Pastoral Penitenciaria Trinitaria

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P R O C A P P

 

Discípulos y misioneros de Jesucristo para que

nuestro Pueblo de la Carcelación en Él tenga vida

(cf. Juan 14,6)

 

VI ENCUENTRO NACIONAL DE PROFESIONALES CATÓLICOS

PARA LA PASTORAL PENITENCIARIA

 

Casa de Fátima, Fisherton, Rosario, en  28, 29 y 30 de Marzo de 2008 

 

DOCUMENTO FINAL

 

= Los Profesionales Católicos de Pastoral Penitenciaria hemos sido convocados por la Comisión Episcopal para la Pastoral Penitenciaria y contado con la presencia de su Presidente, Mons. Héctor S. Cardelli. El lema del Encuentro fue tomado por nuestro Pastor del Documento Conclusivo de Aparecida, que nos han obsequiado nuestros Obispos de Latinoamérica y Caribe en mayo 2007. Hemos apreciado que la actividad evangelizadora (DA 174) de la vida profesional es nuestra incumbencia y que debe tender a la transformación de la realidad carcelaria mediante la gestión de estructuras que resulten justas según los criterios del Evangelio (DA 210); queremos ser compañeros de camino de nuestros hermanos acompañando sus esfuerzos por ser sujetos de cambio y transformación de su situación (DA 394-396); sabemos que si no se estimulan procesos de reconciliación y si no hay esperanza para los hombres carcelados no habrá seguridad para nadie (cf DA 395-430); entendemos que debemos formarnos como laicado capacitado para expresar con claridad nuestras propias convicciones y para actuar como verdadero sujeto eclesial y competente interlocutor entre la Iglesia y el Mundo de la Carcelación y entre el Mundo de la Carcelación y la Iglesia (DA 497) a fin que sepamos levantar la voz en defensa de los valores y principios del Reino que estén contrastados por el universo de la Carcelación (cf EN.19).

 

II = Monseñor nos ha mostrado aquí enunciada una triada inseparable: ser discípulo-misionero tras la meta que este Pueblo de la Carcelación tenga “Vida” en Jesucristo. La fe nos afirma que el Pueblo de la Carcelación también anhela la plenitud de vida que Cristo nos ha traído (Jn 10.10). Desde esa perspectiva nuestra decisión es seguir el camino trazado en Aparecida, en la convicción que ser discípulo y misionero de Jesucristo son dos circunstancias hermanadas, dos caras de la misma medalla (B.XVI, DI.3), inseparables en la vida profesional católica impregnada de Evangelio y comprometida con la realidad de la Carcelación e integrada de esa meta.  

 

III = Aparecida nos invita a trabajar para suprimir las graves desigualdades sociales y las enormes diferencias que padece nuestro Pueblo de la Carcelación en el acceso a los bienes y servicios. Nuestros Pastores dicen: “nos duele la situación inhumana en que vive la gran mayoría de los presos que también necesitan de nuestra presencia solidaria y de nuestra ayuda fraterna” (DA 65). Es para nosotros un llamado a remediar las causas que provocan esas condiciones de vida,  asumiendo compromisos con la fuerza de nuestra fe, del contenido de la DSI y de nuestros conocimientos profesionales. El método de trabajo será ver-juzgar-proponer qué actuar en los ámbitos de cada una de nuestras profesiones a lo largo del año. En ese envío nos corresponden las tareas temporales propias de nuestras profesiones, que habremos de ejercer como una forma singular de evangelización del Mundo de la Carcelación. Queremos ponernos en estado de misión y ser parte activa y creativa en la elaboración de proyectos pastorales en su favor (DA 213)

 

      

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