Pastoral Penitenciaria Trinitaria

El Diario de Villa María

 Viernes 21 de diciembre de 2007

 

Tráfico y consumo de Drogas 

 

Opina el obispo José Rovai

 

Enviado por José Miguel Marengo

 

"Debemos ponernos de acuerdo contra las drogas"

Para el prelado, al abordar el tema "no hace falta creer en Dios, pero sí, simplemente, en hombres sanos". Rovai expresó su parecer al respecto del flagelo que asola la ciudad y dijo que encabezará una misa de Navidad en la cárcel local 

El obispo José Rovai sumó su punto de vista a la temática:

"Tenemos que ponernos de acuerdo todas las instituciones de la ciudad contra algo que nadie puede negar que es mortal: las drogas", con un llamamiento enfático hacia las organizaciones sociales villamarienses, el obispo José Angel Rovai reveló su posicionamiento ante el creciente flagelo que azota la ciudad.

"¿Qué pasa en la ciudad?, porque todos conocen de la situación, hay mucha gente que sabe y otros lo gritan por ahí. Para abordar este tema no hace falta creer en Dios, pero sí, simplemente, en hombres sanos. Acá se está jugando un problema humano.", sostuvo con fuerza el titular de la Diócesis.

Cabe recordar que, días atrás, la fiscal Federal de Bell Ville Mercedes Pérez de Sorribe informó acerca de los alarmantes números que se manejan en el Juzgado Federal: de cada 40 casos por drogas que se receptan por mes, el 70% corresponden a nuestra ciudad.

"A mí me llama la atención la despreocupación de muchos, porque no hace falta decir lo malo que es drogarse. Este es un tema que no necesita aclaración", advirtió el prelado en diálogo con EL DIARIO.

Conocedor de la realidad local y asiduo visitante, no sólo de las parroquias ubicadas en otras localidades de la región, sino de las iglesias erigidas en los distintos barrios locales, Rovai no se guardó nada a la hora de abordar la preocupante temática.

"A todos los lugares de la Diócesis adonde voy, siempre digo que hay tres cosas que me preocupan de Villa María: droga, prostitución y juego".

"Como obispo he transitado más de 33 mil kilómetros por toda la región, quedándome en cada una de las ciudades. Después de esto puedo decir que la realidad villamariense, en cuanto a esta problemática, es la peor de todas", remarcó el religioso.

Al respecto de lo que sucede en la ciudad, el obispo puntualizó: "He recorrido todos los barrios de la ciudad y en muchos de ellos los vecinos te dicen que todo el mundo sabe donde están y en qué lugar se venden las drogas. Lo peor de todo es que no se toman medidas".

A este respecto acotó que "hay que educar a la juventud, prevenirla y explicarles los daños que esto produce y después convocar a las autoridades para que accionen en consecuencia".

"Villa María es una ciudad de paso y relativamente grande, donde el fenómeno se ha extendido. A la gente que me ha venido a ver le digo que nos pongamos de acuerdo para ver qué hacemos", prosiguió diciendo Rovai a este matutino.

"Estoy convencido de que  si hay algo por lo cual tenemos que estar todos de acuerdo, creyentes o no, es que la droga es la destrucción del hombre", concluyó.

Desde el Obispado se sostienen programas de rehabilitación

Interesados

Las drogas y sus consecuencias sobre los villamarienses han tenido lugar preponderante en varias de las charlas que el obispo ha sostenido, en su despacho, con personas de la ciudad.

"Aquí han venido muchas personas que me han venido a ver por el tema de las drogas en la ciudad y yo les he dicho que no tengo policías a cargo, no tengo poder judicial ni legislativo. Lo que sí puedo hacer es decir, expresar mi desagrado sobre esta temática", rememoró Rovai.

Sin embargo y a pesar de las buenas intenciones, la autoridad eclesiástica resaltó sus recaudos a la hora de avanzar en un proyecto común: "Esta misma gente quería hacer una comisión conmigo, como se hizo en la gestión del obispo Roberto Rodríguez. Sin embargo, a la hora de obrar, lo dejaron solo".

"La gente que me conoce puede afirmar que desde hace un año yo vengo predicando contra esto. Más no puedo hacer, yo no tengo poder coercitivo. Acá tiene que darse un marco de legalidad y sancionar a la gente que incurre en los delitos de vender y producir estupefacientes", subrayó el prelado.

Por último comentó: "He hablado hace poco con el intendente Eduardo Accastello, estuve reunido con él. Conversamos de la temática y él se mostró muy interesado".

Preocupación

Mientras las voluntades se agolpan y buscan ser orientadas desde el Obispado, los tentadores tentáculos de la droga y sus terribles consecuencias asolan las calles de la ciudad.

Rovai, consciente de los alcances nefastos de las adicciones comentó: "La Argentina ha dejado de ser un país de tránsito para convertirse en un país consumista".

También agregó: "El tema de la droga es delicado porque tiene por detrás muchos intereses económicos y está globalizada, lamentablemente. Hay muchos intereses materiales alrededor de todo esto, está en juego mucho dinero".

"A las familias que me escuchan, les recuerdo que tienen hijos y nietos, motivo más que suficiente para empezar a preocuparse. Cuando voy a confirmar a las parroquias o hablo con grupos de adolescentes les expreso mi preocupación por el consumo de drogas", manifestó el alto dignatario para después agregar: "Con respecto a los que consumen, creo que ellos son las víctimas de este sistema. Acá parece que sólo agarran a los que consumen, siendo que a los que realmente tienen que atrapar es a los que la producen y comercian".

"Creo que todo lo que se diga es poco, acerca de las drogas y los problemas que encierran", cerró el purpurado.

Vale recordar que como proyecto de recuperación de adictos, el Obispado sostiene en su seno a la “Casa Esperanza”.

En este espacio terapéutico, se apunta a recibir y recuperar personas con problemas de adicciones.

Calabozos

El estado de los calabozos en las dependencias policiales de la ciudad se han mantenido en el eje de la discusión durante los últimos días, luego de las declaraciones, en este medio, del fiscal de Cámara Francisco Márquez.

El obispo Rovai no se mantuvo al margen del asunto y también se pronunció acerca de esta situación diciendo: "Creo que debemos observar con amplitud el tema: primero agilizar los juicios de las personas que se encuentran detenidas y, por supuesto, darles condiciones dignas de vida".

"Estoy convencido que el delincuente no pierde nunca sus derechos humanos. A veces las cárceles pueden convertirse en un lugar en donde, precisamente, se delinque más todavía. La gente sale peor de este ámbito", afirmó el religioso.

"Las cárceles tienen que ser como una especie de elemento curativo y redentor, no puede ser un lugar donde los individuos empeoren", enfatizó.

"El próximo 24 de diciembre quiero celebrar la misa de Navidad en la cárcel con ellos. En este momento quiero estar cerca de los internos. Me parece que en esos días especiales debemos brindar humanidad y cercanía, algo que pueda aliviar el dolor de la gente y eso nos compete a todos nosotros".

"Las autoridades tienen que entender que estamos para el bien de la población. Cuando se trata de temas como Educación, Salud o Seguridad u otros aspectos sociales, no podemos estar ausentes", concluyó.

 

 

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