Nos conmueve la
serie de masacres carcelarias: Mendoza, Va Gobernador Gálvez, Córdoba,
Coronda, Magdalena, entre muchas otras y, ahora, Santiago del Estero.
Como siempre, se
abrirá una investigación para rehuir responsabilidades más que para
averiguar los responsables. Pero éstos están ya determinados por la ley
sin importar lo que resulte de un expediente.
Las Cárceles son
para seguridad y no para la muerte de los encarcelados alojados en ella
y toda conducta de la Administración que no pueda evitar esos sucesos es
una omisión gravísima que hace responsables a los funcionarios,
políticos y de carrera, que debieron adoptar las medidas adecuadas (cf
art 18 in fine de la Constitución Nacional).
Es, también,
responsabilidad de los jueces dado que es inadmisible que envíen a las
personas carceladas a lugares que están contra la ley porque no se
encuentran en condi-ciones de garantizar la vida de los seres humanos
que alojan.
Tan grave como estar ilegalmente encarcelado es estar encarcelado en
situación ilegal (vid Documento de Asunción) y los jueces no pueden
alegar desconocimiento de lo que quieren ignorar. La necesidad de
prevenir o sancionar conductas de los carcelados no justifica tales
situaciones (ibid).
Es, por fin,
responsabilidad del Estado por una grave falta de servicio, pero ésta es
la de aquellos, de modo que no la reemplaza.
Como profesionales
afirmamos que, para terminar con esta cadena de sucesos, alcanza con
cumplir con la Constitución Nacional y los compromisos internacionales
del Estado Argentino y es suficiente con terminar con la corrupción
institucionalizada; pero es necesario acabar con los abusos y la tortura
y los tratos crueles, inhumanos y degradantes, físicos y psíquicos, que
son moneda corriente en nuestras unidades penitenciarias y policiales.
Adherimos a la
Declaración de la Pastoral Penitenciaria de la Diócesis de Santiago del
Estero y asumimos el compromiso de colaborar en la construcción de una
sociedad más justa y solidaria donde tengan vigencia los mandatos
amorosos de Dios y donde las leyes de los hombres que mandan proteger la
vida se cumplan con eficiencia.
BUENOS AIRES,
Noviembre 09 de 2007