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VOZ
TRINITARIA
12
de agosto de 2007
DOMINGO XIX
  
P. Manuel Sendín García
En exclusividad para Trinitarios.net
COMENTARIOS
A LA PALABRA DE DIOS
EXÉGESIS: Lucas 12, 32- 48.-
Se exhorta a la vigilancia con un montaje de tres parábolas: Siervo y
amo, dueño y ladrón, administrador. El horizonte se alarga a la Iglesia que
espera el retorno del Señor. La
reacción
del amo es inverosímil y llena de gracia: El amo hace de siervo. La sorpresa es
el principal recurso en lo de los ladrones. La tardanza del amo en no venir
refleja la generación
de Lucas
que ya no espera la parusía inminente del Señor, pero que a pesar de ello debe
mantener el espíritu de vigilancia. Finalmente, “a quien mucho se confió más se
le exigirá” apunta a los responsables de las comunidades.
Pequeño rebaño:
La comunidad cristiana como pequeño rebaño se remonta al A. T. Dios es el Pastor
de su pueblo, Él lo deja pastar sobre verdes prados y lo lleva al lugar de
reposo. Pequeño no sólo en tamaño, sino en insignificancia. Israel fue elegido
no porque fuera grande o fuerte, sino porque estaba solo y abandonado, errante y
sin patria, oprimido y sin derechos. Ayudando a pobres y necesitados,
encorvados, enfermos y leprosos, paralíticos e inválidos, Jesús hizo partícipe
al hombre de Reino de Dio.
Al describir las tareas del administrador de la casa y al elogiar al fiel y
sabio administrador, Jesús advierte a Pedro sobre su responsabilidad como
portavoz del círculo de los doce – y por ello de todo el círculo de discípulos –
ante los otros, la multitud.

HOMILÍA
►Calcular
nuestros años:
al Papa Juan XXIII le gustaba rezar el Salmo 89. Le parecía que ahí estaba el
secreto para ver con sabiduría el
discurrir
de la Historia,
sin asustarse ni entusiasmase demasiado: “Enséñanos calcular nuestros años, para
que adquiramos un corazón sensato”. Recuerda la leyenda del Abab Virila
(Leyre ): “Para ti mil años son un ayer que pasó”.
►
Modelos de vigilancia
del A. T. Los
judíos
en la cena pascual en la noche de la salida de Egipto comieron de pie, c eñido
el cinturón, preparados para emprender la marcha, convencidos de que Dios iba a
actuar a favor de ellos, liberándolos de la esclavitud. Confiaron en Dios y se
mantuvieron solidarios
entre ellos. Buenas condiciones para ponerse en camino:
Confianza en Dios
y solidaridad mutua.
Abrahán vivió
en la esperanza y en la vigilancia. Creyó en Dios y vivió como extranjero,
peregrino en la tierra y buscando una patria.
¿Saldríamos nosotros a los 75 años de nuestra patria? ¿Seguiríamos creyendo si
se nos pidiera tener que vivir siempre en tierra extranjera, en
tiendas, sin reposo, sólo fiados de la promesa? ¿Y sacrificar a nuestro Isaac
preferido?.
►Vigilancia
cristiana.
Cuando la fe se viste de vigilancia: El mejor Banco, el cielo (donde no se
acercan los ladrones); Los criados que aguardan la vuelta del amo. El
administrador, preparado para rendir cuentas.
►Cinturas
ceñidas
lámparas encendidas:
Como los judíos en la cena pascual; como las cinco muchachas prudentes como los
criados guardando en orden la casa. También vigilantes en las ocasiones de
gracia (pasa mil gracias derramando y siempre con
presura):
sacramentos, acontecimientos, personas. Si estamos dispuestos, nos enamoraremos
de la presencia;
si adormilados no nos daremos ni cuenta.
►
Vigilad:
No distraerse, no amodorrarse, no instalarse.
Vigilad:
Tener las lámparas encendidas la mirada puesta en los bienes de arriba.
Vigilad:
Vivir despiertos, dando importancia a lo que la tiene.
La Iglesia es un pueblo que camina. Para este camino tenemos la Eucaristía
como alimento: los pies firme en el suelo y el cielo sobre la frente.

SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN
15 de agosto de 2007
La
Madre de Dios alcanzó el ser preservada inmune de la corrupción y [...]
ser elevada
en cuerpo y alma a la gloria celestial,
para resplandecer allí como reina a la derecha de su Hijo.
Así
lo recordaba Pio XII en la Definición del Dogma de la
Asunción.
Popularmente es la Virgen
de Agosto, titular de casi todas las catedrales de España. Es
el
cuadro central del retablo de la Catedral de Córdoba pintado por Acisclo Antonio
Palomino.
Es
incorrecta
cualquier Marialogía que se limite a acumular afirmaciones y privilegios
dogmáticos marianos de forma inconexa.
María
es lo más importante después de
Cristo,
pero todo intento de hablar sobre ella debe partir de la forma
concreta
e histórica
de actuar de Dios con ella. Desde su pobreza en insignificancia, desde su
impotencia y marginación, desde la periferia. Desde esta época reciben nueva luz
los misterios marianos. Dime cómo ves a María y yo te diré en que Iglesia crees.
Veamos el texto de hoy
Lc 1, 39-55.
La
primera parte
nos hable de la Visitación. El evangelista Lucas tiene gran maestría para
convertir la realidad en
significativa,
para que se llegue a ver algo que está
más adentro
de donde tiene que brotar la alegría, el agradecimiento, la alabanza.
De María se dice sencillamente que
entró y saludó
a Isabel. Esta palabra de María produce inmediatamente sus efectos, casi como la
palabra de Dios:
Isabel se llena de
Espíritu Santo
y el Niño salta de gozo. Este texto tiene
paralelismos,
con el Segundo libro de
Samuel
6, 1ss. Es el traslado del arca a Jerusalén. María es la Nueva
Arca de la Alianza.
Este es el
nivel subliminar.
“David se puso en marcha y fue a Baalá de Judá, para traer de allí el
Arca de Dios”
“María se dirigió presurosa a la montaña, a una ciudad de Judá”. “David
iba delante del arca cantando y bailando “ “El
niño
saltó en su seno”. David llevó el arca a casa de Obededón de Gat y el “Señor
bendijo a Obededón de Gat”. Isabel bendice a su prima: ¡Bendita tú entre las
mujeres!” Obededón dice: “¿Cómo voy a tener yo en mi casa el Arca del Señor?”
Isabel exclama: “¿De dónde a mí que venga la Madre de mi Señor?”. El Arca del
Señor estuvo tres
meses
en casa de Obededón y María se queda unos
tres meses
en casa de Isabel. María es el
arca de la alianza.
Hay demasiados paralelismos entre ambos textos para que no tengan relación. Se
trata de un género literario que se llama
MIDRASH.
Se utiliza el lenguaje de un texto más antiguo para contar una historia nueva.
Isabel de pronto comprende los acontecimientos.
A aquella muchacha de Galilea, prima suya, de repente la llama
Madre de mi Señor.
Esa es la mirada
en profundidad
de Lucas: Ha sabido ver más allá de la realidad, ha perforado por debajo de la
apariencia.
Segunda parte del texto es el Magnificat.


  
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