La Misa del Domingo

VOZ TRINITARIA

4 de Marzo de 2007

DOMINGO SEGUNDO DE CUARESMA

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P. Manuel Sendín García

En exclusividad para Trinitarios.net

       

PRESENTACIÓN

 

CONFESARSE :¿PARA QUÉ?

 

LA RECONCILIACIÓN Y LA BELLEZA DE DIOS

 

        Un buen ejercicio de cuaresma es la Confesión. Quiero que la comprendamos juntos. Si lo entendemos de verdad con la mente y el corazón, sentiremos la necesidad y la alegría de experimentar este encuentro, en el que Dios, dándote su perdón, a través del sacerdote, crea en ti un corazón nuevo para que puedas vivir una existencia reconciliada con Él, contigo y con los demás. tú también serás capaz de perdonar y de amar más allá de toda tentación de desconfianza y de cansancio.

 

        La pregunta que me haces. ¿Por qué tienes que confesarte?. Se suele formular de varias maneras.

 

-¿Por qué hay que confesarse a un sacerdote y decirle los propios pecados y por qué no se puede hacer directamente don Dios que nos comprende y nos conoce mejor que cualquier otro interlocutor humano?.

 

-O más radicalmente: ¿Por qué hablarle de mis cosas, incluso de las que me da vergüenza hablarme a mí mismo, a alguien que es pecador como yo y que valora de forma distinta mi experiencia o no la entiende en absoluto? ¿Qué sabe él de lo que es pecado para mí?.

 

-Pero ¿existe verdaderamente el pecado o es sólo una invención de los sacerdotes para que seamos buenos?.

 

        En esta Presentación te respondo inmediatamente. (Durante la cuaresma y sobretodo en los Ejercicios Espirituales lo haremos más profundamente). Sí, existe el pecado y no sólo es el mal, sino que hace también mal. Fíjate en el mundo: Violencias, guerras, injusticias, egoísmos, venganzas. El que cree en el amor de Dios se da cuenta de que el pecado es el AMOR replegado sobre mismo.

 

        Por tanto el pecado se opone a la BELLEZA DE DIOS.  

  

 COMENTARIOS A LA PALABRA DE DIOS

 MIENTRAS ORABA - (La Transfiguración).

 

EXÉGESIS:  Lucas 9, 28- 36.

 

        A la confesión de Pedro se añade, desbordándola, la declaración del Padre. El camino de la Pasión se ilumina con el esplendor de la Transfiguración. Todo mientras Jesús ora. Lo penetra la gloría de Dios que transfigura luminosamente su rostro y vestidos. La materia se convierte en energía luminosa.

 

        Es la oración de la tarde. Pedro, Santiago y Juan se caían de sueño. La situación que los envuelve es de GLORIA: La presencia de Dios con una especie de resplandor. En Jesús Gloria es la muerte en Jerusalén. Muerte equivale a Éxodo, a salida, a partida. No sólo muerte, sino paso al Padre: Todo el proceso hasta la Ascensión. Pedro, Santiago y Juan no acaban de comprender que el proceso de Jesús, su condición, está unido a su proceso humano. Por eso se enfatiza: “Éste es mi Hijo”, señalando a Jesús.

 

GÉNESIS: 15,5-12.17-18

 

        La fe de Abran es más grande que todas sus acciones. Es actitud total. A partir de Gen. 12,1-3, la promesa de la gran descendencia es uno de los pilares de la historia de los Patriarcas. Abran no tiene hijos, Eliezer será el heredero. La duda se disipa: El heredero será uno salido de tus entrañas.

 

        Abran acepta la promesa quimérica: En cuanto a la posesión de la tierra, Abran duda y exige una señal. El señor pasa ardiendo, entre los miembros de los animales descuartizados. El Señor siempre ha sido, es y será fiel.

     

HOMILIA

La llamada a Abran es un texto bisagra:

 

        Cierra la etapa primitiva, el hombre bajo el dominio del mal: Los primeros padres se avergüenzan de Dios; primer fratricidio; los contemporáneos de Noé se corrompen; la humanidad por la Torre de Babel quiere subirse al cielo. ¿Se cesará alguna vez el egoísmo humano?.

 

        Comienza una nueva etapa la Patriarcal. Dios ha castigado, pero el castigo no es la ultima palabra, siempre se da el paso a la misericordia. Se le hace una promesa pero tiene que marchar a lo desconocido. En ese momento crucial, Él se fía de Dios, por eso es modelo de fe.

 

Jesús, unido  al Abbá, cambia su aspecto, se transfigura en Gloria. Tres apóstoles, Moisés y Elías, contemplan este rostro transfigurado. Moisés, sólo pudo ver la gloria de Dios de espalda. Elías fue arrebatado al cielo en un carro de fuego. Es la experiencia de la belleza: Han encontrado el espacio de su existencia dentro de la relación entre el Padre y el Hijo.

 

Los apóstoles quieren hacer tres tiendas: No han comprendido que la tienda es ahora una y sola, “El cuerpo mismo de Cristo” (Hb 10,15). La nube es también signo de la gloria de Dios: ”Dios se desvela, velándose; su poder se hace eficaz vaciándose y su amor se salva, perdiéndose”. Jesús se queda solo. La oración se convierte en oración de Getsemaní y en el grito de soledad de la Cruz.

 

Cuando se apaga la visión, los tres bajan sin rechistar. Les puede costar pero quieren seguir a Jesús. Necesitamos subir a la montaña, pero en la montaña no se queda uno para siempre, no conviene hacer chozas. Se oye mejor, pero la Misión está en Jerusalén.

 

        Los más costoso no es subir a la montaña, sino bajar. Nos vamos a encontrar lo mismo que habíamos dejado y ya no existe el atractivo nuevo. Estamos mejor en la espectacularidad, en lo novedoso que en lo sencillo de la gente que trabaja siempre igual. Tres personas han tenido una experiencia religiosa alucinante: Vieron los cielos abierto y quieren parar el reloj y hacer de este momento una posesión para siempre. Por la voz de Dios y desde la montaña se descubre que sólo cree en el reino el que ama a Dios y al prójimo en un mismo aliento.

 

             

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