La Misa del Domingo

VOZ TRINITARIA

22 de julio de 2007

DOMINGO XVI

 

 

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P. Manuel Sendín García

En exclusividad para Trinitarios.net

       

PRESENTACIÓN

    

ALMAS DE UN TRIGO

 

    Marta y María son un tema permanente de la Espiritualidad. Juan de la Cruz zanja el asunto en la “llama de Amor viva”.

 

   El llamear son  inflamaciones de amor cuando el alma “ama subidísimamente, hecha un amor con aquella llama”. En cuanto al merecimiento, “Y merece más en uno (un acto) y vale  más que cuanto había hecho en toda su vida, sin esta  transformación, por más que ello fuese”.

 

    San Juan bautista enseña cómo se debe comportar el Padre espiritual con estas almas. Con descripción plástica nos lo presenta así.

 

    Los Padres Espirituales que siempre usan los propios medios aprendidos son como el mismo trigo que se siembra en diferentes hazas (tierras). Al ser el mismo trigo, aunque las hazas sean distintas, su calidad será la misma. El Padre espiritual las puede tratar de la misma manera.

 

     Por el contrario en un prado hay distintas flores hierbas y matas, cada una con sus propiedades y hermosuras.

 

    Por tanto, si los trigos son distintos, aunque estén en la misma haza, el tratamiento debe ser diferente.

 

    Cuando el religioso ya se perdió en Dios, con una siembra distinta a la del libro aprendido por el Maestro, se necesita un divino herbolario que le enseñe cómo se tiene que haber con ese religioso.

 

    Fíjate sólo en dos cosas:

- La importancia del papel de María a los pies de Jesús.

 

-  Quizá San Juan Bautista y san Juan de la Cruz hablen de la misma persona. Fíjate en la forma de hacerlo. Eso se llama Escuela de Espiritualidad.

 

    COMENTARIOS A LA PALABRA DE DIOS

 

Señor, tú sabes lo que necesito

 

EXÉGESIS: Gen 18, 1-10ª

 

    Este es el tema del Icono de Rublev (1408). Dioses que circulan por el mundo para poner a prueba la hospitalidad de los humanos es un tema muy apreciado en la antigüedad.

 

    Dos tradiciones aparecen en este texto: La comida ofrecida por Abraham a unos seres misteriosos y la promesa del nacimiento milagroso de un niño. Con ellos se hace una bella historia en la que los invitados se identifican con el Dios de Israel y la visita es una teofanía.

 

    En un relato sencillo, fresco y ágil. El sol aprieta, Abraham se refugia bajo la encina de Mambré.

 

    ¿Quiénes son? ¿Qué quieren? A pesar del misterio, Abraham corre a su encuentro, les lava los pies y les prepara la comida a toda prisa. Y tras la comida una broma: Su anciana mujer tendrá un hijo. La descendencia numerosa por medio de dos ancianos.

 

Lucas 10,38-42.

 

    El modelo del Evangelio de hoy es una mujer: María sentada a los pies del Maestro, postura característica del discípulo que escucha. La escucha de la palabra es el centro de interés de la escena. Esta escucha es la sola cosa necesaria, la mejor parte. Es un bien duradero que nunca le será arrebatado al discípulo de Jesús. El aprendizaje cristiano se hace desde la escucha de la palabra de Dios.

 

                                                             HOMILÍA 

    La sutileza del relato es tal que nos viene ganas de tildar de injustas las palabras de Jesús a Marta en favor de su cómoda y ociosa hermana María. Si así lo hacemos, caemos en una perversión interpretativa. No se trata de contraponer tareas, sino de una invitación dirigida al discípulo de Jesús para hacer silencio dentro de sí mismo y escuchar la palabra de Dios. Reflexionar sobre los problemas de la Humanidad desde la Palabra de Dios para transformar el mundo en todo  aquello que no es conforme al Plan de Dios. Quizá lleguemos a la conclusión de que dar un pez al que tiene hambre es bastante inútil. Enseñar a pescar al que tiene hambre es más eficaz, pero requiere tiempo, preparación, educación.....

 

Sólo una cosa es necesaria. No es lo mismo: “Señor, tú sabes lo que necesito”, que “Señor tú sabes que lo necesito”. En la primera forma,  nuestra disponibilidad es total. En la segunda soy yo quien decido: Pongo menos confianza, menos esperanzas y soy mas exigente.

 

Dos lecturas de este texto:

 

a) ¡Pobre Marta, cómo se lo curra ! y María, la espabilada. Domina el escaqueo sentadita a los pies de Jesús.

 

 

b) Lectura más difícil: Lo difícil para nosotros es escuchar a Jesús. Dejar de hacer nuestras cosas. No es escuchar más o menos, entrecortadamente, desde lejos, en su ir y venir. María tiene el valor del creyente: Llenarse de la palabra de Dios, de su presencia.

 

    Hay que escoger la mejor parte. Nos podemos ocupar de asuntos inmejorables..., pero a veces olvidamos la mejor parte. Que así no sea.

 

    María opta por recibir y Marta por dar a Dios.

 

    Marta lo recibe en su casa, María en su corazón.

 

    Marta le da obras María el corazón.

 

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