La Misa del Domingo

VOZ TRINITARIA

13 de Mayo de 2007

SEXTO DOMINGO DE PASCUA

 

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P. Manuel Sendín García

En exclusividad para Trinitarios.net

       

PRESENTACIÓN

 

LA  ASCENSIÓN

 

¿Y dejas Pastor Santo?

 

          La Ascensión del Señor es un motivo que ha inspirado a artistas y poetas cristianos. Te recuerdo algunos escritores:

 

- Ignacio de Loyola: En su libro de Ejercicios Espirituales, en la Contemplación de los Misterios de la Vida de Cristo Nuestro Señor, en la última contemplación (EE 312) nos presenta “De  las Ascensión de Cristo nuestro Señor”. Toma el texto de los Hechos, el que hoy leemos en la Primera Lectura.

 

- Sor Marcela de Lope de Vega, hija de Lope de Vega y trinitaria descalza del Convento de Madrid, escribe un Romance “A LA ASCENSIÓN del SEÑOR”, del que entresaco algunos versos:

 

“¿Cómo, Señor, te ausentas

dejándome sin alma?...

 

“Estos  cuarenta días

que has estado en mi casa

me echaste más prisiones,

me arrebataste el alma”.

 

Y así, será forzoso

te pida con mil ansias

que me lleves contigo

pues dices que me amas”.

 

 

- Fray Luís de León. Su Oda “En la Ascensión ha superado la barrera del tiempo convirtiéndose en clásica. De fecha incierta se compuso para la fiesta de la Ascensión. Se pone en boca de un apóstol que mira la lenta desaparición del Señor hasta que lo oculta una nube. Expresa los sentimientos de los que ven alejarse a su Señor. He aquí algunos versos:

 

“¿Y dejas, Pastor santo

tu grey en este valle hondo, oscuro,

con soledad y llanto...”?

 

“¿a dó [donde] convertirán ya sus sentidos?”

“¿Qué mirarán los ojos,

que vieron de tu rostro la hermosura,

que no les sea enojos?”

“¡Cuán pobres y cuán ciegos, ¡ ay !, nos dejas!"

        Con estos versos los españoles hemos expresado tradicionalmente la pena de la ausencia del Señor.

      COMENTARIOS A LA PALABRA DE DIOS

¡Qué cosas tiene Jesús!

 

EXÉGESIS: Juan 14, 23 - 29.-

 

        Sigue la conversación de Jesús con sus discípulos tras la marcha de Judas. La perspectiva es la ida al Padre y los beneficios que reportará a los discípulos. Jesús se va al Padre para hacérselo cercano al discípulo. Paradoja: La no presencia física de Jesús no debe ser motivo de tristeza, sino de alegría.

 

        En la conversación ya no hay ningún extraño: Judas ha salido. La muerte es símbolo del AMOR:  El Amor del Padre y del Hijo que se llama Espíritu. El Espíritu pertenece al orden del SER. Es un espíritu vital, personal, santo. Crítico con el presente y defensor del orden ausente, del orden del Amor.

 

        Es el orden que Jesús ofrece frente a nuestros “órdenes”. Jesús va a  volver en el Espíritu que es la Realidad propia del Padre y del Hijo. De ahí la alegría

 

HECHOS 15, 1-2; 22-29.-

 

        Primer concilio de Jerusalén, año 49.- La apertura del cristianismo hacia las gentes. Los versículos 1-2 presentan el motivo de la reunión y el problema. Se pretende imponer las costumbres judías. Hay un debate y un decreto. El cristianismo tiene a Cristo como único fundamento y se desliga de las costumbres judías.

 

 

HOMILÍA

    

No imponer más cargas: Decisión tomada por los apóstoles y por el Espíritu Santo. Ahora entendemos:  “Donde hay Espíritu, hay libertad”. Al Espíritu le pareció inútil la circuncisión y llevaban siglos con ella... Cuando imponemos cargas que no sean indispensables, lo hacemos por nuestra cuenta. Jesús sólo  impone una carga: La carga del Amor, la del Hermano.

 

Haremos morada en él: ¡Qué carga más grande y más llevadera! El que ama carga con Dios. Dichosos los que van siempre con esta carga. A los que bajaron de Judea les faltó comprensión de la Nueva Etapa. También hoy nos alarmamos. El Testigo sabe escuchar desde el Interior.

 

        El Espíritu os recordará mis  Palabras: Lectura pacificadora: “Que no tiemble vuestro corazón... no os preocupeis”. “Si me amarais, os alegraríais”. El Espíritu os descifrará el contenido. Estamos habitados, no  estamos huecos por dentro, somos morada de su Amor.  Ya no hay Templo, ni Ley, ni esquemas legales que coarten.  Sólo el fuego del Amor y el Espíritu Santo recuerda, ¡Vaya si recuerda!. En Francisco de Asís (s. XIII), pobreza; en Ignacio de Loyola (s. XVI), discernimiento y obediencia; en el siglo XXI, teología desde los pobres (liberación). No se trata de construir la unidad violentando la pluralidad. Ningún ministerio puede sustituir a otros porque en las palabras de todos aletea el Espíritu.

 

La Iglesia es una Comunidad nacida del Espíritu. Él es el alma y el fermento. Ser cristiano no es sólo vivir del recuerdo de Jesús. Es entrar en relación con Dios a través del Espíritu de Jesús. Este fermento heredado hace que, cambiando, permanezcamos.

 

Los discípulos no tienen que temer, porque no se van a quedar solos. Los que de verdad se aman, no se separan nunca. El amor consigue una  presencia espiritual que acompaña a todas partes. El discípulo que ama a Jesús guarda en su corazón su Palabra y ahí en su corazón sentirá la presencia de Cristo.

 

        Y no estarán solos. Recibirán la presencia del Espíritu Santo. Pensándolo bien, todos van a salir ganando: Cristo que va al Padre y a la vez se queda con los discípulos.  Éstos se verán asistidos por el Espíritu de Jesús. La Palabra final es un regalo de Paz, palabra mendiga de nuestra acogida. Así Cristo es el mendigo divino.

 

        ¡Qué cosas tiene Jesús! Que nos alegramos porque se va. ¡Estábamos tan acostumbrados a Él, aunque nos regañara...!

     

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