CELEBRACIÓN DE LA PALABRA EN LA CÁRCEL

PRIMER DOMINGO DE CUARESMA /A

Domingo 10 febrero de 2008

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Por Ángel García Rodríguez (o.ss.t)

Capellán del Centro Penitenciario de Alahurin de la Torre (Málaga)

 

 

1.- Saludo.- Que el Padre del Cielo, que nos regala este tiempo de conversión, esté con todos vosotros.

 

2.- Monición de entrada.-

Bienvenidos a esta celebración de la Palabra. Como todos los años, el Señor nos ofrece este tiempo de conversión y de perdón que nos prepara para la Pascua. Un tiempo en el que renovaremos nuestra voluntad de seguir a Jesús más de cerca, en la fe, en la esperanza, en el amor.

 

La tentación no vencida es la que nos ha traído a la prisión. Hoy vamos a pensar en esa tentación que es un ingrediente de la vida. En ocasiones nos engaña y nos arrastra. Tener conciencia de nuestras debilidades y pecados es bueno, porque así podemos corregirlos. Siempre se puede superar la tentación. Jesús, también en esto, es un claro ejemplo.

3.- Acto penitencial.- Desde la confianza en que Dios no mira los pecados, sino el arrepentimiento, pidamos que nos perdone.

- Tú, que nos regalas la vida, Señor, ten piedad.

- Tú, que te compadeces de nuestras debilidades y delitos. Cristo, ten piedad.

- Tú, que nunca te cansas de darnos nuevas oportunidades de encomendarnos, Señor, ten piedad.

4.- Oración.- Dios, Padre nuestro, llevamos en nuestro ser la marca de tu Espíritu. Pero somos tan frágiles como el barro y estamos expuestos a todo tipo de tentación. Fortalécenos con tu Palabra, para ser dignos de tu elección. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

 

5.- Evangelio.- “Si eres Hijo de Dios….”: Mt. 4, 1-11.

 

6.- Reflexión.-

El evangelio de las tentaciones es lectura obligada en cada primer domingo de Cuaresma. Aquí Jesús es puesto a prueba por Satanás para que realice su vocación de Hijo de Dios, proclamada en el bautismo, por caminos muy diversos de los que el Padre le pide.   Vemos hoy a Jesús que es conducido al desierto, que en la Biblia suele aparecer como lugar de prueba, habitado por demonios y alimañas. Pero no es Satanás, sino el Espíritu que ha descendido sobre él en el bautismo, quien lo lleva hasta allí. Es evidente que nos encontramos ante un relato cargado de simbolismo. Todo este episodio significa que las tentaciones del desierto no son un hecho aislado y puntual en la vida de Jesús, sino un resumen anticipado de todas las tentaciones que él sufrió a lo largo de su vida y especialmente durante su pasión y muerte.

 

Jesús se niega a ser ese Mesías que muchos esperaban. Sus credenciales como Hijo de Dios serán la fidelidad y la obediencia. No realizará milagros para hacerse propaganda, sino para expresar la compasión de dios hacia los necesitados. La lógica de su vida estará guiada por el servicio y no por la idolatría del poder.

 

El evangelio de hoy nos muestra como Jesús fue tentado a “endiosarse”. Pero él venció la tentación: no se “endiosó”, no buscó en Dios unos poderes mágicos para dejar de lado las dificultades. Siguió su camino de hombre. Llevó una vida auténticamente humana, limitada y expuesta al fracaso. Y triunfó porque tuvo total confianza en su Padre. Como Hijo lo esperó todo del Padre y se solidarizó hasta dar la vida como hermano de todos.

 

“¡Endiosarse!”: ¡ésa sigue siendo la gran tentación! Poner el corazón en el tener, en lo ídolos, en el poder y gloria. Y, en consecuencia, encerrarse en los propios intereses sin ver los problemas de los demás. Vencer la tentación supone aceptar el camino de hombre o de mujer sin endiosarse, siendo hermano o hermana de los demás. Lo que se nos pide en este tiempo de cuaresma no es tanto privarnos del alimento como renovar nuestra vocación de hijos e hijas de Dios, esa que se ve amenazada como la de Jesús, por numerosas tentaciones y fuerzas que tratan de anular el dinamismo del Reino.

7.- Oración universal.- Oremos, hermanos, a nuestro Padre común al comenzar la cuaresma.

- Por la Iglesia, comunidad de los bautizados y portadora de la Buena Noticia de Jesús para que siga llevándonos de la mano hasta el encuentro con El. Oremos.

- Por los países pobres, y por todos aquellos que, en cualquier lugar del mundo, sufren la tragedia del hambre. Oremos.

- Por todos nosotros para que revivamos en esta Cuaresma la inmensidad de la compasión de Dios y caminemos con firmeza seguros de que la victoria ya la ha conquistado Jesús. Oremos.

- (Peticiones libres de los encarcelados).

8.- Padrenuestro

 

9.- Saludo de paz

 

10.- Oración de acción de gracias.- Oración espontánea de los encarcelados.

 

11.- Oramos y celebramos.-

La Cuaresma es un tiempo propicio para acercarnos a Jesús y a su palabra. Para ambientar este momento de oración, colocamos en el centro una Biblia, porque la Palabra nos ayuda, como a Jesús, a vencer las tentaciones. Como lema podemos escribir: “Somos hijos de Dios”.

12.- Oración final.- Señor, Jesús, tú bien conoces todas las tentaciones que hoy se nos presentan en la cárcel. Estamos día a día a sucumbir ante la tentación y el pecado. Danos esa fuerza que necesitamos para vencer el mal con el bien. Ayúdanos a vivir constantemente de toda palabra que sale de tu boca. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

CONVIÉRTENOS, SEÑOR

Convierte, Señor, nuestras manos para que sean abiertas y generosas.

Convierte, Señor, nuestros oídos para que estén abiertos a tu Palabra y al clamor de los  

                  pobres.

Convierte, Señor, nuestros ojos para que no miren a otro lado ni se deslumbren por la

                 riqueza.

Recibe, Señor, nuestra ceguera y transfórmala en luz.

Recibe, Señor, nuestro corazón endurecido y transfórmalo en un corazón de carne.

Recibe, Señor, nuestro orgullo y transfórmalo en humilde servicio.

Recibe, Señor, nuestras codicias y transfórmalas en generosidad.

Recibe, Señor, nuestros miedos y trasfórmalos en confianza.

Recibe, Señor, nuestra agresividad y trasfórmala en no-violencia activa.

 

Padre ilumina nuestras mentes y fortalece nuestras voluntades para mantenernos en el camino de la cuaresma atentos a tu Palabra y a la voz de los hermanos.

 

 

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