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1.-
Saludo.-
Que el Dios a quien hoy “vemos” presente en el pan os dé la paz y su
bendición.
2.-
Monición de entrada.-
Bienvenidos todos a celebrar
la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Hoy tanto dentro como
fuera de la cárcel celebramos a Cristo Resucitado que se hace
presente en medio de nosotros cada vez que nos reunimos para repetir
aquel gesto que él nos dejo la noche antes de su entrega. En el pan
y el vino de la Eucaristía él se nos da como alimento, para que
vivamos siempre unidos a él y aprendamos a amar como él nos ha
amado. Por eso nosotros, ante este pan y este vino, nos sentimos
profundamente agradecidos y lo adoramos con toda la fe y todo el
amor.
3.-
Acto Penitencial.-
Conscientes de que Dios nos conoce, nos quiere, nos acepta y nos acoge,
reconocemos hoy nuestra realidad personal aquí en la prisión y la
asumimos con sencillez y humildad.
- Tú que te preocupas por
todos nosotros, especialmente por los más hambrientos y necesitados.
Señor, ten piedad.
- Tú que has querido hacerte
presente en nuestra vida con el signo del pan y del vino. Cristo,
ten piedad.
- Tú que quieres despertar
en nosotros un espíritu fraterno solidario, sensible, y esperanzado.
Señor, ten piedad.
4.-
Oración.-
Señor Jesucristo, que en este sacramento admirable nos dejaste el
memorial de tu pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los
sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos
constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y
reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los
siglos de los siglos. Amén.
5.-
Evangelio.-
“Yo soy el pan de vida bajado del cielo”: Jn. 6,51-59
6.-
Reflexión.-
En nuestro mundo de
principios del siglo XXI hay gente que pasa hambre. Hambre de pan:
son millones los niños y niñas que mueren cada año por desnutrición.
Hambre de dignidad: son muchas las mujeres marginadas y los mismos
presos en las cárceles. Hambre de sentido: un gran número de jóvenes
y adultos de nuestra sociedad occidental, pierden el sabor de la
vida, aburridos en su afán de con sumo y bienestar.
En una sociedad que pasa
hambre, la fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo nos ilumina para
saciar tantas hambres. Frente a esto, los hombres y las mujeres de
hoy podemos tener la certeza de que no estamos abandonados y
perdidos en nuestras hambres. Dios sigue acompañando a su pueblo,
sigue cuidando de sus hijas e hijos. Nos alimenta con su cuerpo y su
Sangre. Y es precisamente en el evangelio de hoy donde se nos
anuncia la Buena Noticia definitiva: “Yo soy el pan vivo que ha
bajado del cielo: el que come de este pan vivirá para siempre”. En
el contexto del evangelio de Juan, este pan vivo es el Jesús
histórico, el hombre en quien reconocemos la presencia total y
definitiva de Dios en medio de nosotros.
Comer de este pan, supone
identificarse con Jesús, asimilar en nuestra propia existencia su
camino histórico: sus criterios, sus actitudes, su modo d
relacionarse, su pasión por la vida, su predilección por las
personas más pobres y excluidas. Este irnos haciendo al estilo de
Jesús crea honda verdad y da sentido definitivo a nuestra existencia
humana: “el que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna”.
Es decir, en Jesús se nos ofrece una vida definitiva que ya empieza
aquí y traspasa las fronteras de la muerte. Más allá del
sufrimiento, de la falta de libertad que sufrimos aquí en la prisión
y del aparente fracaso, comulgar con Jesús tiene un hondo sabor de
eternidad, confiere un sentido a la vida que sostiene nuestra
inevitable finitud y caducidad.
Finalmente pensemos que comulgar el Cuerpo de Cristo en una sociedad
marcada por la injusticia, supone permanecer en la esperanza activa
de que “otro mundo es posible”.
7.-
Oración universal.-
Hoy fiesta del Cuerpo y Sangre
de Cristo, queremos expresar nuestro deseo de colaborar con Dios,
trabajando por un mundo más humano:
Dios Padre, queremos escuchar tu
voz.
- Cuando nos invitas a dar
de comer a las personas que no tienen pan para vivir dignamente.
Oremos.
- Cuando hoy desde la
prisión nos invitas a compartir sentido y esperanza en medio del
sufrimiento y la superficialidad. Oremos.
- Cuando nos invitas a crear
una sociedad en la que hombres y mujeres vivamos relaciones
igualitarias. Oremos.
-
(Peticiones libres de
los encarcelados).
8.-
Padrenuestro
9.-
Saludo de paz
10.-
Oración de acción de gracias.-
Oración espontánea de los encarcelados.
11.-
Oramos y celebramos.-
Acabamos nuestra reunión
orando juntos en torno a Jesús, que se ha ofrecido totalmente para
que tengamos vida. Se puede hacer oración, colocando en el centro de
la sala, un poco de pan y un vaso de vino. Al lado poner la frase
“Para la vida del mundo”
12.-
Oración final.-
Hoy desde mi celda te digo Jesús que la eucaristía me llena de vida, de
esperanza y libertad. Ahora reconozco que tú eres el pan bajado del
cielo; llenas mi alma de gracia y me das la entrada al reino de los
cielos. ¿Soy verdaderamente consciente de esto en la celebración de la
eucaristía y en la comunión?
ORACIÓN POR LOS QUE SUFREN
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