CELEBRACIÓN DE LA PALABRA EN LA CÁRCEL

DOMINGO DÉCIMO QUINTO DEL TIEMPO ORDINARIO /A

Domingo 13 de julio de 2008

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Por Ángel García Rodríguez (o.ss.t)

Capellán del Centro Penitenciario de Alahurin de la Torre (Málaga)

 

 

1.- Saludo.- Que Dios Padre que ha sembrado su Palabra en nuestros corazones, esté con todos vosotros.

 

2.- Monición de entrada.-

Una semana más nos ha reunido el Señor aquí en la prisión para compartir la Palabra y la Eucaristía. Nos acercamos a Jesús para compartir con él todo lo que traemos en el corazón. Para compartir con él, también, lo que hoy viven nuestros compañeros y familiares.

 

Recordemos que sólo en él, en Jesús, encontramos el descanso, la paz, la vida. Él nos anima a continuar; hace que nos demos cuenta de que la gracia de Dios siempre desciende sobre todos los hombres; renueva nuestra esperanza, nuestra fe y nuestro amor fraterno.

3.- Acto Penitencial.- En silencio, pidamos perdón a Dios por nuestros pecados. Y pidámosle también que nos prepare para ser tierra buena capaz de acoger su semilla y así dar fruto.

- Tú, que eres Palabra de vida. Señor, ten piedad

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- Tú, que eres Palabra sembrada en nosotros. Cristo, ten piedad.

 

- Tú, que eres Palabra hecha carne de nuestra carne. Señor, ten piedad.

4.- Oración.- Dios, Padre bondadoso, has fecundado la historia humana con el Evangelio de Jesús. Él es a la vez, semilla y tierra buena. Concédenos asumir, cada día más su estilo fiel para que tu semilla no se frustre en nosotros. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

 

5.- Evangelio.- “Salió el sembrador a sembrar”: Mt. 13, 1-23

 

6.- Reflexión.-

El evangelio de hoy es toda una comparación o metáfora agrícola para explicar que la fuerza transformadora del mundo no llega a través de los limitados medios humanos, sino gracias al don poderoso de Dios, que sobrepasa todas las expectativas. Jesús deposita todas las expectativas en la llegada del Reino con la certeza de que su Palabra no es estéril y anima a continuar sembrando a sus discípulos. Mientras tanto, los discípulos de Jesús seguimos siendo sembradores esperanzados.

 

En el pasaje evangélico que leemos hoy podemos distinguir tres momentos. El primero lo constituye la parábola propiamente dicha y tiene su centro en la semilla que produce una cosecha desmesurada. De este modo, Jesús invita a sus discípulos a mantener la confianza en la fuerza del Reino de Dios. En un  segundo momento del pasaje (Mt. 13,10-17), el evangelista aprovecha la ocasión para que se muestre la acogida o el rechazo a la persona de Jesús y su mensaje. Evidentemente, la comunidad cristiana se siente la verdadera familia de Jesús, el grupo al que se le “ha dado a conocer los misterios del Reino”. En estas circunstancias, vuelven a leer la “parábola del sembrador”. Es el tercer momento del pasaje de hoy (Mt. 13, 18-23). El acento no está ahora en la gran cosecha final, sino en los diversos terrenos donde se siembra el mensaje, es decir, las diversas actitudes con que se acoge el anuncio del Evangelio.

 

La parábola finalmente mantiene su invitación al ánimo para los misioneros que, anunciando el Evangelio, se encuentran con diferentes respuestas. Por otra parte, la parábola se convierte en una seria exhortación a los cristianos, para que la acogida del Evangelio no se ahogada por las dificultades con las que se van encontrando y dé fruto.

 

Aplica la parábola del sembrador a tu vida y hazte las siguientes preguntas: ¿Percibo que hoy aquí en la prisión Dios siembra en mi vida su Palabra? ¿Con cual de los distintos terrenos me identifico más? ¿Por qué? ¿Te has sentido alguna vez un sembrador frustrado? ¿De que manera nos anima esta parábola a continuar sembrando a pesar de las dificultades?

7.- Oración universal.- Con humildad y confianza acudimos a Dios Padre rogándole que atienda las necesidades de nuestra vida, diciendo: ¡Ayúdanos, Señor, a confiar en ti!

- Para que la Iglesia, que nos muestra la Palabra de Dios, lo haga de un modo cercano y eficaz. Oremos.

 

- Para que en medio de las dificultades que hoy atravesamos en la prisión, permanezcamos firmes en la fe. Oremos.

 

- Para que crezca nuestro interés por la palabra Dios que nos lleva a dar frutos de servicio y entrega a los demás. Oremos

 

- Peticiones libres de los encarcelados

8.- Padrenuestro

 

9.- Saludo de paz

 

10.- Oración de acción de gracias.- Oración espontánea de los encarcelados.

 

11.- Oramos y celebramos.-

Es el momento de responder a la Palabra de Dios que hemos escuchado y meditado. Lo hacemos en forma de oración de súplica, de alabanza de acción de gracias, según la “parábola del sembrador” haya resonado en cada uno de nosotros.

 

Para ambientar este momento, podemos tener preparado un tiesto con tierra y unas semillas. Después de cada oración personal, cada miembro del grupo puede sembrar alguna en la tierra de la maceta.

12.- Oración final.- Señor, tu palabra llega cada día al campo de mi vida. Y no siempre encuentra la tierra esponjosa y abonada. Mis días largos y aburridos en la cárcel, mi inconstancia, los afanes de la vida por el dinero, la tentación por la droga….impiden que produzca en mí los frutos de vida que tú esperas. La semilla es excelente. El sembrador, divino. El campo quiero que esté siempre preparado.

JESÚS VENCEDOR DE LA TENTACIÓN

 

Jesús vencedor de la tentación: que sólo adoremos a Dios en espíritu y verdad,

            presente en los más débiles, en el amor, en la justicia, en la humildad,

            en la fraternidad, en la verdad, en la mesa de la igual dignidad.

 

Señor Jesús: haznos “tierra buena”: porosa, húmeda, cálida….

            que “nuestros ojos miren y vean”,

            que “nuestros oídos escuchen y entiendan con el corazón”.

            que demos frutos del Reino “ciento o setenta o treinta por uno”.

 

 

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