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Celebradas
en Sevilla las IV Jornadas Trinitarias de Pastoral Penitenciaria
“Recordad
que no sois una ONG sino agentes pastorales con la misión de hacer
resplandecer el rostro de Dios en la prisión a través de cada uno de
vosotros”, subrayó el Arzobispo de Sevilla

Ángel
García Rodríguez (*)
Mientras que los medios de comunicación le daban bombo y platillo a la
noticia de la detención en el calabozo de Marbella de Isabel Pantoja, de su
pago de noventa mil euros por su fianza y la huelga de hambre de Julián
Muñoz, en Sevilla, a las orillas del río Guadalquivir, en la casa de retiro
de Betania, se han realizado las IV Jornadas Trinitarias de Pastoral
Penitenciaria. Han participado más de sesenta entre religiosos trinitarios,
trinitarias, laicos y voluntarios de la pastoral penitenciaria.
“Vuestro servicio al preso es un servicio a la
Iglesia”
Con el lema “Reinserción: justicia y libertad” se dio comienzo las jornadas
el viernes día cuatro. En los saludos de la apertura hablaron el P. Antonio
Jiménez Fuentes, Ministro Provincial de los Trinitarios del Sur y el Sr.
Cardenal y Arzobispo de Sevilla, Fr. Carlos Amigo Vallejo. El P. Antonio
Jiménez destacó en su saludo de apertura que “en el
camino de la reinserción
no podemos actuar de modo solitario y aislado. Hemos de buscar juntos como
Familia Trinitaria esos verdaderos caminos de reinserción que hoy nos piden
los encarcelados”. Por otra parte el Sr. Cardenal destacó y felicitó a la
Familia Trinitaria por su apuesta en la Pastoral Penitenciaria. Nos
señalaba: “Sabed, que vosotros no sólo servid a los presos sino que con
vuestra presencia y testimonio en la cárcel estáis sirviendo a la Iglesia.
No os canséis de ayudar al hermano encarcelado a superar el auto desprecio y
la marginación. Vuestra tarea es hacer de ellos auténticos hermanos. Que los
presos al ver vuestros rostros alegres y felices en la cárcel, puedan ver el
rostro de Dios. Recordad que no sois una ONG sino agentes pastorales con la
misión de hacer resplandecer el rostro de Dios en la prisión a través de
cada uno de vosotros”.
Hacia
una reinserción personal, familiar, social y laboral
La primera ponencia que lleva por titulo: reinserción, un camino a la
esperanza, estuvo a cargo de Manuel Ángel Cano, presidente de la Asociación
AFAR. Partiendo de la experiencia de acogida en sus centros y talleres con
los encarcelados, Manuel Ángel señalaba que “los encarcelados le están
costando muchos millones al Estado y hay que prepararles en la cárcel para
algo útil. La reinserción es un proceso lento y largo. Ya desde la cárcel se
ha de educar al interno en una reinserción personal, afectiva, familiar,
social y laboral”. Finalizaba su ponencia Manuel Ángel remarcando que “la
sociedad no está tomando en serio el problema del preso. Optar por la
reinserción es trabajar con la integridad de la persona rompiendo la
verticalidad de sus necesidades humanas y teniendo en cuenta que la pobreza
hoy se presenta en la cárcel con la cara del drogadicto, alcohólico y
enfermo mental”.
Al final de la tarde se presentaron experiencias de reinserción de las
fundaciones y ONGs. Pro libertas y Proyecto Hombre. En dichas experiencias
se remarcaron la necesidad de tomarse en serio el proceso personal de la
reinserción.
El
actual modelo de cárcel no ayuda para la reinserción
El sábado por la mañana, la abogada María del Carmen Martínez, presidenta de
la Asociación Enlace habló de la reinserción: factores positivos y
negativos. Esta asociación coordina el trabajo por la reinserción de 108
asociaciones en Andalucía. María del Carmen señaló que “el actual modelo
social está marcado por el predominio de la economía y el consumismo. Dicho
modelo está creando desigualdad y exclusión, por lo que el mismo modelo
social está provocando a las drogas como salida y la cárcel como castigo al
drogadicto... Remarcaba la abogada que la cárcel sirve muy poco para
reinsertar. Hay que dar oportunidades reales a los excluidos y encarcelados.
Una persona está incorporada y reinsertada cuando puede desarrollar sus
capacidades personales y sociales”. Constataba Maria del Carmen el dato de
que “en España ha aumentado enormemente el numero de los presos en las
prisiones y sin embargo el nivel de delincuencia está estabilizado”.
Finalizaba su ponencia señalando la tendencia al endurecimiento penal y dejó
en el aire la siguiente pregunta: “¿Qué beneficios obtiene la sociedad con
el encarcelado en la prisión?. Su postura es de “apostar por las medidas
alternativas a la prisión”.
“No
me dan trabajo por la pinta, por haber estado en la cárcel y por gitano”
(Luís, ex-carcelado)
Tras un coloquio ameno e interesante con la ponente se realizó a
continuación una mesa redonda con expresos y exdependientes. Luís, Horacio,
Julio y Juan compartieron sus experiencias de cómo habían afrontado el largo
camino de su recuperación y reinserción. Luís manifestó que él antes de
ingresar a la cárcel creía en Dios a su manera y no pisaba la Iglesia. “Pero
en la cárcel me encontré con Dios gracias a la Pastoral Penitenciaria en
donde vi gente muy coherente con el Evangelio de Jesús”. Remarcó que “es
muy duro salir de la cárcel y sólo por la pinta y porque uno es gitano y por
haber estado en la prisión, ya no te contratan”.
