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tráfico de tortugas
El
valenciano encarcelado en Madagascar deja la huelga de hambre y sed
La ministra de Justicia malgache ha firmado los papeles para
que el matrimonio preso pueda dejar la cárcel, probablemente en un par de
días, y cumplir el resto de la condena en un centro de los religiosos
Trinitarios.
20.11.07 - 18:41 - EFE - Valencia
Daniel Manero, el valenciano que permanece encarcelado junto a su mujer
desde hace cuatro meses en una prisión de Madagascar por intentar sacar del
país 48 tortugas protegidas, ha abandonado hoy la huelga de hambre y sed
después de que le hayan comunicado que en un par de días podría salir de
prisión.
Ana Magraner, cuñada de Daniel, ha explicado a Efe que el detenido ha
adoptado esta decisión después de que se le haya comunicado que la ministra
de Justicia malgache firmó ayer los papeles para que la pareja pueda dejar
la cárcel y cumplir el resto de la condena en un centro religioso de los
Trinitarios.
Daniel Manero, de 42 años, y Marta Magraner, de 27, fueron detenidos en
Madagascar el pasado 7 de julio cuando intentaban dejar el país tras unos
días de vacaciones con 48 tortugas de una especie protegida y algunos
productos de artesanía local, por lo que dos días después entraron en
prisión para cumplir una condena de un año.
Ana Magraner ha señalado que desde el Ministerio de Asuntos Exteriores les
han explicado que se espera que en un par de días la pareja pueda dejar la
cárcel, donde duermen en una celda de 2'5 metros junto a otras seis
personas, para cumplir el tiempo que les queda de condena haciendo trabajos
sociales en los Trinitarios.
Además, la familia tiene la esperanza de que, según les han explicado desde
el Ministerio, en Navidad Daniel y Marta puedan estar de regreso a España,
aunque Ana ha indicado que las negociaciones con Madagascar son "delicadas"
y que no les han podido asegurar "al cien por cien" ese extremo.
Daniel Manero inició la semana pasada una huelga de hambre y sed ante la
situación de "desesperación e impotencia" que vive esta pareja y al sentirse
"abandonados a 12.000 kilómetros de España" por las personas "que deberían
hacer algo". |