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Experiencias de Pedro Fernández Alejo
en
Argentina y Perú
(Del 7
al 20 de mayo de 2007)
“El
carisma de Juan de Mata está vivo en todas las partes del mundo donde hay un
corazón sensible con el pobre, el oprimido y el preso”, afirma Pedro
Fernández
Ángel García Rodríguez (*)
Pedro
Fernández Alejo, trinitario responsable de la pastoral penitenciaria de
la Provincia de España Sur y coordinador de la zona de Andalucía en la
Pastoral Penitenciaria Nacional ha sido invitado por la Pastoral
Penitenciaria de Argentina y Lima para impartir unos cursos de formación
penitenciaria. Pedro viene de América Latina repleto de experiencias y
proyectos a favor de los presos y su reinserción. Conversamos con él
sobre su estancia por Latinoamérica.
- Pedro, cuéntanos tu experiencia en estas semanas de la
pastoral penitenciaria en Argentina y Perú.
- En Argentina se profundizó en la vocación y misión del
capellán. Para mi han sido dos semanas muy intensas, emocionantes y
de gran riqueza humana y espiritual. En Argentina, los días 8 al 11 de mayo,
se reunieron 22 Capellanes (más dos diáconos permanentes) que respondieron a
la convocatoria de la Comisión de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia
Episcopal Argentina. También estuvo presente los dos últimos días el obispo
responsable de dicha pastoral. Me pidieron que les ayudara a reflexionar,
meditar y orar desde los pobres y los presos. El Espíritu de Cristo redentor
nos ayudó a todos a crear un clima de profunda experiencia religiosa;
compartimos sentimientos, vivencias, emociones. Se profundizó en la vocación
y misión del Capellán. Se formularon propuestas de organización de la
Pastoral Penitenciaria a nivel nacional, de compromisos concretos, tanto
dentro de las cárceles como en la sensibilización de la Iglesia y la
sociedad respecto al mundo de la prisión y sus consecuencias.
En Lima, los laicos viven y sienten el carisma trinitario.
Lima pude comprobar in situ la gran labor realizada por los trinitarios
en estos últimos 50 años. Los laicos viven y sienten el carisma trinitario;
están muy identificados con la misión trinitaria allá. Reflexionamos sobre
el carisma trinitario de “misericordia y redención”, se abrieron pautas de
compromiso y futuras obras misericordiosas, tanto dentro como fuera de las
cárceles. La tarea de prevención realizada por el profesorado del colegio de
la Santísima Trinidad es encomiable; participaron más de setenta docentes de
nuestro colegio muy sensibilizado y comprometido con la educación desde el
carisma trinitario. Los laicos de las parroquias de Jesús Rescatado y de la
Stma. Trinidad, participaron muy activamente por las tardes, llegando al
centenar de asistentes a las charlas.
Se formó un grupo de la Familia Trinitaria de Perú, Argentina
y Bolivia. Se reflexionó en profundidad y se hicieron planteamientos fuertes
y comprometidos mirando al futuro para trabajar en comunión y avanzar en la
Pastoral penitenciaria en el Vicariato.

La jerarquía de la Iglesia no está sensibilizada con los
presos
-¿Como ves la pastoral penitenciaria en estos dos países
sudamericanos?
- La realidad de la pastoral penitenciaria en ambos países,
Argentina y Perú, es muy diferente. Quizá encuentre un elemento en común: la
Iglesia –jerarquía y clero- no están medianamente sensibilizados ante la
realidad de los pobres y los presos. En Argentina las cárceles están
atendidas religiosamente; hay capellanes “funcionarios” que ponen poco
interés pastoral; existen laicos organizados que llevan adelante el mayor
peso en las prisiones; hay un entusiasmo fuerte en un grupo de Capellanes
animados por la Comisión Episcopal de pastoral penitenciaria que quieren
tirar del carro pero que se encuentran con terribles dificultades desde
dentro de la Iglesia. Allí funcionan por Regiones (como aquí las comunidades
Autonómicas) y cada una de ellas se organiza de modo independiente. Lo
cierto es que existe una gran desorganización de la pastoral penitenciaria a
nivel nacional; lo que está facilitando el camino a las confesiones
evangelistas y otras ramas y sectas religiosas, que se están adueñando de
las cárceles.
En
Lima visitamos tres cárceles y celebramos la eucaristía en dos. En el
terreno de la atención religiosa existen muchas prisiones sin apenas
servicio católico; la Iglesia se despreocupa de ellos. La Familia Trinitaria
de Lima ha tomado conciencia de esta realidad que le va a llevar a asumir
compromisos fuertes en el campo de la pastoral penitenciaria.
