|
1.-
Saludo.-
Dios nuestro Padre, que manifiesta su amor a toda la humanidad, sin
exclusiones en Jesús hecho Niño, esté con todos vosotros.
2.-
Monición de entrada.-
Hoy fiesta de los Reyes Magos celebramos la Epifanía o manifestación
de Dios a todos los hombres. Éste es el mejor regalo que nos traen
los Reyes, el amor de Dios que se derrama a todos los hombres. A
este Dios hecho hombre se le descubre en la cueva de Belén, en la
sencillez de los pastores o en la humanidad de unos magos que se
arrodillan ante el niño y le ofrecen regalos. Y el gran regalo de
Dios es Jesús, Luz del mundo. Que esta celebración nos ayude hoy en
la prisión a no quedarnos ni mirando la estrella ni mirando a los
magos, sino a llenarnos de la Luz de Dios.
3.-
Acto penitencial.-
Nuestras limitaciones y pecados hacen que la luz de Jesús no llegue a
todas las personas. Pidamos perdón.
- Cuando
tantas veces aquí en la cárcel nos creemos mejores y superiores a
los demás, despreciando a quienes no piensan como nosotros.
Señor, ten piedad.
- Cuando
reducimos el testimonio cristiano a la pura apariencia de nuestra
fe. Cristo, ten piedad.
- Cuando en lugar de buscar a Jesús buscamos nuestros intereses
particulares y egoístas. Señor, ten piedad.
4.-
Oración.-
Dios, Padre nuestro, te has manifestado ampliamente porque quieres que
todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Nosotros hoy
desde la prisión confesamos que Jesús es luz y salvación para todos los
hombres y mujeres encarcelados. Acogemos tu generosidad y renovamos el
compromiso de nuestra fe misionera. A pesar de nuestros delitos y
equivocaciones, cuenta con nosotros para anunciar y extender el
Evangelio. Amén.
5.-
Evangelio.-
Mt. 2, 1-12: “Hemos visto su estrella”.
6.-
Reflexión.-
En la
fiesta de la Epifanía celebramos que el nacimiento de Jesús en Belén
es buena noticia para todo el mundo. Como vemos en el evangelio, no
sólo unos pocos vecinos los que están al tanto del acontecimiento:
desde Oriente han llegado algunos para adorar al niño. El
evangelista nos invita hoy a acercarnos al pesebre para contemplar
la misericordia de Dios hecha niño para la salvación del mundo.
Comprender
el evangelio de hoy supone conocer el contexto histórico en que nace
Jesús. Él nace en Belén durante el reinado de Herodes. Éstos son el
tiempo y el lugar elegidos para que Dios irrumpa en la historia de
la humanidad. Y lo hace con tal fuerza que nadie queda indiferente.
Unos, desde oriente, le buscan par adorarlo siguiendo una estrella;
otros, más próximos como Herodes lo rechazan. Los Magos buscan a
Jesús recién nacido, y Herodes se estremece al conocer semejante
noticia. Ambas actitudes, la acogida y el rechazo, continúan dándose
en nuestra historia.
La verdadera estrella de este relato es Jesús. Los magos somos
nosotros si nos ponemos en camino al encuentro con Dios. Si abrimos
los ojos y sabemos leer los signos y la Biblía tendremos la
respuesta. Él se manifiesta como estrella en un niño, en lo débil,
en la carne. El lugar privilegiado de encuentro con Dios es el
hombre y la mujer débiles y excluidos, expuestos a la intemperie, y
no los grandes como Herodes. Por eso nosotros, igual que los magos,
no podemos volver al poder opresor. Quien se encuentra con este
Niño, el Dios-con-nosotros, tiene que volver por otro camino.
7.-
Oración universal.-En
el día de los Reyes Magos, pedimos al Señor que atienda nuestras
necesidades, diciendo: ¡Señor, danos tu Luz!
- Por la
Iglesia, por la humanidad y por los pueblos. Que todos sepamos
respetar las diversidades y aceptar las diferencias de los demás.
Oremos.
- Para que
hoy día de Reyes todos los niños reciban el regalo del Amor. Oremos.
- Por los que hoy en la prisión viven sin ánimo ni ilusión, para que
encuentren personas y motivos en que seguir confiando. Oremos.
-
(Peticiones libres de
los encarcelados).
8.-
Padrenuestro
9.-
Saludo de paz
10.-
Oración de acción de gracias.-
Oración espontánea de los encarcelados.
11.-
Oramos y celebramos.-
La actitud
de los Magos adorando postrados al niño Jesús nos mueve a postrarnos
también a nosotros y a adorar al Señor que viene a salvarnos.
Ponemos en sus manos, a modo de ofrenda, nuestras reflexiones,
nuestros largos días aburridos de la cárcel y nuestros compromisos.
12.-
Oración final.-
Jesús, desde la cárcel mi corazón está puesto en tantos niños felices
y contentos que hoy han recibido sus regalos de Reyes. Hoy es la fiesta
de mi fe, la evocación del día en que vi. tu estrella en el cielo de mi
vida y exclamé en mi corazón: ¡Es Él! ¡Es Él! Y, a pesar de tantos
momentos bajos, por mi debilidad y mi infidelidad, tú sigues vivo en mi
vida, tu estrella permanece en mi cielo, y sigo ofreciéndote el oro de
mi adoración, el incienso de mis buenas obras, la mirra de mi amor que,
en respuesta al tuyo, es nuestra amistad.
AL VER LA ESTRELLA SE LLENARON DE
ALEGRÍA
Señor
Jesús:
Tu amigo
el evangelista Mateo
nos ha
recordado hoy que los Magos
“al ver la
estrella,
se
llenaron de inmensa alegría.
Entraron
en la casa,
vieron al
niño con María, su madre,
y cayendo
de rodillas,
lo
adoraron”.
La
parábola de los magos de Oriente
expresa el
camino hasta encontrarte:
Camino de
búsqueda de sentido,
hallazgo
de tu Palabra,
aceptación
de tu vida resucitada,
encuentro
con tu madre y con tu casa,
adoración
y compromiso con la vida.
“La estrella” es la fe, la confianza,
la
convicción de que vivimos
en
“enamorada compañía”.
Esta
confianza en el amor invencible de Dios nos guía por situaciones
oscuras,
nos abraza
a la vida, a toda vida,
nos
vincula con todas las personas,
nos incita
a luchar por la vida dichosa,
nos da la
esperanza de que un día vamos a salir de la cárcel.
A pesar de estas rejas de la prisión podemos decir Jesús que ya
estamos en tu casa, con tu madre. Nos han contado tu vida. Nos han
comunicado tu amor apasionado. Como aquellos Reyes Magos también
nosotros te adoraremos y te ofreceremos nuestra vida. Que tu
estrella nos llene a todos de alegría.

|