“La
Iglesia me echó una mano y hoy tengo mi propia empresa”
(Julio, ex-carcelado)
Por otra parte, Julio nos confesaba: “Picoteé con la droga y cuando salí de
la cárcel no había quien me acogiera y además tengo la cruz de ser portador
del SIDA. Pero gracias a Dios, la Iglesia me echó una mano a través de las
Comunidades Neocatecumenales. Gracias a esos apoyos y al esfuerzo que hago
cada día para no caer, he podido formar mi propia empresa de escayolista”.
“He
sentido en la cárcel una total libertad interior”
(Juan, ex-carcelado)
Finalmente Juan nos recordó: “Yo he pasado veinte meses en la cárcel y puedo
decirles que los primeros meses se pasa muy mal, estás afectado
por la
reducción de tu espacio vital y te condicionan tus amigos y familiares”.
Hoy ya en libertad, Juan reconoce que “a la sociedad se le vende la idea de
que los presos somos bichos raros que están mejor en la cárcel”. Concluyó su
testimonio agradeciendo todo lo bueno que en él ha hecho la Pastoral
Penitenciaria: “He visto en ustedes la cara de Dios. Gracias a vuestro
testimonio he vuelto a leer el evangelio y a rezar. Gracias por haberme
tratado como a ese hijo prodigo de la parábola. Doy gracias a Dios porque en
la cárcel he descubierto el valor del tiempo, la libertad, la reflexión y
el gran soporte de mi familia. La verdad que yo he sentido en la cárcel una
total libertad interior”.
“En
España las cárceles están pobladas de pobres”
El sábado por la tarde, Ramón Canovas Calatrava, coordinador técnico de
programas y proyectos de la D.G.II.PP. nos planteó en su ponencia la
necesidad de centrarse en la persona del preso para lograr su reinserción.
El mismo nos señaló que en la cárceles españolas hay demasiados internos
debido a la Reforma Constitucional del 2003. “Hoy es más fácil ingresar en
la prisión por mínimos delitos que salir de ella”- nos señalaba Ramón
Canovas. E incluso afirmó que “somos el país de mayor número de reclusos en
las prisiones”. Señalaba las siguientes características del recluso en
España: “La mayor parte de delitos están relacionados con las drogas,
incremento de patología mental, presos extranjeros y gran aumento de los
preventivos. El mismo coordinador técnico reconoció que “hoy en España las
prisiones están pobladas de pobres. Desgraciadamente hemos de aceptar que la
cárcel no castiga el delito sino la pobreza”.
Finalizó su ponencia Ramón Canovas señalando los siguientes puntos de cara a
una verdadera reinserción: “Necesidad de respetar a la persona humana en el
proceso de la reinserción; necesidad de contar con la familia; educación en
valores; acentuar el proyecto de vida personal del preso; coordinación de
todos los medios, personas, pastoral penitencia y O.N.Gs. en el proceso de
la reinserción”.
“No
es cristiano encerrar a un hombre en la cárcel”
El domingo por la mañana, Xavier Pikaza, teólogo, presentó los temas de la
justicia y la libertad como las claves fundamentales para la reinserción.
Nos señaló que según la Biblia “justicia significa liberar. No hay justicia
sin crear un ambiente de igualdad. No podemos hablar de reinserción sin
crear unas condiciones mínimas en donde el preso pueda realizar una vida
fraterna”. En esta línea, nos comentaba el teólogo que “la Iglesia ha de
entenderse como espacio de reinserción y los mismos presos han de encontrar
en la Iglesia esos espacios de reinserción que ellos anhelan desde la
cárcel”. Remarcó que “a pesar de lo expresado por el Catecismo de la Iglesia
Católica en el numero 5 en el que justifica la cárcel de acuerdo al derecho
natural, sin embargo de acuerdo al Evangelio no es cristiano encerrar a un
hombre en la cárcel”. Finalizó su ponencia Xavier Pikaza señalando que “que
la única reinserción posible se realiza a través de la creación de unos
tejidos sociales y humanos en donde el ex-preso pueda realizarse como
persona”.
“El único apellido que nos ha de unir ha de ser la reinserción del
encarcelado”
Con la celebración de la eucaristía presidida por el P. Antonio Jiménez,
Provincial del Sur, se clausuró las IV Jornadas de Pastoral Penitenciaria.
Agradeció al P. Pedro Fernández Alejo, Presidente de la Comisión de la
Pastoral Penitenciaria y a las religiosas trinitarias de Madrid y Valencia
por su colaboración en la organización de estas jornadas. También agradeció
la presencia del P. Alfred, consejero general de la Orden. El P. Provincial
remarcó “la necesidad del trabajo penitenciario y de reinserción en Familia,
en comunión y en red. Estamos acostumbrados a poner apellidos a nuestras
obras que desgraciadamente nos dividen. Y el único apellido que nos ha de
unir a partir de esta asamblea es la persona del encarcelado que a todos nos
está pidiendo entrega, servicio y reinserción”.
Con un emotivo aplauso y agradeciendo a Dios Trinidad por estas exitosas
jornadas penitenciarias nos despedimos rogando a Dios que no nos cansemos de
buscarle entre los encarcelados y excluidos de nuestras sociedad.
(*) Master en Comunicación Cristiana y Capellán en la
Cárcel de Alhaurín de la Torre
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