No se garantizan los derechos humanos de los presos
- ¿Cuales son los problemas más acuciantes de los presos en
Argentina y Perú?
- Fundamentalmente considero que en ambos países no se
garantizan los derechos humanos de los privados de libertad. No se puede
establecer un punto de comparación con nuestros “hoteles de 5 rejas”
que son los Centros Penitenciarios en España. Allí las prisiones carecen de
lo más elemental, no se garantizan los derechos humanos: ni la alimentación,
ni la salud, ni la vida, ni la justicia (¡hay presos que llevan sin ser
juzgados 12 años! en la cárcel de Castro Castro), el hacinamiento es
demencial (la cárcel de Lurigancho tiene 9.000 presos). Nadie se atreve,
desde la Iglesia católica, a realizar una “denuncia profética” de esas
injusticias. Quien se atreva a hacerlo puede estar seguro que su vida corre
peligro. En concreto una cárcel en Mendoza (Argentina) ha sido denunciada
por Derechos Humanos lo que acarreará que le impondrán una fuerte sanción
al Gobierno argentino.

- ¿Como
están trabajando en la reinserción del encarcelado?
-
La reinserción de los encarcelados es muy difícil. Dentro de la prisión no
pueden trabajan en condiciones normales para influir en los presos y
provocar un cambio de vida, de actitudes, de valores. Fuera, en la sociedad,
se encuentran con realidades humanas y sociales deprimentes, marcadas por la
pobreza y las carencias de recursos materiales y económicos que puedan
garantizar una mínima posibilidad de reinserción. Muchísimos presos no
tienen familia que les acoja al salir de prisión. Una buena alternativa será
la de Ofrecer Casas de Acogida.
- ¿Qué proyectos tiene la Pastoral Penitenciaria Trinitaria
en América Latina?
-
Les he visto muy entusiasmados a los miembros de la Familia Trinitaria de
Sucre (Bolivia), Villa María (Argentina) y Lima (Perú). Hay un espíritu
marcado por la esperanza de seguir abriendo caminos de liberación para los
presos y sus familias. Hay un firme deseo de afianzar la P. P. en el
Vicariato como un signo claro del carisma trinitario allá. En Lima tienen
previsto, además de afianzar la presencia pastoral en las cárceles, abrir
una Casa de Acogida en las instalaciones de la parroquia de Jesús Rescatado.
En Sucre ya están haciendo talleres fuera de la prisión para dar trabajo a
los presos y a los que salen en libertad.
Los latinoamericanos nos enseñan a ser firmes y entusiastas
ante los presos
- ¿Qué puede aportarnos el camino de la Pastoral
Penitenciaria Latinaomaricana a nuestro camino recorrido en España?
-
Es muy importante que estemos abiertos a compartir experiencias en este
campo. Aunque sean realidades sociales y eclesiales distintas, el carisma
trinitario nos une a todos. Desde allí nos aportan la firmeza y el
entusiasmo que ponen en la lucha por defender los derechos y la dignidad de
los más desprotegidos; su situación es difícil y delicada, pero no se
amedrentan y saben que el Espíritu de Jesús le empuja a ser testigos
valientes de la misericordia y la redención para llevar la esperanza y la
libertad a los que la han perdido.
-
Un mensaje para todos los capellanes, voluntarios y
trinitarios y trinitarias con los que te has encontrado en estos días en
Latinoamérica.
- He visto en América Latina un corazón sensible con el
preso. Admiro su entusiasmo, su generosidad, su capacidad de entrega y de
servicio en favor de los más pobres. He venido muy enriquecido compartiendo
experiencias, sabiendo que el carisma de Juan de Mata está vivo en todas las
partes del mundo donde hay un corazón sensible con el pobre, el oprimido y
el preso. Yo les ofrezco mi disponibilidad, siempre que así lo estime
conveniente la Provincia, para seguir compartiendo experiencias. Abrir
caminos no es nada fácil, sobre todo en este terreno de la exclusión y la
marginación, apostando por los últimos. Las dificultades son muchas, pero lo
que importa es que nosotros no actuamos en nombre propio, buscando nuestros
intereses, sino que en todo esto buscamos solo los intereses de Cristo
Redentor que no son otros que la liberación y la salvación de los preferidos
de Jesús: los pobres.
Gracias Pedro por compartir tu rica
experiencia vivida en la Pastoral Penitenciaria de Argentina y Perú. Seguro
que has descubierto otras cárceles, otros presos y otros voluntarios que
enriquecen la Pastoral Penitenciaria. Potenciemos estos encuentros
internacionales que nos ayudan a conocernos y apoyarnos todos los que
estamos trabajando en este duro mundo de las cárceles.
(*Máster en Comunicación. Capellán en la cárcel
de Alhaurín de la Torre) |