CELEBRACIÓN DE LA PALABRA EN LA CÁRCEL

CUERPO Y SANGRE DE CRISTO /A

Domingo 25 de mayo de 2008

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Por Ángel García Rodríguez (o.ss.t)

Capellán del Centro Penitenciario de Alahurin de la Torre (Málaga)

 

 

1.- Saludo.- Que el Dios a quien hoy “vemos” presente en el pan os dé la paz y su bendición.

 

2.- Monición de entrada.-

Bienvenidos todos a celebrar la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Hoy tanto dentro como fuera de la cárcel celebramos a Cristo Resucitado que se hace presente en medio de nosotros cada vez que nos reunimos para repetir aquel gesto que él nos dejo la noche antes de su entrega. En el pan y el vino de la Eucaristía él se nos da como alimento, para que vivamos siempre unidos a él y aprendamos a amar como él nos ha amado. Por eso nosotros, ante este pan y este vino, nos sentimos profundamente agradecidos y lo adoramos con toda la fe y todo el amor.

3.- Acto Penitencial.- Conscientes de que Dios nos conoce, nos quiere, nos acepta y nos acoge, reconocemos hoy nuestra realidad personal aquí en la prisión y la asumimos con sencillez y humildad.

- Tú que te preocupas por todos nosotros, especialmente por los más hambrientos y necesitados. Señor, ten piedad.

- Tú que has querido hacerte presente en nuestra vida con el signo del pan y del vino. Cristo, ten piedad.

- Tú que quieres despertar en nosotros un espíritu fraterno solidario, sensible, y esperanzado. Señor, ten piedad.

4.- Oración.- Señor Jesucristo, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos. Amén.

 

5.- Evangelio.- “Yo soy el pan de vida bajado del cielo”: Jn. 6,51-59

 

6.- Reflexión.-

En nuestro mundo de principios del siglo XXI hay gente que pasa hambre. Hambre de pan: son millones los niños y niñas que mueren cada año por desnutrición. Hambre de dignidad: son muchas las mujeres marginadas y los mismos presos en las cárceles. Hambre de sentido: un gran número de jóvenes y adultos de nuestra sociedad occidental, pierden el sabor de la vida, aburridos en su afán de con sumo y bienestar.

En una sociedad que pasa hambre, la fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo nos ilumina para saciar tantas hambres. Frente a esto,  los hombres y las mujeres de hoy podemos tener la certeza de que no estamos abandonados y perdidos en nuestras hambres. Dios sigue acompañando a su pueblo, sigue cuidando de sus hijas e hijos. Nos alimenta con su cuerpo y su Sangre. Y es precisamente en el evangelio de hoy donde se nos anuncia la Buena Noticia definitiva: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que come de este pan vivirá para siempre”. En el contexto del evangelio de Juan, este pan vivo es el Jesús histórico, el hombre en quien reconocemos la presencia total y definitiva de Dios en medio de nosotros.

Comer de este pan, supone identificarse con Jesús, asimilar en nuestra propia existencia su camino histórico: sus criterios, sus actitudes, su modo d relacionarse, su pasión por la vida, su predilección por las personas más pobres y excluidas. Este irnos haciendo al estilo de Jesús crea honda verdad y da sentido definitivo a nuestra existencia humana: “el que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna”. Es decir, en Jesús se nos ofrece una vida definitiva que ya empieza aquí y traspasa las fronteras de la muerte. Más allá del sufrimiento, de la falta de libertad que sufrimos aquí en la prisión y del aparente fracaso, comulgar con Jesús tiene un hondo sabor de eternidad, confiere un sentido a la vida que sostiene nuestra inevitable finitud y caducidad.

Finalmente pensemos que comulgar el Cuerpo de Cristo en una sociedad marcada por la injusticia, supone permanecer en la esperanza activa de que “otro mundo es posible”.

7.- Oración universal.- Hoy fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo, queremos expresar nuestro deseo de colaborar con Dios, trabajando por un mundo más humano: Dios Padre, queremos escuchar tu voz.

- Cuando nos invitas a dar de comer a las personas que no tienen pan para vivir dignamente. Oremos.

- Cuando hoy desde la prisión nos invitas a compartir sentido y esperanza en medio del sufrimiento y la superficialidad. Oremos.

- Cuando nos invitas a crear una sociedad en la que hombres y mujeres vivamos relaciones igualitarias. Oremos.

- (Peticiones libres de los encarcelados).

8.- Padrenuestro

 

9.- Saludo de paz

 

10.- Oración de acción de gracias.- Oración espontánea de los encarcelados.

 

11.- Oramos y celebramos.-

Acabamos nuestra reunión orando juntos en torno a Jesús, que se ha ofrecido totalmente para que tengamos vida. Se puede hacer oración, colocando en el centro de la sala, un poco de pan y un vaso de vino. Al lado poner la frase “Para la vida del mundo”

12.- Oración final.- Hoy desde mi celda te digo Jesús que la eucaristía me llena de vida, de esperanza y libertad. Ahora reconozco que tú eres el pan bajado del cielo; llenas mi alma de gracia y me das la entrada al reino de los cielos. ¿Soy verdaderamente consciente de esto en la celebración de la eucaristía y en la comunión?

 

ORACIÓN POR LOS QUE SUFREN

 

Señor Jesús, resucitado en este pan bendecido:

También por nuestras calles pasa el sufrimiento:

               personas abandonadas,

               obreros sin trabajo,

               encarcelados cansados y decepcionados de la vida,

               enfermos en busca de curación,

               violencia inútil y provocadora,

               intolerancia y falta de respeto….

Acércate, Señor, a cada persona que sufre.

Invítales a tener fe en el amor del Padre.

Que escuchen en lo profundo tu palabra “tu fe te ha curado”.

 

 

 

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