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1.-
Saludo.-
El Dios de la
esperanza y de la libertad que se acerca a todos los hombres y mujeres
privados de libertad, esté con todos vosotros.
2.-
Monición de entrada.-
Una semana más nos reunimos aquí
en la prisión para meditar la Palabra de Dios y orar para seguir
tras el ideal cristiano. En este camino hemos de reconocer que
todavía somos aprendices. Nos queda mucho por saber y mucho que
llevar a la práctica.
Nos reúne hoy un
Dios que nos ama y que está dentro de nosotros como ese tesoro
escondido. En medio de nuestro cansancio y dificultades que
atravesamos en la cárcel, levantemos nuestros ánimos y sigamos
buscando a Dios que es el mejor tesoro de nuestra vida.
3.-
Acto penitencial.-
Humildes y pecadores, acerquémonos a Dios, justo y misericordioso, para
que se apiade de nosotros y nos perdone los pecados.
- Porque no valoramos
suficientemente tu mensaje. Señor, ten piedad.
- Porque no siempre tomamos en
serio el Evangelio. Cristo, ten piedad.
- Porque hay falsos valores que
nos engañan. Señor, ten piedad.
4.-
Oración.-
Oh Dios,
protector de los que en ti esperan, contempla el rostro de todos tus
hijos que hoy en la cárcel claman justicia y libertad. Danos las fuerzas
que necesitamos para permanecer fieles a ti en el duro mundo de las
prisiones. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
5.-
Evangelio.-
“El Reino de
los Cielos se parece a un tesoro”: Mt. 13, 44-52
6.-
Reflexión.-
En las dos parábolas que acabamos
de leer se compara el misterio del Reino con un tesoro escondido y
con un mercader de perlas. En ambos casos se pone el acento en la
reacción de dos personas que han encontrado algo verdaderamente
valioso, ante lo que han reaccionado inmediatamente y sin dudar. El
primero la descubre casi por causalidad. Podría tratarse de un
trabajador del campo que encuentra algo valioso y oculto mientras
cava la tierra. Si comunicara el hallazgo al dueño del campo,
tendría que compartir la mitad del tesoro. Tal es el valor del
tesoro que le produce una inmensa alegría y se da cuenta de que vale
la pena venderlo todo y adquirir el campo. Similar es la actitud del
mercader de perlas: vende todo lo que tiene para comprar esa que ha
encontrado de gran valor: Lo mismo sucede con el Reino: es ese
tesoro escondido y esa piedra preciosa que puede cambiar el modo de
ver el mundo y ante el que hay que decidirse. Jesús invita a tomar
postura ante esa realidad misteriosa y de enorme valor, y a no dudar
de que ningún precio es demasiado alto. Y todo esto en un clima de
alegría que impulsará a tomar la decisión de venderlo todo.
Finalmente el
evangelista Mateo a través de estas dos parábolas presenta el modelo
ideal del discípulo. El discípulo modelo es el que comprende la
novedad y el valor del Reino que anuncia Jesús. Los nuevos
discípulos del Reino han de actualizar este tesoro en medio de la
comunidad cristiana. También a nosotros se nos ha manifestado el
Reino como un tesoro oculto, una perla de gran valor, cuyo hallazgo
produce una alegría inmensa que empuja a relativizar todo lo demás
por adquirirlo. Y también nos toca decidirnos, sabiendo que vamos a
convivir con el mal y a luchar contra él hasta que el Señor venga.
7.-
Oración universal.-
Oremos a nuestro Padre del cielo, que
desea la salvación y libertad de todos los que hoy viven en las
cárceles. Unámonos en cada petición diciendo: Te lo pedimos, Señor.
- Por la Iglesia. Para que sea
signo de esperanza en medio de los sufrimientos que nos rodean.
Oremos al Señor.
- Por los enfermos, por los
prisioneros, por los angustiados, por los marginados de toda clase.
Para que se vean consolados en su soledad y en su sufrimiento.
Oremos al Señor.
- Para que los gobernantes sirvan
a sus pueblos con discernimiento, respeto y verdadera atención.
Oremos al Señor.
-
(Peticiones libres de
los encarcelados).
8.-
Padrenuestro
9.-
Saludo de paz
10.-
Oración de acción de gracias.-
Oración espontánea de los encarcelados.
11.-
Oramos y celebramos.-
Para descubrir los preciosos
tesoros que esconde la Palabra de Dios tenemos la ayuda
imprescindible de la oración, que abre los ojos del corazón y
permite desentrañar su novedad. Dispongámonos a rezar pidiendo, como
Salomón, la luz y la sabiduría de Dios.
Como símbolo que nos ayude a
ambientar este momento, colocamos un cofre o joyero con alguna
perla. También podemos dibujar en una cartulina dicho cofre con una
perla.
12.-
Oración final.-
Señor, la gracia del bautismo que me
hizo hijo de Dios es el mayor tesoro, la perla valiosa, la piedra
valiosa que depositaste en el frágil vaso de barro de mi vida... pero,
como todo lo que desde siempre se ha tenido, lo valoro poco. Ayúdame a
defender y cultivar este don, para que en la red de tu iglesia llegue a
ser de los peces buenos que te alaben para siembre.
ORACIÓN
POR LOS JÓVENES
Señor
Jesús:
Nuestros jóvenes son la esperanza.
Antes
o después, cogerán el relevo en la sociedad, en la familia,
en la Iglesia.
Tú
conoces las dificultades para abrirse camino.
Te
rogamos que los ilumines,
que los fortalezcas,
que los llenes el corazón con tu amor.
Bendícelos con tu Espíritu de inteligencia:
que sepan elegir el mejor camino para
sus vidas,
que sean rebeldes ante la injusticia y
la mentira.
que trabajen por la paz y el bienestar
de todos,
que defiendan la dignidad de todo ser
humano,
que sean fieles a la verdad y al amor.
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