo iré presentando en los sucesivos domingos. Hoy sólo te hago la reseña  de sus líneas de sentido (El Prólogo). Después de repasar los distintos métodos, particularmente el históricocrítico se centra en la Exégesis canónica que lee los diversos textos bíblicos en el conjunto de la única Escritura,  proyectando así nueva luz. No se trata de un conjunto de textos heterogéneos. La Biblia se convierte en Sagrada Escritura a través de un proceso de relecturas cada vez nuevas: los textos antiguos se releen de una manera nueva. Es una lectura progresiva, en que la palabra abre poco a poco su poder interior que ya estaba en ella como semilla.

 

        Partiendo del Incarnatus est (y se hizo carne), palabras con las que profesamos la entrada efectiva de Dios en la historia real, la exégesis canónica piensa que las palabras de la Biblia tienen un valor añadido. Este valor añadido trasciende el instante histórico. El autor habla de una historia común en la que está inmerso y en la que están, silenciosamente presentes, sus posibilidades de futuro.

 

        El autor no habla como un sujeto privado, encerrado en sí mismo.  Habla de una comunidad viva y por tanto de un movimiento histórico vivo en el que actúa una fuerza superior.

 

        En la segunda parte del Prólogo se aborda el sujeto – Autor – de la Escritura. Los libros de la Escritura no son simple literatura. La Escritura ha surgido en y del sujeto vivo del pueblo de Dios en camino no y vive en él. Podemos observar tres sujetos que intercalan en él:

1) El autor sagrado o grupo de autores a los que debemos  un libro de la Escritura.

 

2) Los autores no son escritores autónomos en el sentido moderno del término, sino que forman  parte del sujeto común: El pueblo de Dios. Están en él y se dirigen a él de tal manera que el pueblo es el verdadero y más profundo autor de las Escrituras.

 

3) Dios es el verdadero autor porque el pueblo no es autosuficiente sino que se siente y se sabe  guiado por Él.

        Por tanto la relación autor – pueblo de Dios y Dios es vital para la Escritura. Por tanto la Escritura es la pauta que viene de Dios que indica el camino al pueblo sólo en ese pueblo. Por consiguiente el pueblo de Dios – la Iglesia – es el sujeto vivo de la Escritura. En él las palabras de la Biblia son siempre una presencia.

 

        Benedicto XVI acentúa su confianza en el Evangelio. El Jesús de los Evangelios es una figura sensata y convincente. Sólo si ocurrió algo realmente extraordinario, se explica su crucifixión y su eficacia. Sólo veinte años después de su muerte encontramos el gran  himnos de la carta a los Filipenses que sólo Él merece.

 

        Querido lector. Gracias si has llegado leyendo hasta aquí.

 

        Merece la pena. Actualmente, en la interpretación de la Escritura como en las áreas de fútbol, “asan carne”.  Es palabra entregada a la Iglesia. Apréndela en ella.

 

 

    COMENTARIOS A LA PALABRA DE DIOS

 

Ha llegado la salvación porque ha llegado el Amor

 

EXÉGESIS: Lucas 19,1-10.-

 

        De camino hacia Jerusalén un acaudalado jefe de recaudadores hace lo  indecible por ver a Jesús. Es un relato con muchos detalles: Lugar (Jericó) y nombre del rico (Zaqueo).

 

        Jesús le pide que baje del árbol porque "hoy tengo que alojarme en tu casa". Hoy, remite a la escena de Nazaret: “Hoy se ha cumplido esta escritura” (4,21) y a los pastores de Belén: “hoy os ha nacido un salvador” (2,11). El hoy indica la presencia de Jesús.

 

        Tengo que remite al anuncio de la muerte y resurrección: “El Hijo del hombre tiene que sufrir mucho" (9,22). Este tengo que es una misteriosa necesidad que hunde sus raíces en Dios.

 

        Al final una doble reacción: de alegría por parte de Zaqueo; de murmuración por parte de los presentes: “Todos murmuraban. Ha entrado a casa de un pecador”. El relato finaliza en la conversación entre Zaqueo y Jesús. Frente a las murmuraciones Jesús habla de salvación.

 

 

 HOMILÍA

 

Me encanta Zaqueo. Siempre quiero estar en primera fila para que me vean si vienen en visita de Inspección. Pero pobre Zaqueo. Está convencido de que verá a Jesús por sus propias fuerzas, sin pensar que Jesús tiene otras maneras, otros caminos. ¡Qué susto!. En sus planes no entraba que Jesús quisiera ir a su casa. Él, pecador, recaudador de recaudadores, preciado por la gente de oro de Jericó. ¿Se arrepentiría de haberse subido a la higuera? Quiero pensar  que no. Por mi parte, la próxima vez que oiga hablar  de Jesús buscaré una higuera para oír: "Hoy comeré contigo en tu casa".

