CELEBRACIÓN DE LA PALABRA EN LA CÁRCEL

TERCER DOMINGO DE ADVIENTO /A

Domingo 16 de diciembre del 2007

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Por Ángel García Rodríguez (o.ss.t)

Capellán del Centro Penitenciario de Alahurin de la Torre (Málaga)

 

 

1.- Saludo.- Hermanos, la alegría, el amor y la paz de Dios nuestro Padre, de Jesucristo el Señor y el Espíritu Santo estén siempre con vosotros.

 

2.- Monición de entrada.-

El Señor está cerca. Lo creemos. Creemos que el Señor cruza las puertas de la prisión y viene a sentarse con nosotros en el chavolo. Creemos también que hoy  saldrá a nuestro encuentro en la escucha de su Palabra. Falta ya muy poco para la Navidad. La liturgia nos invita a que nos abramos a la ilusión renovada y a la alegría grande. El domingo tercero de Adviento es el domingo del gozo y la alegría. Gozo, porque Dios viene en persona para salvarnos. Gozo grande, porque nuestras tristezas y dolencias de la cárcel serán superadas. Alegrémonos y preparemos nuestro corazón para vivir la Navidad con Jesús.

3.- Acto penitencial.- Jesús es la luz en medio de esta pagina de oscuridad que hoy vivimos en la cárcel.

- Tú, luz de los hombres, que nos guías por la vida para alcanzar el amor de Dios nuestro Padre. Señor, ten piedad.

- Tú, que nos enseñas que el bien es más fuerte que el mar. Cristo, ten piedad.

- Tú, que te has hecho nuestro compañero de camino para que andemos por la vida con paz, con alegría y esperanza. Señor, ten piedad.

4.- Oración.- Estás viendo, Señor, cómo tu pueblo espera con fe la fiesta del nacimiento de tu Hijo; concédenos a los que hoy en la cárcel estaremos lejos de la familia, esa alegría y esperanza que necesitamos para salir a tu encuentro.

 

5.- Evangelio.- Mt. 11, 2-11: ¿Eres tú el que tenía que venir?

 

6.- Reflexión.-

En el texto evangélico de hoy nos encontramos con opiniones acerca de quien es ese Jesús que ha enseñado,  que ha hecho milagros y que ha enviado a la misión a sus discípulos. Juan Bautista, personaje lleno de contrastes, ha seguido desde la prisión las peripecias de Jesús. Él había buscado signos de la presencia y de la acción de Dios. Y había comenzado a señalar hacía Jesús y a prepararle el camino invitando a la conversión. Pero Jesús, con su enseñanza, con sus milagros y con el grupo de discípulos que ha reunido a su alrededor, le ha provocado inquietud e interrogantes. Juan no se conforma con saber de oídas, y por eso, como está en la cárcel, envía a sus discípulos a plantearle las preguntas que los testimonios de otros le plantean. Quieren saber si él es el que tenía que venir detrás de Juan, es decir, si es el Mesías.

 

En el trasfondo del evangelio podríamos ver a Juan Bautista que en el fondo tampoco entendía a Jesús. Ante tanta injusticia, opresión y corrupción, esperaba un Mesías castigador y eficaz en su lucha contra el mal. Pero Jesús no castigaba a nadie, al contrario, buscaba a los publícanos y pecadores y se sentaba a la mesa con ellos. La pegunta de Juan en busca de aclaración dio pie a Jesús para mostrar la identidad y el talante de su misión: “Los ciegos ven y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la buena noticia”.

 

La misión de Jesús no va por el camino del castigo o la represión, sino por el de la bondad y la solidaridad para con todos los que sufren en la vida. Para hacer visible hoy la presencia de Jesús en el mundo y celebrar la Navidad, es necesario actualizar los signos de su presencia, signos de liberación y solidaridad con los más necesitados.

 

Hagamos de este tiempo de Adviento un tiempo especial para profundizar en el conocimiento interno de Jesús y para renovar la fe en su persona. Para ello debemos pararnos y preguntarle al Señor con la valentía y la humildad de Juan Bautista qué dice de si mismo.

7.- Oración universal.- Al Dios de toda gracia, desde nuestro desvalimiento y pobreza, pero también desde nuestra mayor confianza, decimos: Ven, Señor, a salvarnos.

- Danos, Señor, la fuerza del Espíritu para que podamos confortar a los más débiles y decaídos.

- Danos, Señor, el consuelo del Espíritu, para que hoy en la cárcel podamos consolar a los que sufren y están tristes.

- Danos, Señor, crecer en tu amor, para que podamos servir y liberar a los pobres y oprimidos.

- (Peticiones libres de los encarcelados).

8.- Padrenuestro

 

9.- Saludo de paz

 

10.- Oración de acción de gracias.- Oración espontánea de los encarcelados.

 

11.- Oramos y celebramos.-

Para conocer mejor a Jesús y descubrir las esperanzas que trae, no hay mejor cosa que ponerse en actitud de oración y dejar que la Palabra resuene e ilumine nuestra vida y nuestros proyectos de futuro.

 

Colocamos en nuestro camino de papel continuo una tercera huella con esta admiración: “¡Te esperamos!”.

12.- Oración final.- Jesús, entre las maravillas que han de contar al Bautista, parece que hay una incoherencia: los pobres deberían ser enriquecidos, como los ciegos ven y los inválidos andan. Pero tú no quieres para los pobres cualquier riqueza, sino la mayor: ser evangelizados. Lo demás, por añadidura.

ENVÍA CRISTO TU VERDADERO ESPIRITU NAVIDEÑO

 

Señor Jesús: nos preparamos a celebrar tú venida entre nosotros.

            Esto es lo central: que Tú vives entre nosotros.

            La navidad nos remite a lo esencial: “Ha aparecido la bondad de Dios

                            y su amor al hombre…”

Envía Cristo tu verdadero espíritu navideño:

            Que nos ilumine a los que estamos ciegos de egoísmo.

            Que mueva corazón, pies y manos, especialmente hacía los más débiles.

            Que las comunidades cristianas sean ámbitos de libertad y de vida.

                           donde no exista la lepra de la marginación

            Que superemos la lógica de la equidad o equivalencia,

                           por la lógica de la gratuidad, del amor desbordante,

                           como el Padre del cielo que hace bajar la lluvia

                           y salir el sol para todos.

            Que remueva de nuestro corazón el escoldo de intolerancia,

                           de intransigencia, de dominio, de imposición.

            Que nos dé a vivir sinceramente la fraternidad en estos días de navidad.

 

 

 

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