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1.-
Saludo.-
Hermanos hoy aquí en
la prisión alabemos juntos al Señor, que escuchan a cuantos lo invocan.
2.-
Monición de entrada.-
El dolor y sufrimiento de estar
en la cárcel lejos de los seres queridos y amigos, despierta los
grandes deseos de libertad. De este modo Jesús se nos presenta como
el gran salvador y liberador. Él nos mira y nos ofrece el perdón y
espera pacientemente el cambio del pecador. Está convencido de que
este milagro sólo se alcanza con amor, que todo lo espera y todo lo
soporta. La parábola evangélica del trigo y la cizaña es un reflejo
de esta misericordia y de esta tolerancia de Dios. Su manera de
proceder es brindar continuamente oportunidades para el
arrepentimiento y la conversión.
3.-
Acto penitencial.-
Recemos ahora unos momentos en silencio, pidiendo perdón a Dios.
- Tú, que eres paciente con
todos: Señor, ten piedad.
- Tú, que nos das ejemplo:
Cristo, ten piedad.
- Tú, que separas la cizaña del
trigo: Señor, ten piedad.
4.-
Oración.-
Contempla
Señor a tus hijos que hoy en la prisión no gozan de libertad. Multiplica
sobre ellos los dones de tu gracia, para que, encendidos de fe,
esperanza y caridad, perseveren fielmente en tu presencia amorosa. Por
Cristo nuestro Señor. Amén.
5.-
Evangelio.-
“Dejad que
crezcan juntos hasta la siega”: Mt. 13, 24-43
6.-
Reflexión.-
A la parábola del sembrador que
escuchamos el domingo pasado, el evangelista Mateo añade hoy otras
tres. Entre ellas destaca la del trigo y la cizaña, acompañada de su
explicación. De este modo continúa Jesús manifestando el misterio
del Reino de los cielos, aunque no todos entenderán su mensaje.
El evangelista presenta hoy la
misericordia de Dios llena de amor. A través de la parábola nos
señala que el trigo y la cizaña crecen juntos, el bien y el mal
conviven en la historia humana, pero sólo a la hora del juicio Dios
separará a ambos. Mientras tanto hay que saber tener paciencia
convirtiendo el presente en un espacio para el encuentro con Dios y
una oportunidad para la conversión.
Jesús nos dice que en el mundo se
mezclan buenos y malos, trigo y cizaña. Pero nos cuesta aceptarlo
porque nos viene la tentación del celo: ¡arranquemos la cizaña!
Jesús hablaba a personas llenas de esta impaciencia: ¿Por qué tantos
delincuentes y corruptos? ¿Qué espera Dios para liquidarlos a todos?
Jesús tiene que calmar estas impaciencias ¡Y las nuestras! Al final
de los tiempos ya habrá un juicio. Y entonces el juez será
únicamente Dios. Pero seguimos soñando con una sociedad de puros y
malos. Los buenos en el mundo y los malos a la cárcel. “¡Arranquemos
la cizaña!”, gritan los “buenos” del mundo. Pero Jesús ve la
sociedad y la Iglesia de un modo distinto. Como un pueblo de amplia
acogida y de gentes de toda clase, humilde y esperanzado. Un pueblo
que sabe que cada comunidad y cada corazón son como aquel campo en
el que crece el trigo mezclado con la cizaña.
Finalmente
pensemos que como Iglesia de Cristo tanto dentro como fuera de la
prisión, no podemos caer en la tentación del triunfalismo o del
puritanismo. También en el seno de nuestra Iglesia crecen juntos el
trigo y la cizaña, pero eso no puede ser para ella motivo de
desánimo. Al contrario, con paciencia y humildad, su misión consiste
no en juzgar precipitadamente, sino en ayudar a que el Reino crezca
y transforme la masa de este mundo.
7.-
Oración universal.-
Presentemos nuestras peticiones a
Dios, el Padre de todos. Oremos diciendo: Te rogamos, óyenos.
- Oremos por la Iglesia para que
sea testigo del amor misericordioso de Dios que todo lo espera y
todo lo soporta. Oremos.
- Oremos para que todos los
cristianos seamos capaces de amar y de perdonar según la medida del
Evangelio. Oremos.
- Para que la justicia humana
favorezca la recuperación de las personas que hoy esperan desde la
cárcel su libertad. Oremos.
-
(Peticiones libres de
los encarcelados).
8.-
Padrenuestro
9.-
Saludo de paz
10.-
Oración de acción de gracias.-
Oración espontánea de los encarcelados.
11.-
Oramos y celebramos.-
San Pablo nos ha hablado hoy de
nuestra incapacidad para orar como es debido. Unámonos al gemido del
Espíritu para que el Señor suscite en nosotros las actitudes
adecuadas para construir el Reino. Como símbolo que nos ayude a
ambientar este momento, colocamos unas espigas y un ramillete de
hierbas silvestres. También podemos dibujarlas en una cartulina.
12.-
Oración final.-
Señor, la grandeza
de tu iglesia está en su debilidad, como grano de mostaza y levadura, y
en la fuerza de tu presencia viva, que la fecundas y le das vida
abundante para toda la humanidad. Es verdad que el enemigo siembra en mi
corazón y en la humanidad mala simiente. Pero tu palabra me da vida,
capaz de ahogar la mala semilla del demonio.
MIEDOS PERSONALES
-
Si
el hombre tiene miedo de andar, que no suelte la mano de
su madre.
-
Si
tiene miedo de caerse, que permanezca sentado.
-
Si
tiene miedo al accidente, que deje su coche en el
garaje.
-
Si
tiene miedo de no saber construir su casa, que la deje
en proyecto.
-
Si
tiene miedo de equivocarse de camino, que se quede en
casa.
-
Si
teme el esfuerzo, el sacrifico, el futuro, que renuncie
a vivir y que, perezoso, se encierre y se acurruque.
Entonces……
podrá quizás sobrevivir pero ya no será hombre,
porque lo propio del hombre es poder
razonablemente arriesgar su vida.
podrá fingir que ama pero no sabrá amar,
porque amar es ser capaz de querer
arriesgar su vida por los otros.
podrá engendrar pero no será padre ni madre,
porque ser padre y madre es, como la
semilla en la tierra, aceptar el
riesgo supremo de perder su vida
para que nazca la espina
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