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VOZ TRINITARIA 29 de Abril de 2007 CUARTO DOMINGO DE PASCUA
P. Manuel Sendín García En exclusividad para Trinitarios.net
PRESENTACIÓN
SOBRE EL PASTOREO: “Mis ovejas escuchan mi voz”
En Israel, la cultura pastoril coexiste con la agrícola durante muchos siglos. Recuerda Caín y Abel. Es corriente considerar al Rey como pastor del Pueblo, especialmente a David: “David iba y venía del frente a Belén, para guardar el rebaño de su padre”. También se le da este título a los que gobiernan: “¡Ay de los pastores de Israel!”. Dios mismo recibe el título de Pastor de Israel: ”¿Va ahora a apacentarlos el Señor como a corderos en la pradera?”. En Isaías II, Dios viene “como pastor que apacienta el rebaño”. Recuerda el Salmo 23: “El Señor es mi Pastor...”
También esta imagen del pastoreo tuvo eco en los capiteles del Románico. Te presento el de la Colegiata de Santa María de Alquézar (Huesca). En dicho se presenta el Fratricidio de Caín y Abel. Formalmente es curioso la disposición vertical que adoptan las ovejas.
COMENTARIOS A LA PALABRA DE DIOS EXÉGESIS: JUAN 10, 27 - 30.
Ellas me escuchan, yo las conozco; ellas me siguen, yo les doy la vida. Nota el paralelismo de las frases que intensifica la relación. Es un texto conversacional con los judíos religiosos en tiempo de invierno (v.22). Ambiente frío como el de la conversación. Jesús remite a sus obras basándose en la simbología ovejas – pastor. La palabra clave es solicitud. Conlleva conocimiento, vida, protección. Clima cercano y cálido contrapuesto al gélido de la conversación de Jesús y sus interlocutores. La protección dada por Jesús tiene la garantía del padre: “Yo y el Padre somos uno”. Fíjate en la importancia de las ovejas: lo que el Padre me ha dado, (las ovejas) es lo más grande de todo.
HOMILÍA ► En este texto palpita la autocomprensión de una comunidad de creyentes. Debe saberse y sentirse amada por Jesús. Saberse y sentirse viva con la vida misma de Dios. ¡Y la vida de Dios no es ninguna metáfora!. Sentirse protegida por Dios. El apocamiento y el miedo no pueden tener lugar en ella.
► Dos rasgos definen a Jesús como modelo de Pastor:
►
El lector creyente ha
decidido no aceptar ningún otro ofrecimiento salvador que el de Jesús. Las
ovejas de Jesús, las que le escuchan, las
► Una buena reflexión sobre el pastoreo de Jesús es el Salmo 23: El Señor es mi pastor nada me falta. Es un salmo de nómadas. El nómada es por fuerza austero y libre, hospitalario, valeroso y familiar. Necesitamos liberarnos, salir de la tierra. En medio de las revueltas del camino decimos: Nada me falta. Aunque camine por cañadas oscuras: De su cayado de pastor percibimos los toques que marcan la senda. Toques sencillos, repetidos día a día. Regalos y sorpresas que forman parte del banquete de la vida, cuando se vive en tono pascual. Una mesa ante mí: Es una sobremesa familiar, con el vino del Espíritu con que Jesús remata la fiesta de la Nueva Alianza. De esta tienda saldremos reconfortados.
Me conduces hacia fuentes tranquilas: Los nómadas avanzan en grupo, como los que caminan para el reino. Los peligros y la fiesta son los vínculos de unión. Buscan las ovejas extraviadas a pesar de que a veces no puedan hacer nada para curarlas. El Señor Resucitado está también extramuros (Emaús) y en la orilla del lago.
► Es evidente la contraposición de Jesús como guía y los guías religiosos de su tiempo. Estos guías producen ciegos y paralíticos que no pueden arrojar la camilla; no entran en el aprisco por la puerta de las ovejas. Jesús no tiene sucesores. Los pastores de la Iglesia sólo lo pueden hacer visible. Cristo es el nómada incansable que no permite que sus ovejas sean instrumentalizadas.
El Señor de la Hacienda decidió un día contratar Pastores. Algunos habían hecho un Master Pastoril. Analizaban los pastos, medían la leche, prevenían enfermedades. Otros hicieron cursos de absentismo laboral y abandonaron el rebaño a los quince días.
Había uno muy raro: siempre estaba con ellas, les espantaba el lobo, retozaba con los corderillos, cuidaba de las paridas y de la corderilla que apenas se sostenía sobre las patas traseras. Hablaba con ellas y les canturreaba. En verano dormía en los surcos.
Cuando el Señor de la Hacienda preguntó a las ovejas por qué lo querían tanto, respondieron a una: “Porque con él nos sentimos seguras”.
Al día siguiente sólo él fue el Pastor.
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