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MENSAJE
SACERDOTES Y DIÁCONOS DE LA PASTORAL PENITENCIARIA
ARGENTINA
Reunidos Sacerdotes y Diáconos de la Pastoral Penitenciaria Argentina, en
Victoria, Entre Ríos, los días 7 al 11 de mayo de 2007, para compartir la
oración y en ella dejarnos iluminar nuestras vidas, para ser luz en nuestra
vocación y misión.
Queremos manifestar que hemos vivido estos días de Oración y reflexión, que
nos hicieron nuevamente experimentar el sentirnos inmerecidamente
privilegiados por el don de Dios, en la vocación Sacerdotal y Diaconal, con
la fuerza del Espíritu de Dios que se expresa en la unidad y se derrama con
abundancia para ser bálsamo, sanación, consuelo, fortaleza, siendo enviados
nuevamente al servicio de nuestros hermanos privados de la libertad, a sus
familias y a todo el mundo de la carcelación.
Nuestra Pastoral es de gran misericordia, donde debemos revelar a nuestros
hermanos más sufridos y pobres la cercanía y el amor del Padre Dios. Por
esto debemos ser una Iglesia que viva la unidad y la comunión.
Les decimos a nuestros Pastores: ayúdennos a que sigamos caminando juntos y
anímense a caminar con nosotros por este camino. Los necesitamos y nuestros
hermanos carcelados también. Déjense interpelar por el evangelio de Mateo
25, 36: “…estuve preso y me vinieron a ver”, con la certeza de que
haciéndolo vivimos también las demás obras de misericordia, ya que el preso
esta hambriento, sediento, es forastero, está desnudo y enfermo.
Les decimos a nuestros Hermanos Sacerdotes que ya peregrinan por las
cárceles: unámonos, no nos quedemos solos porque el trabajo es pesado, las
angustias y tristezas son muchas (Lc 5: llamaron a los de la otra barca) y
la fuerza de nuestra misión está en la unidad (cf. Jn 17). Y a nuestros
Hermanos del Presbiterio: recuerden que las familias del que está Detenido,
las Victimas y los Guardia Cárceles, son ovejas del rebaño que el Señor les
confió en sus Parroquias y en otros ámbitos de la tarea pastoral.
Les pedimos a nuestros Hermanos Laicos que fueron llamados a esta tarea
pastoral que nos sigan contagiando la generosidad de su entrega que nos
habla del rostro cercano del Padre Dios con el mundo del dolor, desde la
sencillez; y al resto de la Comunidad Cristiana que sepa mirar con la mirada
del Padre, que reconoce en cada detenido al hijo que se aleja de la casa
Paterna, y a quien espera con los brazos abiertos para regalarle el perdón y
devolverle la vida plena. Que formemos Comunidades llenas de Amor y
Misericordia, abiertas y cercanas a todos, para llegar a ser Verdaderas
Comunidades Cristianas, alimentadas de la Palabra y la Eucaristía.
Le confiamos a nuestra Madre, la Virgen María, como lo hizo su Hijo antes de
morir en la Cruz, a nuestra Iglesia, para que puestos de pie, escuchando el
mandato de Jesús, renovemos en nuestra Patria la opción preferencial por los
más pobres, haciendo de este modo, creíble, la Buena Noticia del Reino que
anunciamos.
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P. ACHKAR, Daniel
P. AQUILA, Alejandro
P. BAEZ, Roberto
P. BARBERO, Eusebio
P. BRITEZ, Waldo
P. BROLLO, Carlos
P. CAGLIANI, Juan Carlos
P. CARRON, Gabriel
P. DEBIAGGI, Dante
Diac. FLORES, José Luís
P. JUAREZ, Roberto |
P. KOSELAK, Andrés
P. LADRÓN de GUEVARA, Javier
P. MARENGO, José Miguel
P. MUÑOZ, Luís
P. QUIÑONES, Carlos
P. RIZZO, Hugo
P. TELLO, Mariano
Diac. TOLEDO, Luís
P. TRACHITTE, Héctor
P. VIDANO, Damián |
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