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1.-
Saludo.-
La paz de Dios, la alegría de Jesús Resucitado y el amor del Espíritu
Santo estén con todos vosotros.
2.-
Monición de entrada.-
Hoy al comenzar el mes de
junio, comenzamos también la larga serie de domingos que reciben el
nombre de “tiempo ordinario”, y que iremos siguiendo hasta que a
finales de noviembre volvamos a empezar el tiempo de Adviento.
En el tiempo ordinario no
celebramos ningún acontecimiento ni ningún aspecto concreto de
nuestra fe. Sino que celebramos lo que nos reúne aquí en la prisión
semana tras semana: la celebración de la Palabra y la celebración de
la Eucaristía. Es Jesús resucitado que nos convoca para escuchar su
palabra y para participar de su mesa.
Olvidemos las penas y
sufrimientos de vivir en prisión y dispongamos nuestro corazón y
nuestra persona para participar con gozo en este gran signo de
comunión y de presencia del Señor entre nosotros.
3.-
Acto Penitencial.-
Conscientes de las exigencias
del evangelio y de nuestras infidelidades, pidamos perdón al Señor.
- De nuestras incoherencias,
rutinas e ignorancias. Señor, ten piedad.
- De nuestra fragilidad
tantas veces culpable. Cristo, ten piedad.
- De nuestra falta de comprensión y misericordia. Señor, ten
piedad.
4.-
Oración.-
Señor Jesucristo, tú nos conoces bien y sabes de nuestras tentaciones e
infidelidades aquí en la prisión. Te suplicamos que apartes de nosotros
todo mal y nos concedas aquellos beneficios que puedan ayudarnos para la
vida presente y la futura. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que
vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los
siglos de los siglos.
5.-
Evangelio.-
“Edificó su casa sobre roca”: Mt. 7, 21-27
6.-
Reflexión.-
El evangelio de hoy es la
conclusión al sermón de la montaña en donde se señala una actitud
fundamental sin la que nadie puede convertirse en auténtico
discípulo. La actitud consiste en edificar nuestra propia vida en
Dios que es la roca fuerte. Las enseñanzas de las bienaventuranzas
en Mateo finalizan con cuatro comparaciones a través de las cuales
se pide al seguidor de Jesús que tome una opción vital, porque de
ella depende su futuro. Hay dos caminos, dos clases de profetas, dos
tipos de discípulos y dos maneras de edificar la propia casa.
Jesús dice a sus discípulos
que edifica su casa sobre roca quien “escucha estas palabras mías y
las pone en práctica. Desde esta perspectiva, Cristo pide una
escucha cuajada de fidelidad y obediencia práctica a la voluntad de
Dios. Discípulo sensato es aquel que construye sobre la roca firme
de las palabras de Jesús puestas en práctica.
Jesús hoy cruza los muros de
la prisión se asienta junto a nosotros en el catre del chavolo y nos
dice: “No basta con que llores y me digas ¡Señor, Señor! Quiero que
te pongas por compromiso hacer la voluntad de mi Padre en la
cárcel”. Recuerda que el cristiano se complace en escuchar a Jesús.
Pero procura hacer y vivir lo que él dijo. ¿Sabes que tienes que
perdonar? ¡Perdona!. ¿Sabes que tienes que confiar en el Padre?
¡Deja tus miedos! ¿Sabes que tienes que reza aquí en la prisión?
¡Reza sin miedo ni vergüenza! ¿Qué tienes que dar? ¡Da!. ¿Qué no
tienes que herir a tus compañeros? ¡Contrólate y cállate!
Lee despacio en tu chavolo el evangelio de hoy. Mira por encima de
los muros de la prisión y piensa que nunca nos faltará la luz para
saber lo suficiente sobre el camino que debemos seguir y cada uno de
nuestros pasos nos traerá más luz. Dios da en abundancia a quien
tiene el coraje de hacer su voluntad.
7.-
Oración universal.-
Oremos por las necesidades de
todo el mundo y por las nuestras.
- Para que la Iglesia
entienda que su solidez viene de la roca, que es Cristo y no busque
seguridades fuera de él. Oremos.
- Por todos los que sufren
hoy en las prisiones, para que reciban consuelo y ayuda. Oremos.
- Para que nuestra fe nos
lleve al compromiso con la vida. Oremos.
-
(Peticiones libres de
los encarcelados).
8.-
Padrenuestro
9.-
Saludo de paz
10.-
Oración de acción de gracias.-
Oración espontánea de los encarcelados.
11.-
Oramos y celebramos.-
Orar no es decir “Señor,
Señor”, dejando todo en palabrería vana. Tampoco es limitarse a oír
sin que la Palabra nos maraville. Orar es piedra que se haga la
voluntad de Dios mientras nos empeñamos en construir la vida y la
sociedad sobre la roca firme que son las enseñanzas de Jesús.
Al ser posible podemos tener preparados unos ladrillos dibujados
sobre papel en los que sea esta frase; “Hágase tu voluntad. En el
reverso, cada miembro del grupo puede escribir un compromiso para
la semana que le ayude a recordar y poner en práctica las palabras
de Jesús.
12.-
Oración final.-
Señor, sé la roca de mi refugio: mi vida cristiana necesita esa roca,
para que no se tambalee cuando lleguen las crisis, los días grises, las
incomprensiones, el fracaso humano.
¿QUIEN
ENTRARÁ EN EL REINO DE LOS CIELOS?
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