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1.-
Saludo.-
El Señor que en esta Navidad quiere visitarnos en la cárcel, esté con
todos vosotros.
2.-
Monición de entrada.-
Estamos ya en la víspera de la Navidad. Y nosotros nos queremos preparar
de todo corazón, para que realmente la venida de Jesús que vamos a
celebrar transforme nuestras vidas y nos haga mensajeros de su amor. La
otra navidad, la comercial y consumista, hace ya semanas que la tenemos
encima. Pensemos que estemos dentro o fuera de la cárcel, no hay
Navidad sin Jesús. Sin amor compartido y generoso, la Navidad es pobre,
casi indecente. Alegrémonos en estos días de Navidad pues Cristo quiere
nacer en nuestros corazones para llevarnos a la verdadera libertad.
3.-
Acto penitencial.-
Jesús se encuentra a la puerta de la prisión para nacer en nuestro
corazón. Preparémonos a recibirlo.
- Tú,
el deseado de los pueblos. Señor, ten piedad.
- Tú,
hijo de María, hombre como nosotros. Cristo, ten piedad.
- Tú,
que vienes a devolvernos la alegría a los hombres y mujeres
encarceladas. Señor, ten piedad.
4.-
Oración.-
Padre bueno, tú que estás cerca de los que sufren la falta de libertad
en las cárceles, envíanos a tu hijo para que renazca en nuestros
corazones y nos haga testigos suyos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
5.-
Evangelio.-
Mt. 1, 18-24: “Dios con nosotros”
6.-
Reflexión.-
El interrogante que se nos
planteaba el domingo pasado, “¿eres tú el que tenía que venir?”,
puede encontrar en este evangelio una contestación. Hoy se nos dice
quién es realmente Jesús: es el Emmanuel, el Dios con nosotros, que
viene a traernos la respuesta divina a todas nuestras esperas y
esperanzas.
Podríamos decir hoy víspera
de la nochebuena que en la culminación del adviento, María es la
primera cristiana que hizo estallar la Navidad. Escuchó la palabra,
la acogió y con su si incondicional la convirtió en el
Dios-con-nosotros. El amor de Dios se ha desbordado haciéndose
Emmanuel. La increíble decisión de Dios se revela entre palabras
nuestras: Dios-con-nosotros. Jesucristo es la palabra de Dios y por
eso es el sí de Dios que se compromete a favor nuestro.
Pero en aquella primera
Navidad María no está sola, le acompaña su esposo José. María y José
son gentes del pueblo, sencillos obreros. Viven en Galilea y
participan de la situación social, política y religiosa del momento.
Dios se fija en ellos y los elige para una misión muy especial. Su
respuesta es la que corresponde a los buenos creyentes: Sí a Dios y
a al historia; pero un sí acompañado de miedos y dudas, un sí no
fácil de mantener.
Hay que destacar que José y
María fueron fieles, que no se cansaron de colaborar con os planes
de Dios y que lo hicieron de una manera sencilla y discreta. Esto
supone que ambos le habían entregado a dios sus personas por
completo, quedaron disponibles para la misión que les trazara.
José y María son, por encima
de todo, unos grandes creyentes, que, incluso, supieron caminar en
la oscuridad de la fe. Por estar abiertos al Espíritu, supieron
interpretar las llamadas de Dios. Por eso se ofrecieron en
disponibilidad y colaboración.
Finalmente pensemos que desde el momento del nacimiento de Jesús,
contemplamos cómo Dios se abaja y se acerca a nosotros para
levantarnos de nuestra postración, para decirnos su amor, para
devolvernos a la dignidad y para ofrecernos la salvación. En Cristo,
Dios ha puesto su tienda entre nosotros, en lo más profundo de
nuestro corazón, para que nunca nos sintamos solos al tenerle a Él
dentro de nosotros.
7.-
Oración universal.-
Dios ha puesto su tienda entre nosotros. Dios está aquí, entre nosotros.
A Él le pedimos: Ven, Señor Jesús.
- Que la
Iglesia sea tienda de Dios y Belén para todos.
- Que
Jesús pueda nacer en el corazón de cada interno de la prisión.
- Abramos
el corazón a María para que junto a ella y como ella sintamos la
presencia de su hijo Jesús.
- Para que aquí en la cárcel nos preparemos a vivir una feliz
navidad con Jesús en medio de nosotros.
-
(Peticiones libres de
los encarcelados).
8.-
Padrenuestro
9.-
Saludo de paz
10.-
Oración de acción de gracias.-
Oración espontánea de los encarcelados.
11.-
Oramos y celebramos.-
El Señor
nos invita hoy a renovar nuestro compromiso y nuestra esperanza,
para lo que no hay mejor inicio que implorar en la oración su venida
cercana.
Colocamos en nuestro camino de papel continuo la última huella con
la exhortación: “Dios está con nosotros”.
12.-
Oración final.-
Señor, hoy desde la cárcel en estos días de navidad en los que
recordamos el cariño y cercanía de nuestra familia y amigos, te pedimos
que nos preparemos con fervor a celebrar el misterio de nacimiento de tu
Hijo. Por Jesucristo nuestro Señor.
COMPROMISOS NAVIDEÑOS
   
- Si
tienes soberbia, sepúltala: la Navidad es un niño.
- Si
tienes apegos, despójate; la Navidad es un pobre que canta y
confía.
- Si
tienes tristezas, alégrate; la Navidad es sonrisa.
- Si
tienes pecados, conviértete; la Navidad es gracia y limpieza.
- Si
tienes enemigos, perdónalos; la Navidad es paz.
- Si
tienes amigos, abrázalos; la Navidad es cercanía.
- Si
tienes pobres, enriquécelos; la Navidad es don.
- Si
tienes amigos en la cárcel, visítalos; la Navidad es cercanía y
libertad.
- Si
tienes muerte, resucita; la Navidad es vida y amor.
¡FELIZ
NAVIDAD!

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