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1.-
Saludo.-
Que la participación
en esta celebración de la palabra en la prisión sea una experiencia de
paz, de alegría y cultive en nosotros la confianza en Dios y su sentido
de cercanía y afecto.
2.-
Monición de entrada.-
En medio del
verano la fiesta de hoy nos trae el recuerdo de personas que, como
Pedro y Pablo, han sido muy humanos y muy creyentes. Ellos son un
punto de referencia para todos nosotros y en especial para los que
sufren el dolor de la prisión ya que ellos dos estuvieron presos por
anunciar a Cristo. Hoy desde la cárcel nos alegramos de su
fidelidad, porque gracias a ellos y a los demás apóstoles y
discípulos de los primeros tiempos la Buena Noticia ha llegado hasta
nosotros.
3.-
Acto penitencial.-
Porque eres un Dios comprensivo, abierto y capaz de escuchar y entender
nos dirigimos a Ti.
- Tú, que por medio de los
apóstoles nos has hecho llegar la Buena Noticia. Señor, ten
piedad.
- Tú, que conoces nuestras
limitaciones pero nos aceptas y quieres como hacen los padres y
madres con sus hijos. Señor, ten piedad.
- Tú, que alientas en el fondo de
toda la realidad inspirando vida, ánimo, belleza y amor. Señor,
ten piedad.
4.-
Oración.-
Señor, tú que
nos llenas de santa alegría en la celebración de la fiesta de san Pedro
y san Pablo, haz que tu Iglesia se mantenga siempre fiel a las
enseñanzas de aquellos que fueron fundamento de nuestra fe cristiana.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
5.-
Evangelio.-
“Sobre esta
piedra edificaré mi Iglesia: “. Mt. 16, 13-19
6.-
Reflexión.-
La fiesta de San Pedro y San
Pablo es la fiesta del Papa Benedicto XVI. Él es el sucesor del
apóstol Pedro. Recordemos que a él encomendó Cristo la Iglesia con
estas palabras: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi
Iglesia”. Pedro y Pablo respondieron a la pregunta de Jesús: “¿Y
ustedes quién dicen que soy yo?”. Los dos van a responder por
caminos distintos, pero desde el mismo anuncio de la fe. Pedro y
Pablo van a contestar: “Tú eres Cristo, el Hijo de Dios vivo...”
Pedro conoció muy de cerca de
Jesús, Pablo en cambio no le conoció personalmente pero no obstante
fue el apóstol apasionado por Cristo, el misionero que llevó el
evangelio a todos los pueblos. Podríamos destacar que Pedro y Pablo
eran de caracteres muy distintos, e incluso en más de una ocasión
tuvieron sus choques y enfrentamientos. Pero en el fondo los dos se
amaron y marcaron juntos el camino de Jesús y de la Iglesia. Estos
dos apóstoles experimentaron la cercanía y autenticidad de Jesús y
dieron testimonio de él hasta la muerte. Ellos nos pueden hablar con
mucha claridad de lo que significa las cadenas y el martirio que
atravesaron siendo prisioneros por Cristo.
La pregunta que
Jesús hace a Pedro en el evangelio de hoy está aún circulando entre
nosotros: “Y tú, ¿Quién dices que soy yo?”. Como cristianos estando
aquí en la cárcel o en la calle hemos de responder con claridad y
valentía: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo, el que hoy no me
ha dejado tirado aquí en la prisión. Tú eres el amigo que tenía
olvidado y al final me he encontrado contigo aquí en la cárcel. Tú
eres la fuente de mi vida y de esa ansiada libertad que pido a tu
Padre Dios todos los días desde mi chavolo”.
7.-
Oración universal.-
En medio de las alegrías y tristezas
que vivimos en la cárcel dirijámonos al Señor pidiendo por la Iglesia y
todas sus necesidades.
- Por el Papa Benedicto, sucesor
de Pedro; para que con su testimonio llene de esperanza y alegría a
todo el pueblo cristiana. Oremos.
- Para que también aquí en la
prisión nos sintamos Iglesia de Cristo. Oremos.
- Por los que no conocen a Jesús
o no se sienten atraídos por él; para que puedan vivir un día la
alegría de la fe. Oremos.
-
(Peticiones libres de
los encarcelados).
8.-
Padrenuestro
9.-
Saludo de paz
10.-
Oración de acción de gracias.-
Oración espontánea de los encarcelados.
11.-
Oramos y celebramos.-
Hoy fiesta de San Pedro y San
Pablo es la ocasión para que en estos momentos dialoguemos acerca
del mensaje que estos pilares de la Iglesia nos han dejado.
Coloquemos en el centro una
piedra o dibujemos en una cartulina una piedra con la frase “Tu eres
Pedro”. Oremos por la firmeza de nuestra fe.
12.-
Oración final.-
Señor, tu sabías a quien elegías para
estar al frente de los apóstoles. En Pedro tengo el ejemplo del hombre
que cae, se levanta, llora su pecado y promete amarte hasta la muerte. Y
Pablo, que queriendo hacer el bien es el mal lo que le sale, me enseña a
aspirar a que seas tú, no yo, quien viva en mí.
CONVERSANDO CON PEDRO
-
Pedro, te
conocemos como el apóstol duro de cabeza y como el hombre
débil que negó a Jesús. ¿Qué puedes decirnos de esto?
Pedro baja
la cabeza, reflexiona y al final nos comenta:
- Y
¿qué voy a decirte?...pues que tienes toda la razón. Y si
lees atentamente el Evangelio de Marcos, ahí verás que el
evangelista insiste muchas veces en el tema de la
incomprensión de los discípulos. Y yo Pedro, el pescador, no
era una excepción. Ahora reconozco que por entonces me
arrastraba ese miedo que me impedía comprender muchas cosas.
- Y
ahora Pedro, quisiera que nos expliques qué quiere decir
aquello de “pescar hombres” que te encargó el Maestro.
Pedro nos
mira a la cara y con una sonrisa nos dice:
-
Sólo les puedo decir lo que no significa ser pescador de
hombres. No significa engañar, obligar ni discriminar:
Recuerda que para esta tarea de pescar hombres para Dios, se
necesita una paciencia interminable, un gran esfuerzo y un
deseo inquebrantable. Y finalmente comprender que es Dios el
que llena las redes y no nuestra habilidad humana.
- Y
para terminar Pedro, tenemos una curiosidad. Sabemos que tú
fuiste el primer Papa de la Iglesia. Cuéntanos ¿cuándo
pasaste los exámenes para ser Papa?
Pedro
emocionado y con lágrimas en los ojos nos responde:
- “En
el momento en el que tuve el coraje de llorar y de ver
claramente mi pecado, mi traición, mi negación. Las lágrimas
lograron resquebrajar mi seguridad. Entonces y sólo entonces
el Maestro podía fiarse de mí y confiarme como cabeza de la
Iglesia. Pero después de aquellas experiencia dolorosa,
estaba ya preparado para compadecer a los otros, desde el
momento en que yo, si, yo Pedro, también necesité ser
perdonado”.
-
Gracias Pedro por tus palabras y felicidades en el día de tu
santo.
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