 

Fíjate en la enorme higuera que ha pintado Lucas. Allí, encaramado en una rama, ridículamente  pequeño, está Zaqueo. Es un canalla, un explotador que le chupa la sangre al pueblo. ¿Que hará Jesús?. Le pide que lo invite a comer en su casa. Mira la cara de cabreo que tiene la gente. Se escandalizan de Jesús. Pero Zaqueo se convierte. La visita ha merecido la pena. Es un relato espontáneo y fresco. Zaqueo señaló en su calendario el día y la hora en que se cruzó con Jesús y aceptó sus exigencias. Otros también se cruzaron y muchos se opusieron.

 

Jericó: Ciudad amurallada, fin de un pueblo errante. En sus afueras un ciego recupera la luz y ya no se queda al margen del camino. La marginación también grava sobre Zaqueo en Jericó; no es aceptado.

 

DETALLES:

a/ Búsqueda decidida: Jesús despierta pasiones: El Padre pródigo corriendo, el leproso que da gracias y Zaqueo en el árbol.

 

b/ Conversión: Organiza su vida en función del cambio encontrado.

        Lucas pone el marco preciso: cuando Jesús pasa (¡Jesús siempre pasa!); Zaqueo tiene interés (no sólo curiosidad) en verlo. Jesús toma la iniciativa  (Dios siempre toma la iniciativa).

 

►Esta Iglesia es nuestra casa comunitaria que Dios visita. Jesús y Zaqueo se buscaban, pero, no con una mirada superficial, sino con los ojos llenos de preguntas. Zaqueo quiere ver sin ser visto, Jesús le mira descaradamente: Se encuentran la miseria y la misericordia. Llega la salvación a la casa porque ha llagado el amor. Jesús se acerca a este hombre, al que sólo se acercan los que tienen que pagar tributos, para amarle y no para odiarle. Así ama Jesús.

 

   

PARA TU FORMACIÓN: RITO Y SACRAMENTO

 

PRECISIONES: SIGNO, RITO, SÍMBOLOS, CELEBRACIÓN

 

APLICACIÓN DE ESTOS CONCEPTOS A LOS SACRAMENTOS

 

Signos y Sacramento

 

        El concepto de signo es centrar en la definición de sacramento. El Sacramento es un signo de la gracia divina, pero no un signo cualquiera, sino de tal manera que es a la vez su imagen y causa.

 

        Los sacramentos no son signos naturales de la gracia, pues ningún ser sensible conduce de por sí al conocimiento de la gracia. Si los sacramentos llevan a la gracia es porque Dios se sirve de ellos para hacernos partícipe de la salvación de Cristo.

 

        Pero no son signos puramente convencionales: Su significación es por semejanza, no del todo extraña a su sentido natural. Ablución del agua: agua purificada del Pecado.

 

Rito y Sacramento

 

        Los sacramentos aparecen a veces como ritos sagrados

 

        Característica del Rito Religioso:

 

        Se da una cierta ruptura con el uso ordinario: los objetos, las palabras, el vestuario, los lugares, se reservan para el rito, sustrayéndolo al uso corriente.

 

        Repetición programada: El rito no se improvisa, sino que se realiza como se ha programado anticipadamente.

 

        En el rito religioso hay una notable desproporción entre los significantes y los significados. Los objetos, palabras, gestos son muy pobres en comparación con su riqueza significada.

 

        ¿Todos los sacramentos son ritos?. Algunos han sido instituidos como ritos: Bautizo, confirmación, eucaristía, unción de los enfermos, la ordenación.

 

        En cuanto a la Eucaristía, la celebración de la Eucaristía como sacrificio y la comunión tienen forma de rito, pero en cuanto sacramento permanente-presencia en el Sagrario, la categoría rito se queda corta. Por tanto, en parte  es rito y en parte no.

 

        En cuanto al matrimonio, el consentimiento difícilmente encaja en la categoría de rito; ya tiene de por sí, como realidad natural, sentido y valor propio.  Por tanto, el signo como definidor del sacramento no es necesario entenderlo como acción ritual.

 

        En cuanto a la Penitencia sólo es rito la absolución sacramental.

 

        Por tanto, el signo sacramental abarca más que el rito y no se puede recluir enteramente a él.

 

 

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