CELEBRACIÓN DE LA PALABRA EN LA CÁRCEL

CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO /A

Domingo 23 de diciembre del 2007

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Por Ángel García Rodríguez (o.ss.t)

Capellán del Centro Penitenciario de Alahurin de la Torre (Málaga)

 

 

1.- Saludo.- El Señor que en esta Navidad quiere visitarnos en la cárcel, esté con todos vosotros.

 

2.- Monición de entrada.-

Estamos ya en la víspera de la Navidad. Y nosotros nos queremos preparar de todo corazón, para que realmente la venida de Jesús que vamos a celebrar transforme nuestras vidas y nos haga mensajeros de su amor. La otra navidad, la comercial y consumista, hace ya semanas que la tenemos encima. Pensemos que estemos dentro o fuera de la cárcel,  no hay Navidad sin Jesús. Sin amor compartido y generoso, la Navidad es pobre, casi indecente. Alegrémonos en estos días de Navidad pues Cristo quiere nacer en nuestros corazones para llevarnos a la verdadera libertad.

3.- Acto penitencial.- Jesús se encuentra a la puerta de la prisión para nacer en nuestro corazón. Preparémonos a recibirlo.

- Tú, el deseado de los pueblos. Señor, ten piedad.

- Tú, hijo de María, hombre como nosotros. Cristo, ten piedad.

- Tú, que vienes a devolvernos la alegría a los hombres y mujeres encarceladas. Señor, ten piedad.

4.- Oración.- Padre bueno, tú que estás cerca de los que sufren la falta de libertad en las cárceles, envíanos a tu hijo para que renazca en nuestros corazones y nos haga testigos suyos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

 

5.- Evangelio.- Mt. 1, 18-24: “Dios con nosotros”

 

6.- Reflexión.-

El interrogante que se nos planteaba el domingo pasado, “¿eres tú el que tenía que venir?”, puede encontrar en este evangelio una contestación. Hoy se nos dice quién es realmente Jesús: es el Emmanuel, el Dios con nosotros, que viene a traernos la respuesta divina a todas nuestras esperas y esperanzas.

 

Podríamos decir hoy víspera de la nochebuena que en la culminación del adviento, María es la primera cristiana que hizo estallar la Navidad. Escuchó la palabra, la acogió y con su si incondicional la convirtió en el Dios-con-nosotros. El amor de Dios se ha desbordado haciéndose Emmanuel. La increíble decisión de Dios se revela entre palabras nuestras: Dios-con-nosotros. Jesucristo es la palabra de Dios y por eso es el sí de Dios que se compromete a favor nuestro.

 

Pero en aquella primera Navidad María no está sola, le acompaña su esposo José. María y José son gentes del pueblo, sencillos obreros. Viven en Galilea y participan de la situación social, política y religiosa del momento. Dios se fija en ellos y los elige para una misión muy especial. Su respuesta es la que corresponde a los buenos creyentes: Sí a Dios y a al historia; pero un sí acompañado de miedos y dudas, un sí no fácil de mantener.

 

Hay que destacar que José y María fueron fieles, que no se cansaron de colaborar con os planes de Dios y que lo hicieron de una manera sencilla y discreta. Esto supone que ambos le habían entregado a dios sus personas por completo, quedaron disponibles para la misión que les trazara.

 

José y María son, por encima de todo, unos grandes creyentes, que, incluso, supieron caminar en la oscuridad de la fe. Por estar abiertos al Espíritu, supieron interpretar las llamadas de Dios. Por eso se ofrecieron en disponibilidad y colaboración.

 

Finalmente pensemos que desde el momento del nacimiento de Jesús, contemplamos cómo Dios se abaja y se acerca a nosotros para levantarnos de nuestra postración, para decirnos su amor, para devolvernos a la dignidad y para ofrecernos la salvación. En Cristo, Dios ha puesto su tienda entre nosotros, en lo más profundo de nuestro corazón, para que nunca nos sintamos solos al tenerle a Él dentro de nosotros.

7.- Oración universal.- Dios ha puesto su tienda entre nosotros. Dios está aquí, entre nosotros. A Él le pedimos: Ven, Señor Jesús.

- Que la Iglesia sea tienda de Dios y Belén para todos.

- Que Jesús pueda nacer en el corazón de cada interno de la prisión.

- Abramos el corazón a María para que junto a ella y como ella sintamos la presencia de su hijo Jesús.

- Para que aquí en la cárcel nos preparemos a vivir una feliz navidad con Jesús en medio de nosotros.

- (Peticiones libres de los encarcelados).

8.- Padrenuestro

 

9.- Saludo de paz

 

10.- Oración de acción de gracias.- Oración espontánea de los encarcelados.

 

11.- Oramos y celebramos.-

El Señor nos invita hoy a renovar nuestro compromiso y nuestra esperanza, para lo que no hay mejor inicio que implorar en la oración su venida cercana.

 

Colocamos en nuestro camino de papel continuo la última huella con la exhortación: “Dios está con nosotros”.

12.- Oración final.- Señor, hoy desde la cárcel en estos días de navidad en los que recordamos el cariño y cercanía de nuestra familia y amigos, te pedimos que nos preparemos con fervor a celebrar el misterio de nacimiento de tu Hijo. Por Jesucristo nuestro Señor.

COMPROMISOS NAVIDEÑOS

- Si tienes soberbia, sepúltala: la Navidad es un niño.

- Si tienes apegos, despójate; la Navidad es un pobre que canta y confía.

- Si tienes tristezas, alégrate; la Navidad es sonrisa.

- Si tienes pecados, conviértete; la Navidad es gracia y limpieza.

- Si tienes enemigos, perdónalos; la Navidad es paz.

- Si tienes amigos, abrázalos; la Navidad es cercanía.

- Si tienes pobres, enriquécelos; la Navidad es don.

- Si tienes amigos en la cárcel, visítalos; la Navidad es cercanía y libertad.

- Si tienes muerte, resucita; la Navidad es vida y amor.

 ¡FELIZ NAVIDAD!

 

 

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