La Misa del Domingo

VOZ TRINITARIA

2 de septiembre de 2007

DOMINGO XXII

 

 

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P. Manuel Sendín García

En exclusividad para Trinitarios.net

       

PRESENTACIÓN

    

IV CENTENARIO DE LA  FUNDACIÓN DEL CONVENTO DE  CÓRDOBA

 

        Este año 2007 celebramos el IV  Centenario de la Fundación de este Convento (1607). Hoy te presento algo de su Historia en los siglos XVII y XVIII.

 

        Es un convento importante para los Trinitarios por su fundación por San Juan Bautista de la Concepción, su muerte en él y por conservar el sagrado depósito de sus reliquias.

        También es importante para los cordobeses: Desde el siglo XVI se conserva en su Iglesia la Virgen de Gracia.

 

        A partir de 1618 se venera la imagen del Santísimo  Cristo de Gracia. Al “Rescatado”, Señor de Córdoba, que atrae todos los viernes a tantos cordobeses, se le venera en esta Iglesia desde 1713.

 

        Durante los siglos XVII Y XVIII en su gran mayoría fue colegio. Así consta en el Protocolo del Convento. Se estudiaba en él filosofía que entonces llamaban artes. Hubo también en algún brevísimo tiempo estudio de teología e incluso Noviciado. En determinado momento asistieron al estudio de las artes seglares hijos de familias allegadas al convento. Por eso no es de extrañar que a principio del siglo XIX tenga una gran Biblioteca.

 

        Destaco la muerte de 14 Religiosos en los meses de Septiembre y Octubre de 1684.

 

        En otro momento te informaré de sus actitudes en la Ciudad. Así mismo conocerás los actos que, con ocasión de este IV centenario, celebraremos.

 

 

    COMENTARIOS A LA PALABRA DE DIOS

 

EXÉGESIS  Lucas 14, 1. 7- 14.-

 

        La invitación a un banquete en Sábado ofrece ocasión para varias enseñanzas reunidas.

 

        Jesús no desdeña tales invitaciones, ni desaprovecha tales ocasiones, a sabiendas de que lo vigilan. Lucas reúne cuatro piezas. El banquete ofrece la ocasión y el tema central, que se desarrolla con variedad de aspecto e interlocutores.

 

        En ese banquete se prefigura la comida eucarística y se anuncia el banquete celeste.

 

        ¡Feliz aquel que tome parte en el banquete del Reino!. Es la continuación del texto de hoy. El banquete de hoy es símbolo del Reino. Lucas nos quiere dar direcciones concretas.

 

        La primera directriz es el deponer la autosuficiencia. Ante las estratagemas para asegurarse los puestos privilegiados, Jesús pone la humildad como fuente de la propia promoción y del reconocimiento por parte de Dios: “El que se humilla será enaltecido”. Estas imágenes nos dejan fuera de juego. Impresionan tanto que nos invitan a aprenderlas de memoria y a rumiarlas para dar con el meollo que se esconde detrás.

 

        La segunda directriz es lo que Jesús dice al Anfitrión: Sustituir los comensales aceptados, los que pueden corresponder por comensales marginados que no pueden hacer nada.

 

                                                             HOMILÍA 

El texto no es una lección de cómo comportarse en los banquetes, sino del ser cristiano. Humildad y desinterés.

 

        Humildad como fuente de promoción; desinterés como pauta de acción. Son dos valores que no están de moda y que manifiestan la diferencia cristiana.

 

Lo mejor que nos puede suceder es encontrarnos con una persona humilde. Su presencia siempre nos trasforma sin que nos demos cuenta; como el que se pone al sol lo notará en su piel sin que se dé cuenta; como crece la semilla sin que el sembrador se dé cuenta. El humilde es un tesoro de donde mana la vida. Es una manera de ser y de estar ante Dios, ante los otros y ante sí mismo.

 

Al ver nuestra tendencia a subir, a trepar a toda costa, Dios no hace más que bajar. Su itinerario es el abajamiento, convirtiéndose en Camino, Verdad y Vida. Baja hasta Belén y en Jerusalén sufre el rechazo de los Poderosos; el servidor que se pone a nuestros pies. Sólo desde ahí entendemos que Dios es Padre que Dios es Amor.

 

Dad gratis: Ser generoso sin más. Amar lo no amable; recibir en nuestra casa a los que otros le cierran las puertas, no esperar a ser queridos para querer. El “yo” sólo ocupa el lugar indispensable para ser libre y generoso.

 

        Ser cristiano no es ser cualquier cosa en Jesús todo está claro.

 

        A Pablo de Tarso le ha costado la cárcel y mucho más: azotes, naufragios..., todo por seguir a Jesús. Pero lo dice contento.

 

        Pero el vino se puede rebajar con agua. ¡Cuántos cimientos cristianos ponemos y qué pocas casas se terminan!.

 

 

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