|
El Obispo
de Málaga visita la cárcel de Alahurin de la Torre
“No
estáis solos aquí en la prisión, Cristo os acompaña y la Iglesia se hace
presente aquí a través de la presencia de los capellanes y voluntarios”,
dijo don Antonio Dorado a los internos
Ángel García Rodríguez
Don Antonio Dorado, obispo de
Málaga, con ese espíritu de sencillez, servicio y cercanía a todos,
llegó el pasado viernes día 1 de junio al Centro Penitenciario de Alahurin
de la Torre. En la puerta le esperaba el Director de la prisión que junto
con un nutrido grupo de voluntarios fuimos acompañando al obispo en esta
visita. El Director le mostró todas las instalaciones de la cárcel en las
que hizo destacar la nueva sala para el encuentro de los internos con sus
familiares, los nuevos locutorios de encuentro de los presos con los
abogados, la sala cuna en el modulo de mujeres y la nueva enfermería que
dentro de poco se edificara.
Don
Antonio fue viendo los trabajos y obras de arte que están realizando los
internos quedando maravillado por todos talentos que hay en la prisión. Se
detuvo en el taller de cerámica en donde más de veinte mujeres con sus
propias manos amasaban la arcilla, dibujaban y cocían en el horno verdaderas
obras de arte.
Conoció
las instalaciones de la radio en donde diariamente los internos realizan
distintos programas radiofónicos con el fin de animar esos monótonos y
largos días de cárcel. Los mismos presos le hicieron una emotiva entrevista
a don Antonio dándole las gracias por su visita. Éste, emocionado habló por
los micrófonos a todos los internos saludándoles y diciéndoles:
- “No
estáis solos aquí en la prisión, Cristo os acompaña y la Iglesia se hace
presente aquí a través de la presencia de los capellanes y voluntarios. Hoy
vengo como Iglesia de Cristo a la cárcel para preguntaros: ¿cómo trabajar
aquí como Iglesia? ¿Qué puede hacer la Iglesia por vosotros? Os confieso que
cada vez que vengo a la cárcel me encuentro con personas buenas que a pesar
de sus errores en la vida están cerca de Cristo…”
Al
final el interno que hacia la entrevista, dirigiéndose al obispo dijo:
Gracias por su visita y por la labor de los capellanes y voluntarios
(encarcelado).
-“En
nombre de todos los internos que acaban de escuchar la voz de su pastor,
quiero agradecerle por su presencia aquí y sobre todo dar gracias a Dios y a
la Iglesia por esa maravillosa labor que día a día realizan los capellanes y
voluntarios. Sepa que ellos vienen, nos escuchan y nos ayudan en lo que
pueden. Ellos no sólo nos presentan a Cristo, sino que están abiertos a los
hermanos de otras religiones y razas. Vienen a estar con nosotros y a
compartir nuestras penas y alegrías. Gracias Don Antonio por esta presencia
de Iglesia en la prisión”.
En
esta visita, nuestro pastor quiso hablar personalmente con los internos.
Ingresamos a varios módulos y el mismo Don Antonio fue saludando
personalmente a cada uno de los presos. Ellos enseguida abrieron su corazón
al obispo y le contaron sus problemas que habían tenido con la droga, el
alcohol, los errores del robo y la violencia...También le pedían su oración
y bendición para convertirse y cambiar de vida.
La
cárcel es la parroquia mejor atendida de la diócesis
Al
final de esta visita, el Obispo se despidió de las autoridades, capellanes y
autoridades señalándonos: “Me ha alegrado enormemente el haberme encontrado
en esta mañana con estos hombres y mujeres que desde la prisión luchan por
la vida, por la libertad y tienen grandes deseos de cambiar. En el poco
tiempo que he estado con ellos he percibido la gran necesidad que los presos
tienen de ser escuchados. Como les he dicho a ellos, os digo también a
vosotros, que ésta es la parroquia mejor atendida de la diócesis. Son dos
mil feligreses que cuentan con el apoyo espiritual de dos capellanes, dos
sacerdotes de apoyo y más de cincuenta voluntarios. Animo y sabed que en
todos vosotros está hoy la Iglesia de Málaga evangelizando en la cárcel”.
Y con
un apretón de manos entre las autoridades, los capellanes, los voluntarios y
los presos con Don Antonio, culminó esta visita del Obispo a la cárcel. |