ORACIÓN DE UN PRESO A LA VIRGEN DE LA MERCED

Enviado por Pedro Fernández Alejo

 

DÍA DE LA MERCED

 

En este día de Nuestra Señora de la Merced, he querido dedicar estas palabras a todos mis compañeros que se encuentran “PRIVADOS DE LIBERTAD”, sin dejar atrás a sus familias que también sufren por nosotros.

 

Por eso quiero pedirte, Señora, desde lo más profundo de mi corazón que tú nos protejas y nos des fuerza para seguir adelante y no caer en la tristeza y nostalgia.

 

Tú sabes, Madre mía de la Merced, cuantas veces hablo con tu Hijo, nuestro Señor, y aunque, por el momento no se cumplen mis ruegos, tengo la fe de que un día todo esto se acabará y nos dará fuerza para enfrentarnos a la sociedad, esa sociedad que muchas veces nos margina sin conocernos. Sin conocer los motivos de desesperación que nos han traído hasta aquí, ya sea por necesidades o por el problema mas grande que existe hoy en ella, que es la “DROGA”, ese maldito diablo que cambia a las personas. Bien sabes tú, Señora, que la mayoría de esas personas cuando consiguen salir de ella, son las que tienen más sentimiento y cariño.

 

Por eso te ruego, Señora, que quite a la sociedad esa viga que tiene en sus ojos, para que puedan ver nuestros problemas y así poder ayudarnos. Por eso quiero pedirte en tu día que toques los corazones de la justicia de los hombres, para que sean más clementes a la hora de condenar, porque la única justicia que de verdad prevalece es la de Nuestro Señor Jesucristo, con indulgencia y perdón, pero que a la vez es severa, ya que para encontrar la felicidad antes hay que sufrir.

 

Por eso, Señor, sigo luchando, por eso y por mi familia, para que también pueda encontrar la paz y la felicidad al ver mi arrepentimiento y mi cambio de conducta. Pues es en la superación de los malos momentos donde se encuentra el crecimiento. Por todo ello, te pido perdón, Madre.

 

Perdóname las horas de seguir

un mundo de pecado.

Por volver a ti cansado

de seguir un mundo equivocado

Gerardo B.