CELEBRACIÓN DE LA PALABRA EN LA CÁRCEL

 DOMINGO DÉCIMO SEXTO DEL TIEMPO ORDINARIO /A

Domingo 20 de julio de 2008

Imprimir

Por Ángel García Rodríguez (o.ss.t)

Capellán del Centro Penitenciario de Alahurin de la Torre (Málaga)

 

1.- Saludo.- Hermanos hoy aquí en la prisión alabemos juntos al Señor, que escuchan a cuantos lo invocan.

 

2.- Monición de entrada.-

El dolor y sufrimiento de estar en la cárcel lejos de los seres queridos y amigos, despierta los grandes deseos de libertad. De este modo Jesús se nos presenta como el gran salvador y liberador. Él nos mira y nos ofrece el perdón y espera pacientemente el cambio del pecador. Está convencido de que este milagro sólo se alcanza con amor, que todo lo espera y todo lo soporta. La parábola evangélica del trigo y la cizaña es un reflejo de esta misericordia y de esta tolerancia de Dios. Su manera de proceder es brindar continuamente oportunidades para el arrepentimiento y la conversión.

3.- Acto penitencial.- Recemos ahora unos momentos en silencio, pidiendo perdón a Dios.

- Tú, que eres paciente con todos: Señor, ten piedad.

 

- Tú, que nos das ejemplo: Cristo, ten piedad.

 

- Tú, que separas la cizaña del trigo: Señor, ten piedad.

4.- Oración.- Contempla Señor a tus hijos que hoy en la prisión no gozan de libertad. Multiplica sobre ellos los dones de tu gracia, para que, encendidos de fe, esperanza y caridad, perseveren fielmente en tu presencia amorosa. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

 

5.- Evangelio.- “Dejad que crezcan juntos hasta la siega”: Mt. 13, 24-43

 

6.- Reflexión.-

A la parábola del sembrador que escuchamos el domingo pasado, el evangelista Mateo añade hoy otras tres. Entre ellas destaca la del trigo y la cizaña, acompañada de su explicación. De este modo continúa Jesús manifestando el misterio del Reino de los cielos, aunque no todos entenderán su mensaje.

 

El evangelista presenta hoy la misericordia de Dios llena de amor. A través de la parábola nos señala que el trigo y la cizaña crecen juntos, el bien y el mal conviven en la historia humana, pero sólo a la hora del juicio Dios separará a ambos. Mientras tanto hay que saber tener paciencia convirtiendo el presente en un espacio para el encuentro con Dios y una oportunidad para la conversión.

 

Jesús nos dice que en el mundo se mezclan buenos y malos, trigo y cizaña. Pero nos cuesta aceptarlo porque nos viene la tentación del celo: ¡arranquemos la cizaña! Jesús hablaba a personas llenas de esta impaciencia: ¿Por qué tantos delincuentes y corruptos? ¿Qué espera Dios para liquidarlos a todos? Jesús tiene que calmar estas impaciencias ¡Y las nuestras! Al final de los tiempos ya habrá un juicio. Y entonces el juez será únicamente Dios. Pero seguimos soñando con una sociedad de puros y malos. Los buenos en el mundo y los malos a la cárcel. “¡Arranquemos la cizaña!”, gritan los “buenos” del mundo. Pero Jesús ve la sociedad y la Iglesia de un modo distinto. Como un pueblo de amplia acogida y de gentes de toda clase, humilde y esperanzado. Un pueblo que sabe que cada comunidad y cada corazón son como aquel campo en el que crece el trigo mezclado con la cizaña.

 

Finalmente pensemos que como Iglesia de Cristo tanto dentro como fuera de la prisión, no podemos caer en la tentación del triunfalismo o del puritanismo. También en el seno de nuestra Iglesia crecen juntos el trigo y la cizaña, pero eso no puede ser para ella motivo de desánimo. Al contrario, con paciencia y humildad, su misión consiste no en juzgar precipitadamente, sino en ayudar a que el Reino crezca y transforme la masa de este mundo.

7.- Oración universal.- Presentemos nuestras peticiones a Dios, el Padre de todos. Oremos diciendo: Te rogamos, óyenos.

- Oremos por la Iglesia para que sea testigo del amor misericordioso de Dios que todo lo espera y todo lo soporta. Oremos.

 

- Oremos para que todos los cristianos seamos capaces de amar y de perdonar según la medida del Evangelio. Oremos.

 

- Para que la justicia humana favorezca la recuperación de las personas que hoy esperan desde la cárcel su libertad. Oremos.

 

- (Peticiones libres de los encarcelados).

8.- Padrenuestro

 

9.- Saludo de paz

 

10.- Oración de acción de gracias.- Oración espontánea de los encarcelados.

 

11.- Oramos y celebramos.-

San Pablo nos ha hablado hoy de nuestra incapacidad para orar como es debido. Unámonos al gemido del Espíritu para que el Señor suscite en nosotros las actitudes adecuadas para construir el Reino. Como símbolo que nos ayude a ambientar este momento, colocamos unas espigas y un ramillete de hierbas silvestres. También podemos dibujarlas en una cartulina.

12.- Oración final.- Señor, la grandeza de tu iglesia está en su debilidad, como grano de mostaza y levadura, y en la fuerza de tu presencia viva, que la fecundas y le das vida abundante para toda la humanidad. Es verdad que el enemigo siembra en mi corazón y en la humanidad mala simiente. Pero tu palabra me da vida, capaz de ahogar la mala semilla del demonio.

 

MIEDOS PERSONALES

  • Si el hombre tiene miedo de andar, que no suelte la mano de su madre.

  • Si tiene miedo de caerse, que permanezca sentado.

  • Si tiene miedo al accidente, que deje su coche en el garaje.

  • Si tiene miedo de no saber construir su casa, que la deje en proyecto.

  • Si tiene miedo de equivocarse de camino, que se quede en casa.

  • Si teme el esfuerzo, el sacrifico, el futuro, que renuncie a vivir y que, perezoso, se encierre y se acurruque.

Entonces……

            podrá quizás sobrevivir pero ya no será hombre,

                        porque lo propio del hombre es poder razonablemente arriesgar su vida.

            podrá fingir que ama pero no sabrá amar,

                        porque amar es ser capaz de querer arriesgar su vida por los otros.

            podrá engendrar pero no será padre ni madre,

                        porque ser padre y madre es, como la semilla en la tierra, aceptar el

                        riesgo supremo de perder su vida para que nazca la espina

 

 

 

Imprimir