Pastoral Penitenciaria Trinitaria

LAS CÁRCELES EN ARGENTINA

 

Jueves 13 de marzo de 2008

El Diario de Villa María,


Horacio Abram
Publica poesía y relatos desde la cárcel

Un interno de la cárcel local obtuvo el segundo premio en un concurso literario organizado por el Servicio Penitenciario de la provincia.


Se trata de Horacio Abram, oriundo de la capital provincial, y que se halla purgando una condena en la unidad de barrio Belgrano.


Con la colaboración del grupo pastoral de la Iglesia Católica que trabaja en el instituto de detención, Abram consiguió en los últimos días editar su obra "Ideas mías", en la cual se plasman poesías y cuentos breves, fruto de su inclinación por la letras.


Abram concurre a las reuniones que organiza la Pastoral Penitenciaria en la cárcel local, con el fin de "llevar la fe en Cristo y rescatar a las personas para la cultura del trabajo, bajo el convencimiento de que la culpa no se absuelve con la privación de la libertad, sino con devolver con el bien a la sociedad".


La pastoral realiza conexiones entre proveedores y los internos, para que produzcan artesanías, tales como costura de pelotas de fútbol, tallado de espejos y elaboración de artículos de cuero.


El detenido Abram demuestra un gran interés por la lectura, a la vez que posee una notable habilidad para el relato. A la derecha se reproduce uno de los cuentos contenidos en “Ideas mías”.

 

Cuento sólo para quinieleros


Sería un tipo común y corriente, si no fuera que soy un jugador empedernido. Me gustan todas, timba, locas y cabaret, motivo que me llevó a la 44, todo por una 21. Pero comencemos como se debe, por el principio.


Un día como nunca me puse 14, después de ver correr una 24, que bajó los cien metros en lo que jamás se hizo, al menos que yo sepa y de eso sé un montón, se me hizo la 31 y me dije: "Con esto vengo el domingo y le pongo toda la 32 a la 34 y me hago de una buena 32". Todo el asunto era una 36. Caían 01 y 38, porque 39 y me metí de 34 en un bar.


Busqué una 92 y me pedí un Fernando para festejar la 20 que me iba a hacer el domingo con toda la 32 que me metería en el bolso. Hasta aquí la cosa iba de primera y podría haber seguido así si no hubiera entrado esa 21. Era una 15 en pinta vestida con una mini que no se sabía se quería entrar en ella o se quería salir. Tenía unas 42 en color rosa marca qué se yo cuánto, pero la hacían tan niña que me 93 enseguida.


Como un caballero que soy la invité a mi 92 a cenar; enseguida aceptó. Cuando vino el mozo pidió una 49 a la 36, acompañada de una ensalada de cebollas y 45; cortó un poco de 50, y comenzó a comer (léase lastrar). 


Mientras hablábamos de temas intrascendentes, como buen cocinero, afilaba mentalmente mi 41 para faenarme esa 23. Hizo bien la 56, porque entré como un 35, mientras sonaba la 55 y caía la 39. No sabía cómo encarar la cosa cuando la escuché decir si podía acompañarla a la casa, porque como se había hecho tarde y había que pasar por el 94, tenía miedo. Eso me vino como 16 al dedo.


Me vi como un 67 preparando la 61, pagué la cuenta y salimos hacia su destino que sería mi 17. Ibamos caminando como dos 93; como 39 mucho antes de llegar a su casa se había formado un 08 con el 01 que venía bajando por la calle. La alcé en mis brazos para ayudarla a cruzar. Señores: ¡qué 77!


Me dije para mí mismo "nena, te voy a dar 51 toda la noche". Y así fue, estábamos en la 04, meta 51 y 51 cuando llegó el 96, sacó un 07 y me apuntó en la 34, diciéndome que me iba a dejar 47, tirado entre las 57 del parque.


En un descuido le tiré una patada y voló el 07 armándose la 82. Había 18 por todos lados, más mía que de él, dato muy interesante si se tiene en cuenta que ahí no terminó la cosa. No sé en qué momento también llegó la madre y entre 52 me agarraron a patadas y me dieron con una 92 ratona en la 34. Terminé peor que un 43 que lo agarró un camión en la ruta.


Cuando abrí los ojos sólo veía 74 por todos lados.


Vinieron mis 99 con un 58 -porque me acusaban de 69- que me dijo que íbamos a probar en juicio que la aparente 60 no era otra cosa que una 78 y para esto me pidió 32. "Para el papeleo", dijo. Para mi 17 el 58 era un fiasco y terminé en 44 jugando a los 80 con todos los 79.


Lo único que de todo esto me quedó en claro es que terminé siendo un 75, medio 22, pero con profesión de 25 que aprendí en la 44.

Horacio Abram

Domingo 13 de abril de 2008

"En las cárceles, se tiró la basura bajo la alfombra"

Julián Cañas

La crisis en las cárceles de Córdoba fue uno de los problemas más graves que debió afrontar el Gobierno provincial. El Servicio Penitenciario está bajo la órbita del Ministerio de Justicia. Luís Angulo defendió la política que anunció el Gobierno provincial y también dijo que la sociedad es hipócrita y que sólo se acuerda de los presos cuando hay algún motín.

–Las obras que anunció el gobernador son a largo plazo. Mientras se construyen las cárceles, ¿hay riesgo de que se produzcan nuevos motines?

–Estamos trabajando para que no vuelvan a ocurrir estos hechos. Con distintas medidas estamos resolviendo el problema de la superpoblación en la ex cárcel de Encausados y en la Penitenciaria de barrio San Martín. Se está trabajando en acelerar los trámites administrativos para que recuperen la libertad aquellos presos que están en condiciones de quedar en libertad. También hubo traslados a la nueva cárcel de Cruz del Eje, en la cual aún hay lugares disponibles. Es decir, que el problema de la superpoblación que existía en la ciudad de Córdoba se está resolviendo.

–¿Están garantizados los fondos para las obras anunciadas?

–Absolutamente, están asegurados los fondos. Por eso el gobernador hizo los anuncios. En tres años habrá una solución total para este problema.


–¿Por qué se llegó a esta situación?

–La crisis carcelaria viene de muchísimos años atrás. Tanto el Estado, con políticas públicas equivocadas, como la sociedad, han escondido esta problemática bajo la alfombra. Fíjese que la Penitenciaría es de 1897 y la cárcel de Río Cuarto es de 1905. Los gobiernos de todos los signos políticos no le prestaron atención al sistema carcelario. Es cierto que hubo un gran esfuerzo en los últimos cuatro años, construyendo cárceles como la de Cruz del Eje, disminuyendo el problema de la superpoblación, pero hubo mucha improvisación desde principios del siglo pasado. También hay una gran hipocresía en la sociedad, que toma conciencia del problema carcelaria cuando hay un motín. Los presos también necesitan atención. De allí, la decisión política de este gobierno de tomar el toro por las astas y definir una política penitenciaria como política de estado y no coyuntural.

–¿Habrá más inversión en recursos humanos en el Servicio Penitenciario?

–Además de cambiar la cúpula para reconstituir el principio de autoridad, otorgamos condiciones más digna de trabajo para el Servicio Penitenciario. Se incrementaron los salarios, sino un reconocimiento de la recarga laboral, que antes no se pagaba.

Angulo dijo que está garantizado el plan de obras que anunció Schiaretti

 

 

       

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