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1.-
Saludo.-
Que el amor de Dios, que abre las puertas de todas las prisiones del
mundo, esté con todos vosotros.
2.-
Monición de entrada.-
Aquí en la
cárcel lejos de la familia, de los amigos y sin libertad descubrimos
que la vida es lo más importante que tenemos. A pesar de nuestros
delitos y equivocaciones, estamos llamados a rehacer nuestras vidas
y a combatir con todos los medios a la muerte. Pensemos que quien
sea capaz de dar por otro la vida ese es un verdadero hombre. Aquel
que nos regale vida y nos libre de la muerte, será un dios.
Así, en las puertas de la Semana Santa se nos presenta hoy Jesús.
Él ofrece su vida para que tengamos vida. Él muriendo venció a la
muerte. Él resucita y nos promete la resurrección. Que la
celebración de este domingo sea para todos nosotros una ocasión para
fortalecer nuestra fe en Jesús aquí en la prisión.
3.-
Acto penitencial.-
Y ahora, desde nuestra debilidad, invoquemos a aquel que nos ama y
tendrá piedad de nosotros.
- Tú, que
quieres nuestra conversión. Señor, ten piedad.
- Tú, que
levantas nuestra moral. Cristo, ten piedad.
- Tú, que
alimentas nuestras ganas de vivir. Señor, ten piedad.
4.-
Oración.-
Padre, nos cuesta hoy vivir el amor de tu Hijo aquí en la prisión. Danos
tu fuerza para que vivamos siempre de aquel mismo amor que movió a tu
Hijo a entregarse a la muerte por la salvación del mundo.
5.-
Evangelio.-
“Yo soy la resurrección y la vida”: Jn. 11, 1-45.
6.-
Reflexión.-
En el
largo y dramático relato de la resurrección de Lázaro, se evocan y
entremezclan tres tipos de muerte: la de Lázaro, la de Jesús y la
nuestra. De todas maneras, no es al margen de nuestras penas, de
nuestros dramas, de nuestros delitos ni siquiera de la muerte como
Jesús quiere hacernos vivir en plenitud. En lo más profundo de las
miserias que él soporta por nosotros, va a dar una señal
esplendorosa de la vida que vence a la muerte. Se pone en pie y
grita: “¡Sal fuera”. Con estas palabras Jesús nos invita a salir de
tantas muertes por las que hoy atravesamos:
-
La tristeza,
que puede llegar a la depresión y el deseo de no vivir. La vida
ya no es bella. La vida ya no es un don, sino un castigo, no es
un placer, sino una carga. Hoy, dicen, esta muerte es una de las
más frecuentes.
-
La desesperanza
que se da la mano con la tristeza. La desilusión y desencanto.
La vida pierde color, todo se vuelve gris y aburrido. Y si
pierdes de todo la esperanza, no hace falta que te mueras,
porque ya estás en el infierno.
-
El agnosticismo,
o la falta de fe. Si te cierras a Dios y a la transcendencia,
pierdes el sol de la vida. Vivirás, pero en la noche; vivirás,
pero vacío.
Frente a
tantas muertes que se nos presentan antes de la muerte definitiva,
Jesús se nos presenta en este domingo como la Resurrección y la
Vida. Para ti que te encuentras cansado y aburrido de tanta cárcel,
Jesús te dice: “Yo soy”. Lo importante aquí no son las lágrimas de
Marta ni la resurrección de Lázaro, lo que importa sobre todo es el
anuncio de Jesús: Yo soy, yo soy el que crea y sostiene todo, yo soy
el que da sentido a la existencia, yo soy la meta hacia la que todo
camina.
La resurrección empieza ya. Cristo nos hace participes de su vida
resucitada. Sufrimos muchas clases de muertes. De todas nos puede
sacar el Señor. Por eso le pedimos: resucítame, Señor. Líbrame de mi
debilidad, de mis dudas, de mis orgullos, de mis egoísmos, de mi
tristeza, de mis ruindades, de mis codicias, de todo lo que hay de
muerte en mí.
7.-
Oración universal.-
Pidamos a Dios, que nos ha enviado a su Hijo para que tengamos vida en
abundancia. Respondamos: Padre, vivifícanos.
- Para que
la Iglesia esté cerca de toda necesidad y se preocupe de poner en
pie a muertos y heridos desde el servicio y la entrega. Oremos.
- Por
cuantos están marcados por la enfermedad, por el hambre, por la
tristeza y la desesperanza para recuperen salud y vida. Oremos.
-Por cuantos hoy en las prisiones somos víctimas de las fuerzas
tenebrosas de la muerte, para que podamos recuperar la libertad y la
vida. Oremos.
-
(Peticiones libres de
los encarcelados).
8.-
Padrenuestro
9.-
Saludo de paz
10.-
Oración de acción de gracias.-
Oración espontánea de los encarcelados.
11.-
Oramos y celebramos.-
Oremos ahora como Jesús para dar gracias al Padre, que nos ha
enviado como fuente de vida. Añadimos hoy como símbolo unas flores y
escribimos como lema: “Tú eres la vida”.
12.-
Oración final.-Cristo,
¡qué magnífica tu reacción ante la noticia de la muerte de tu amigo
Lázaro! Como Dios tenías poder para resucitarlo. Como hombre, llorabas
por la muerte del amigo. Te entristece mi pecado, pero sigues amándome.
¡Gracias, Cristo, por tus lágrimas! ¡Y gracias por la Vida que eres y
que das!.
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