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1.-
Saludo.-
Que el amor, la atención y la ternura que Jesucristo resucitado derrama
como Buen Pastor sobre todos sus discípulos, estén siempre con todos
vosotros.
2.-
Monición de entrada.-
En la cárcel necesitamos que
nos miren, que nos valoren como personas y nos guíen hacía la
libertad. Todo este tiempo de Pascua es una mirada agradecida y
gozosa hacia Jesús. Él va delante de nosotros, él nos abre el camino
hacía la vida, él es el pastor que nos conoce a cada uno por nuestro
nombre y nos llama y nos lleva con él. Él con su entrega hasta la
muerte, nos ha enseñado a vivir.
Hoy es también el día de pedir para que no falten los buenos
pastores en la Iglesia, que se multipliquen los sacerdotes y
religiosas que necesitamos aquí en la prisión para que nos traigan
el pan de la Palabra y el pan de la Eucaristía. Ofrezcamos esta
celebración por los jóvenes que escuchen y sigan las llamadas del
Señor.
3.-
Acto Penitencial.-
Reconociendo que somos
pecadores, pidamos perdón a Dios.
- Tú, el Buen Pastor que das
la vida por tus ovejas. Señor, ten piedad.
- Tú, la puerta de acceso
para que nosotros lleguemos a Dios. Cristo, ten piedad.
- Tú, el Cordero de Dios que
quita el pecado del mundo. Señor, ten piedad.
4.-
Oración.-
Dios, Padre bondadoso, que has
dado a tu Iglesia el gozo inmenso de la resurrección de Jesucristo;
concédenos esa alegría que hoy necesitamos para llevar adelante los
largos y aburridos días de la prisión. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
5.-
Evangelio.-
“Yo soy la Puerta”: Jn. 10, 1-10.
6.-
Reflexión.-
El cuarto domingo de Pascua
va ligado a la imagen del buen pastor que nos describe el
evangelista Juan. Jesús se identifica no sólo con el pastor, sino
con la puerta de las ovejas: dos imágenes que esconden una dura
crítica a los dirigentes religiosos de Israel.
En la primera parte de este
pasaje Jesús se presenta como buen pastor y señala las cualidades
que caracterizan a este “buen pastor”. Se dice de él que siempre
entra por la puerta en el redil de las ovejas y que una vez dentro
llama a las suyas por su nombre y se pone delante de ellas. Éstas
que conocen su voz, la escuchan y le siguen. son expresiones que
hablan de una relación personal de intimidad y confianza
absolutamente única entre Jesús y sus discípulos. Pero esa actitud
contrasta con los “ladrones”, “salteadores” y “extraños”.
En la segunda parte del
pasaje, Jesús se identifica dos veces con “la puerta de las ovejas”.
Esta imagen evoca seguridad, acogida, defensa ante el peligro,
posibilidad de entrar y salir, de quedarse fuera o dentro. Es la
puerta de la libertad y salvación que hoy encuentran muchos presos
en la cárcel. Cristo es el paso obligado para los que desde la
prisión se comprometen a cerrar las puertas de la droga, del robo,
del engaño y de los trapicheos para abrir las puertas de la familia,
del amor, del trabajo y de la libertad.
En este mundo, en el que
muchos andan como “oveja sin pastor”, a merced de la rapiña de
tantos “ladrones y salteadores”, los creyentes tenemos la suerte de
seguir a uno que es a al vez “pastor” y “puerta”, dos imágenes que
Jesús se aplica a sí mismo y que nos aseguran que estamos en buenas
manos, bien protegidos y acompañados.
La parábola del buen pastor es una llamada ante todo a los
sacerdotes que presiden las comunidades cristianas dentro y fuera de
la cárcel. Ellos serán buenos pastores –signos de Jesús buen Pastor-
si se acercan a los fieles y comunidades pasando por Jesús e
imitando sus pasos. Y es también una llamada a todos los miembros
de la Iglesia. Pues sólo a través de Jesús encontraremos la vida, la
libertad y la salvación. Él es “el pastor y guardián de nuestras
vidas”. Todos están llamados a ser cuidadores de los otros a ejemplo
del buen pastor.
7.-
Oración universal.-
Con confianza presentamos a Dios nuestras necesidades conscientes de que
él siempre cuida de nosotros. Repitamos:
Muéstranos el camino, Señor.
- Para que la Iglesia
considere siempre a Jesús como único pastor y sólo pongamos en él
nuestra confianza. Oremos.
- Para que los gobernantes y
los que ejercen alguna responsabilidad pública sirvan a la paz, la
justicia y el bien común. Oremos.
- Por los sacerdotes y
voluntarios que hoy vienen a la prisión. Que el Señor les dé las
fuerzas y la luz que necesitan en su camino evangelizador.
Oremos.
- Para que aquí en la prisión, siguiendo a Jesús, cada uno cuide de
los otros y seamos para todos apoyo y consuelo. Oremos.
-
(Peticiones libres de
los encarcelados).
8.-
Padrenuestro
9.-
Saludo de paz
10.-
Oración de acción de gracias.-
Oración espontánea de los encarcelados.
11.-
Oramos y celebramos.-
Podemos acabar nuestro
encuentro con un momento de oración, sintiendo que nuestras vida y
la Iglesia están en las manos del Buen Pastor.
Para ambientar este momento
podemos colocar un símbolo apropiado; por ejemplo dibujar un bastón
o algunas fotografías de personas que han encarnado las mismas
actitudes del Buen Pastor.
Oramos comunitariamente
según haya resonado en nosotros este pasaje y según lo que hemos
compartido a la largo de la reunión.
12.-
Oración final.-
Jesucristo: tú eres mi Pastor, el que me ha rescatado de los laberintos
que conduce el pecado y me has cargado amorosamente sobre tus hombros.
Hoy desde la cárcel te digo que sé de quien me fío y a quien confío mi
vida y salvación. ¡Ojala que sean muchos los que sigan tu llamada para
ser tus sacerdotes! Pues los necesitamos en la prisión para que nos
regalen la Eucaristía y tu perdón.
Confesión de un sacerdote
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