La Misa del Domingo

VOZ TRINITARIA

14 de octubre de 2007

DOMINGO XXVIII

 

 

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P. Manuel Sendín García

En exclusividad para Trinitarios.net

       

PRESENTACIÓN

    

IV CENTENARIO DE LA FUNDACIÓN DEL CONVENTO DE CÓRDOBA

  

Convento sin frailes: expulsión por los franceses  en 1810

 

 

        El  7 de junio de 1808 entran las tropas francesas en esta ciudad. El  saqueo del convento fue tan horroroso y cruel que, lanzados a palos los religiosos, se apoderaron de él, robando todo lo que había. Son indecibles las miserias que pasaron los religiosos, especialmente los que no tenían familiares en Córdoba. En 1813 se reúne de nuevo la comunidad y se intenta reparar el convento. Fue tal el celo puesto en la tarea que, a pesar de ser de los más destrozados de Córdoba, fue el primero que recibió de nuevo a sus religiosos y celebró los oficios divinos el día de Santiago de 1813.

 

        El P. Antonio de S. Miguel de los Santos luchó tanto para que el convento no fuera suprimido (se exigían 24 individuos ordenados in sacris) que se brindó a acoger a otros religiosos. Llegó a haber en el convento hasta 40 frailes. Como anécdota, dejó muchos libros en el Seminario de S. Pelagio. En el momento de la expulsión había 17 sacerdotes y 2 hermanos legos.

 

        En estas circunstancias hay que destacar la beatificación del Reformador (26 de Septiembre de 1819). Se hicieron fiestas, se ordenó la Iglesia, se  esculpió la estatua de S. Juan Bautista y se construyó una urna de madera para sus reliquias. Poesías y versos adornaron el claustro e infinitas luces alumbraron la fachada.

 

 

    COMENTARIOS A LA PALABRA DE DIOS

 

Y este era un samaritano

 

EXÉGESISLucas 17,11-19.-

 

        Santiago y Juan quieren que descienda fuego sobre una aldea de Samaría, en contraposición Jesús propone como modelo al Buen Samaritano. Junto al pozo de Jacob, Jesús convierte a una mujer samaritana y a toda una población; hoy se nos dice que sólo un samaritano vuelve a darle gracias.

 

        Yendo Jesús hacia Jerusalén: Seguimos aprendiendo a caminar en Cristiano. Se adopta la forma narrativa de un relato de curación. Lo relevante es la vuelta posterior de uno de los diez curados. Se corta la narración para enfatizar: Éste era un samaritano. La idea de samaritano se repite con este extranjero. Extranjero por no pertenecer al pueblo de Dios.  El  no miembro del pueblo de Dios interpreta la curación como gracia, mientras que los miembros de ese pueblo la interpretan como derecho.  Se cierra el relato con “Tu fe te ha salvado”. La salvación es un don, no un derecho. La lección ha corrido a cargo de un marginado.

 

II Reyes  5, 14-17.- 

 

        El cuadro es el siguiente:

- Enfermedad de Naamán y sugerencia de una humilde esclava de confiar en el profeta hebreo. En la debilidad está la fuerza.

 

- El Rey de Israel se enfada con el Rey sirio. Eliseo lo increpa y sale al encuentro de Naamán.

 

- Naamán se presenta con toda su grandeza al profeta; éste ni lo recibe. A Dios no se le descubre en la grandeza, ni en el ritual:  Tocando la parte enferma.

        Sólo sanará cuando acepte la palabra del profeta.  El Profeta no acepta ningún regalo: Tampoco por ellos se llega a  Dios.

 

 

 HOMILÍA

 

Cuando nuestra Iglesia se siente enferma, ¿Qué medios utiliza? ¿Piensa en el pueblo sencillo o en grandes reflexiones?. Trasmitimos más en el descuido, al desgaire. Una humilde esclava sugiere a Naamán... Dios no tiene cuenta de las clases sociales.

 

Los otros nueve... (Mensaje por contraste): No tenían nada que agradecer, pertenecían al pueblo de Dios. Pertenecían  (?), por eso podían exigir. Pero la palabra de Jesús es definitiva para ellos: No pertenecían al pueblo de Dios. El valor cristiano es cumplir sin exigir nada por ello. De creer a Lucas, esto es más fácil de encontrar entre los no conocidos como pueblo de Dios.

 

        Contraste entre el agradecimiento de un extranjero y los nueve judíos desagradecidos. Contraste entre curación y salvación; sólo el extranjero alcanza la fe.

 

Hemos acumulado mucho polvo de nuestras tendencias religiosas naturales sobre el rostro del verdadero Dios, revelado por Jesús de Nazaret. Toda nuestra religiosidad la debemos trasformar en agradecimiento, en acogida alegre del don de Dios. Aunque sólo logremos pequeñas curaciones, alcanzaremos la salvación de Dios.

 

Jesús no se queja de haber curado a todos, sino de nuestra relación interesada y personal. El samaritano cuida los detalles; se goza de verse tan querido.

 

        Hemos gritado como los leprosos, pero lo importante es acercarnos al Señor, conocerlo de cerca y experimentar su cercanía.

 

 

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