CELEBRACIÓN DE LA PALABRA EN LA CÁRCEL

BAUTISMO DEL SEÑOR /A

Domingo 13 enero de 2008

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Por Ángel García Rodríguez (o.ss.t)

Capellán del Centro Penitenciario de Alahurin de la Torre (Málaga)

 

 

1.- Saludo.- Dios nuestro Padre, que ha enviado a su Hijo para salvar al mundo, esté con todos vosotros.

 

2.- Monición de entrada.-

Hoy es el último día del tiempo de Navidad. Aquel niño que adorábamos en Belén con los ángeles y los pastores, aquel niño que el domingo pasado se manifestaba a los magos que venían de tierras lejanas guiados por una estrella, hoy lo contemplamos ya como un hombre adulto, que se acerca al río Jordán con todos los que querían recibir el bautismo de conversión que Juan predicaba. Y allí, en aquel ambiente de fe, Dios manifiesta públicamente que Jesús es su enviado, su Hijo. Y Jesús comienza, desde aquel momento, su misión.

 

Hoy desde la prisión pensemos en nuestro bautismo. Nuestros padres y padrinos nos llevaron a la Iglesia. Renovemos aquel compromiso de ser hijos de Dios y de andar por la vida por los buenos caminos.

3.- Acto penitencial.- Ahora, en silencio, pidámosle a Jesús que nos renueve con su gracia.

- Tú, estrella luminosa para toda la humanidad. Señor, ten piedad.

- Tú, fuente de inmensa alegría para los que nos equivocamos en la vida. Cristo, ten piedad.

- Tú, camino de verdad y de vida para los que hoy en la prisión anhelamos la libertad. Señor, ten piedad.

4.- Oración.- Dios Padre bueno, tú que en el bautismo de Cristo, en el Jordán, quisiste revelar que él era tu Hijo amado enviándole tu Espíritu Santo, concede a tus hijos que hoy en la cárcel no gozan de libertad, perseverar siempre por tu camino que nos lleva al bien y a la verdadera libertad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén

 

5.- Evangelio.- Mt. 3,13-17: “Tú eres mi hijo amado”.

 

6.- Reflexión.-

Después de los relatos de la infancia de Jesús que hemos leído en los domingos anteriores, Mateo continúa presentando la figura de Jesús y desvelándonos su identidad. El evangelio que leemos hoy muestra a Jesús como Hijo de Dios antes del inicio de su misión.

 

Jesús se somete al rito bautismal de Juan como un pecador más. Quiere ser un Mesías anónimo. Se bautiza en un acto general, aguardando su turno. Excluirá todo tipo de protagonismo, no se endiosará. Por eso no caerá en las tentaciones del demonio al ofrecerle honor, poder y gloria. Huirá de los honores y de las proclamaciones de Mesías. No será demagogo ni esclavizará a las gentes, sino que las hará libres. Silenciosamente, pasará haciendo el bien. Hasta dar la vida. El bautismo le consagra para esta misión. Como a nosotros.

 

Recordemos hoy desde la cárcel que la vida pasa en trabajos y gestos sencillos comos los que vivió Jesús en Nazaret. Jesús había pasado treinta años en su pueblo en una vida sencilla de familia y de trabajo. Dios estaba escondido. Había mucha gente que lo esperaba, pero él no tenía prisa. El hombre tiene que seguir esperando. Y bien sabéis los que estáis en la prisión  todo lo que cuesta la espera, que cada día se hace más pesado que el anterior. Que soñamos y anhelamos la libertad para abrazar a nuestros seres queridos.

 

En Nazaret no hay palabras, no hay signos, no hay milagros. En Nazaret hay silencio, hay trabajo, hay oración, hay familia. También en estas cosas anda Dios. ¿Podríamos  intentar vivir ese Nazaret hoy aquí en la cárcel?. ¿Por qué no?

 

Pensemos que a partir del bautismo de Jesús  todo va a cambiar. Juan ha comenzado a clamar en el desierto y su grito despierta a todo el  mundo. Habla de la necesidad de conversión. Habla del Reino de Dios que se acerca. Grita y bautiza. Exige conversión y ofrece perdón. Señala la herida y la cura. Descubre la mancha y la limpia.

 

Jesús también escuchó la llamada de Juan y, sintió que se aproximaba su hora. Por eso, dejó Nazaret, y fue desde Galilea al Jordán, se presentó a Juan para que lo bautizara. Iba a comenzar una nueva historia. Cuando Jesús salió del agua, el cielo le presentó como al Santo de Dios y lo consagró como Mesías. Jesús es el Hijo amado del Padre Dios. ¿Cómo sentir ese amor de Dios y la fuerza de su Espíritu entre estos barrotes de la prisión? ¿Cuál es nuestra misión?

7.- Oración universal.- También para los que estamos en la prisión, el cielo está siempre abierto, y el Padre nos escucha siempre. Digamos con la confianza de los hijos: Escúchanos, Padre.

- Que la Iglesia toda dé testimonio de servicio a la humanidad, especialmente a los más desfavorecidos. Oremos.

 

- Que tanto dentro como fuera de la cárcel, siempre nos sintamos hijos tuyos. Oremos.

 

- Para que todos los bautizados comprendamos y vivamos nuestro bautismo. Oremos.

 

- Para que en el mundo entero progrese la paz, la libertad y la justicia, y se superen las divisiones y enemistades entre los pueblos. Oremos.

 

- (Peticiones libres de los encarcelados).

8.- Padrenuestro

 

9.- Saludo de paz

 

10.- Oración de acción de gracias.- Oración espontánea de los encarcelados.

 

11.- Oramos y celebramos.-

Terminamos nuestro encuentro orando con gratitud porque nos sentimos amados por Dios como él sólo sabe hacer. Queremos revivir en este momento nuestro bautismo para renovarlo, para olvidar el delito que nos trajo a la cárcel y para sentirnos de nuevo hijos de Dios. Renovamos  ahora las promesas bautismales y con un poco de agua en la mano nos persignamos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

12.- Oración final.- Jesús, en el acontecimiento de tu bautismo admiro tu profunda humildad al ponerte en la fila de los pecadores para ser bautizado como uno más. Ayúdame hoy a escuchar la voz de tu Padre que me llama aquí en la cárcel a escucharte y a convertirme.

¿QUÉ HEMOS HECHO DEL BAUTISMO?

Señor Jesús:

Escucha y no te asustes de lo que hemos hecho del Bautismo.

 

“De mi bautizo sólo sé que:

            mi madre no estuvo, porque estaba enferma;

            los padrinos fueron mis tíos, que nunca les vi en la iglesia;

            mi padre le dijo al cura que no me echara tanta agua fría”.

 

“Mi padre quería que el padrino fuera su amigo de religión musulmana.

            El cura le dijo que tenía que ser un bautizado, modelo de cristiano,

            Una especie de aval para que cuidara de mi educación cristiana.

            Terminó siendo mi tío, presentando un volante de bautismo.

 

“Hay emigrantes sin fe  que  necesitan urgentemente

            los papeles de ciudadanía española a cualquier precio.

            Y qué más fácil que engañar a los curas con partidas falsas de bautismo

            para casarse por la Iglesia. No hay amor, no hay fe, no hay bautismo”.

 

Ayúdanos, Cristo nuestro:

            a tomarnos en serio nuestro bautismo,

            a no ser mentirosos e hipócritas,

            a sentir hoy tu Espíritu, acariciante y fortalecedor.

 

 

 

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