CELEBRACIÓN DE LA PALABRA EN LA CÁRCEL

DOMINGO DE RAMOS/A

Domingo 16 de marzo de 2008

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Por Ángel García Rodríguez (o.ss.t)

Capellán del Centro Penitenciario de Alahurin de la Torre (Málaga)

 

 

1.- Saludo.- El Señor Jesús, que se entregó hasta la muerte para darnos vida y libertad, esté con todos vosotros.

 

2.- Monición de entrada.-

Nos reunimos, en este domingo de Ramos, para comenzar las celebraciones de la Semana Santa. El marco de todo lo que vamos a celebrar fue Jerusalén, la capital a la que Jesús tenía que llegar para dar la cara a las autoridades. Hoy, entre otras cosas, vamos a considerar la doble cara de las personas: Por un lado, aclaman a Jesús y lo aplauden; pero pronto, por otro, la misma gente lo rechaza y grita su muerte.

 

En cuanto a nosotros, situémonos ante esta semana santa como creyentes, no como espectadores. Hoy desde la cárcel queremos seguir a Jesús porque estamos convencidos de que su pasión, muerte y resurrección nos abre también nosotros las puertas de la vida.

3.- Bendición de los ramos.-

Si es posible se pueden bendecir los ramos, se lee el evangelio y se comenta brevemente.

4.- Oración.- Dios Padre bueno, tú que quisiste que tu hijo Jesús se hiciese hombre y muriese en la cruz, para mostrar al género humano el ejemplo de una vida obediente a tu plan, concédenos que las enseñanzas de su pasión nos sirvan de testimonio.

 

5.- Evangelio.- “Mira, tu rey viene a ti sentado en un asno”: Mt. 21, 1-11.

 

6.- Reflexión.-

El mensaje  de este domingo recoge una paradoja sufrida por Jesús: primero  es clamado y aplaudido, y después es rechazado. Estamos ante el rey desconcertante que reina desde la cruz. Aclamado por los humildes del pueblo, entró en su pasión. Condenado por los poderosos y letrados, se entregó a la muerte. Jesús en la cruz nos revela qué es lo que significa amar a toda costa y hasta el extremo. No había nacido para sufrir. Había nacido para amar. Esta misión lo condujo al sufrimiento, pero la cruz no es una escuela de sufrimiento sino una escuela de amor. Muchas veces ante las llamadas al amor nos quedamos sordos y ciegos a fuerza de pensar en nosotros mismos. Jesús pudo escuchar todas las llamadas porque no se centraba en sus propios intereses. No retrocedió ante ninguna dificultad para amar, ante ninguna incomprensión ni amenaza. Vio surgir ante él el odio y siguió adelante. ¿Cómo no sentir vergüenza de nuestras cobardías? Desde la cruz él nos dice que la mayor fuerza de un hombre o de una mujer es la de poder amar. Definitivamente, morir como Jesús es Vivir.

 

A lo largo de esta Semana Santa contemplaremos a Jesús sumergido en toda clase de rechazos, angustias y sufrimientos, pero Jesús pondrá en todos ellos semillas de esperanza. Es éste un tiempo para meditar, sean las grandes coordenadas de su entrega, sean los pequeños detalles de esta dramática historia y de sus personajes. Podemos medir hasta dónde llega su dolor y su amor, su paciencia y su confianza, su angustia y su esperanza, sus despojos y sus dones, su humillación y su exaltación, su vacío y su plenitud. Y podemos fijarnos en los personajes tenebrosos y los personajes luminosos de la Pasión. Y fijar, sobre todo, los ojos en Jesús, en sus actitudes y comportamientos, en sus miradas y sus lágrimas, en sus palabras o gritos y en sus silencios. Podríamos decir que las razones de su silencio son las siguientes:

 

    • La mansedumbre: “Maltratado, voluntariamente se humillaba y no abría la boca” (Is.53,7).

 

    • La paciencia: “No pronunció palabra contra nadie sino que a todos les venció con el silencio.

 

    • Confianza: Jesús pone su defensa en manos de su Padre.

 

    • Amor: Todos los misterios de Jesús tienen el sello del amor

 

Señor Jesús, ayúdanos a comprender en esta semana santa el misterio de tu amor silencioso.

7.- Oración universal.- Oremos a Dios para que nos preparemos a vivir una Semana Santa con Jesús en medio de nosotros.

- Por la Iglesia entera para que sea luz que ilumine y contagie la verdadera vida del Cristo resucitado presente en el mundo. Roguemos al Señor.

 

- Para que el gobierno surgido en las últimas elecciones y todos los del mundo busquen con lealtad y honradez la paz, la libertad de los ciudadanos y la solidaridad entre los pueblos. Roguemos al Señor.

 

- Por los enfermos, los inmigrantes, los presos y sus familias, por las víctimas de la injusticia humana. Roguemos al Señor.

 

- (Peticiones libres de los encarcelados).

8.- Padrenuestro

 

9.- Saludo de paz

 

10.- Oración de acción de gracias.- Oración espontánea de los encarcelados.

 

11.- Oramos y celebramos.-

Nuestra oración de hoy puede moverse entre la alabanza y la contemplación silenciosa. Jesús “viene en nombre del Señor”, pero no para imponerse a la fuerza, sino para entregar su vida como signo del amor más grande. Para ambientar este momento colocamos una cruz desnuda y sobre ello escribimos: “¡Hosanna!”.

12.- Oración final.- Cristo Jesús: mientras unos te aclaman como Rey y Mesías, otros traman tu muerte. Posiblemente, los que hoy te vitorean, el viernes pedirán tu muerte a gritos ante Pilatos. Yo a pesar de estos duros días en la cárcel, quiero permanecer siempre en tu amor y en tu alabanza. Tú eres mi Dios y mi Rey. Aunque por decir la Verdad te crucifique. ¡Realmente eres el Hijo de Dios!

Ayúdanos, Cristo de la Semana Santa

 

Hoy iniciamos la Semana Santa

            Tu entrada valiente en Jerusalén, centro de la resistencia organizada a tu Reino.

            La entrega de tu amor y de tu vida en el lavatorio de los pies y la cena.

            Pasión, muerte y sepultura, consecuencia de tu vida humana y conflictiva.

            Tu resurrección, triunfo del amor y de la vida, sentido de la historia.

 

Ayúdanos, Cristo de la Semana Santa:

            a dar hoy un aplauso a tu audacia de profeta humilde que vienes a nuestra vida,

            a profundizar en “lavatorio de los pies” y en la “cena eucarística”,

            a asumir la conflictividad de la existencia por tu reino,

            a vivirnos ya resucitados contigo, vida y esperanza nuestra.

 

 

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