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1.-
Saludo.-
El amor, la misericordia y la paz de Jesucristo resucitado estén con
todos vosotros.
2.-
Monición de entrada.-
En medio de la tristeza que
nos ocasiona la vida en la cárcel, recordemos que seguimos
celebrando el gozo de la Resurrección de Jesús. Él está junto al
Padre y en medio de nosotros. Él nos ha convocado para escuchar su
palabra y recibir su Espíritu. Él prometió que nunca nos
abandonaría. En cada eucaristía y en cada celebración de la Palabra
él renueva su presencia y su entrega. Su presencia nos llenará de
alegría, así podremos dar testimonio de él con nuestras obras aquí
en la prisión y fuera de ella.
3.-
Acto Penitencial.-
Al comenzar nuestra celebración,
nos ponemos ante ti, Señor, con el corazón sincero y confiado.
- Tú que venciste la muerte
y perdonaste a tus enemigos. Señor, ten piedad.
- Tú que resucitaste de
entre los muertos. Cristo, ten piedad.
- Tú que has derramado tu
Espíritu en nuestros corazones. Señor, ten piedad.
4.-
Oración.-
Dios Padre bondadoso, tú que no nos has dejado solos en la prisión, sino
que nos acompañas y defiendes con el Espíritu de la Verdad, ayúdanos a
contagiar con la vida el impacto que nos proporciona la fe. Por Cristo
nuestro Señor. Amén.
5.-
Evangelio.-
Jn. 14, 15-21: “No os dejaré huérfanos”
6.-
Reflexión.-
Retomando el hilo del
evangelio que leímos el domingo pasado, Jesús promete a sus
discípulos que a pesar de su partida de este mundo no los dejará
solos, con ellos tendrá una relación de comunión semejante a la que
le une al Padre. Se destaca que el Espíritu Santo, el Paráclito es
enviado para “estar siempre” con los discípulos. Esta separación
será sólo temporal, aunque no todos lo interpreten así. Para el
mundo que lo ha rechazado, Jesús va a desaparecer definitivamente.
La fe de los discípulos, en cambio, pondrá en ellos unos nuevos ojos
que les permitirán seguir “viéndolo” y creyendo que él vive. Por
eso, cuando Jesús habla aquí de su vuelta, no se refiere a su
regreso al final de los siglos, sino a su presencia actual como
Resucitado en medio de la comunidad cristiana. La presencia del
Resucitado entre los suyos hará posible una nueva relación del
creyente con Dios, caracterizado por la cercanía y el amor.
En definitiva el evangelio
de hoy para los que en la cárcel sienten grandes ausencias les trae
un mensaje de la gran presencia de Jesús que está a su lado. Así
podríamos decir que a través de las palabras de Jesús sobre su
despedida y su ausencia inminente, parece que se quiere responder a
una cuestión muy importante: ¿Cómo llenar el vacío que deja Jesús
tras su despedida? ¿Cómo entender la fe cristiana y la vinculación
de la comunidad a Jesús, a quien ya no ve? ¿Cómo compaginar la
ausencia y presencia de Jesús?
La respuesta es clara: “No
os dejaré desamparados…y viviréis porque yo sigo viviendo”. Jesús
les anuncia que seguirá estando presente de dos formas: en primer
lugar, por la irrupción y acción del Paráclito o Espíritu de verdad
“que permanece en vosotros y seguirá estando entre vosotros”. La
segunda forma de presencia de Jesús es la propia comunidad cristiana
en cuanto guarda los mandamientos y así da pruebas de su amor. Es
una comunión de vida, fundada en la comunión de Jesús con el Padre:
“Yo estoy con mi Padre, vosotros conmigo y yo con vosotros”.
Finalmente reflexionemos a luz de nuestra realidad que vivimos en la
cárcel en la necesidad que ahora tenemos de ser amados, de que
vengan a visitarnos, de ser escuchados, de ver la vida con otros
ojos, con los ojos de la fe. Recordemos que los discípulos vieron y
vivieron. Vieron porque buscaron, y buscaban porque amaban.
Amaban…pero es que antes habían sido amados. En este momento de la
despedida se palpa hasta qué punto eran amados. Por nada del mundo
Jesús quiere separarse de ellos. Humanamente hablando es
incomprensible un amor tan fuerte, que quiere ser eterno, dadas las
diferencias y las distancias entre Cristo y sus apóstoles. Sólo un
Dios puede amar así.
7.-
Oración universal.-
Oremos a Jesús resucitado, para que llene de vida y consuelo a todos los
hombres, especialmente a los que más sufren.
Jesús, resucitado, sálvanos.
-
Por todos los que no creen
para que te encuentren en el camino.
- Por todos los creyentes,
para que den testimonio de ti.
- Para que la Resurrección
de Jesús nos dé valor y esperanza para empezar una nueva vida lejos
de la cárcel.
-
(Peticiones libres de
los encarcelados).
8.-
Padrenuestro
9.-
Saludo de paz
10.-
Oración de acción de gracias.-
Oración espontánea de los encarcelados.
11.-
Oramos y celebramos.-
Jesucristo, ahora desde la cárcel cuando más necesito de tu amor y
comprensión ¡que fácil me resulta decirte que te amo, olvidando que
obras son amores! Quiero aceptar y guardar tus mandamientos, con la
ayuda del Espíritu, cuyo envío me garantizas con tu palabra. Te doy
gracias por el anuncio d esa unidad contigo y con el Padre. Dame esa
luz y fuerza que necesito para estar día a día unidos a ti.
12.-
Oración final.-
CREO EN TI, CRISTO CAMINO, VERDAD Y
VIDA
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