CELEBRACIÓN DE LA PALABRA EN LA CÁRCEL

Enviado por Pedro Fernández Alejo

 

FESTIVIDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED, 14 de septiembre

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RITO DE ENTRADA

 

1.- MUNICIÓN DE ENTRADA

 

Hermanos, la fe nos reúne a todos en esta celebración de la eucaristía en honor de nuestra Patrona, la Virgen de la Merced.

 

Bajo las advocación de Ntra. Sra. de la Merced, la Orden de los Mercedarios, juntamente con los Trinitarios, iniciaban a principios del siglo XIII una lucha por la libertad en favor de aquellos que eran hechos cautivos y esclavos a causa de la guerra de religión entre moros y cristianos. Eran llamados los “redentores”, tanto en tierras cristianas como en las costas norteafricanas y tierras turcas. Eran Redentores porque rescataban, compraban o canjeaban a los privados de libertad, a los cautivos y esclavos, y los devolvían a su familia, a la sociedad y a la Iglesia, a sus raíces cristianas.

 

Nuestra celebración está motivada por el hecho de que la Virgen María está siempre con los suyos, con los pobres y oprimidos, con los que sufren, con los cautivos y esclavos, con los presos. Ella nos transmite un mensaje de liberación y esperanza, y nos lleva hasta su Hijo Jesús, el Redentor de los hombres, nuestro libertador. La Virgen María por ser la esclava del Señor y estar entregada a la obra de su Hijo, es llamada la “dispensadora de los tesoros de la Redención”.

 

Cristo nos libera del pecado, de las esclavitudes  físicas y morales y, con Cristo, María reivindica también el derecho de los pobres a su dignidad humana y a ser liberados de tantas cadenas que los anulan como personas y como creyentes.

 

María es la esperanza de los pobres y oprimidos. María nos ayuda a romper las cadenas de nuestro mal. Con María unámonos a Cristo Redentor en esta Eucaristía.

 

Bienvenidos a celebrar este encuentro en la fe y en el amor.

 

 

2.- PETICIONES DE PERDÓN

 

- Por no vivir nuestra condición de hijos de Dios Padre amando a nuestros hermanos. Señor, ten piedad.

 

- Por no luchar contra las  realidades de mi vida que me atan, me oprimen,  me esclavizan y me impiden ser persona. Cristo, ten piedad.

 

- Por no soñar con  la esperanza de que con el entusiasmo y el esfuerzo personal, mi vida puede cambiar y transformarse. Señor, ten piedad.

3.- ORACIÓN

Dios Padre nuestro, tú nos enviaste a Jesucristo

para anunciar a los cautivos la libertad

y proclamar el año de gracia;

sálvanos de nuestras esclavitudes

y asócianos a la misión liberadora

de Jesús y María, nuestra Madre de la Merced

y corredentora nuestra.

Por nuestro Señor Jesucristo… 

4.- PALABRA DE DIOS

 

LECTURA DEL LIBRO DE ISAÍAS  (61, 1-3ª)

El Epíritu del Señor está sobre mí,

porque el Señor me ha ungido.

Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren,

para vendar los corazones desgarrados,

para proclamar la amnistía a los cautivos,

y a los prisioneros la libertad,

para proclamar el año de gracia del Señor,

el día del desquite de nuestro Dios,

para consolar a los afligidos,

los afligidos de Sión;

para cambiar su ceniza en corona,

su traje de luto en perfume de fiesta,

su abatimiento en cánticos.

Palabra de Dios.

 

SALMO DE ALABANZA  (Lc 1, 46-47. 48-49. 50-51. 52-53. 54-55)

Lector: Proclama mi alma la grandeza del Señor,

Todos: Proclama mi alma la grandeza del Señor

Lector: Proclama mi alma la grande del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios mi salvador

Porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Todos. Proclama mi alma la grandeza del Señor.

 

Lector: Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el  Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

 

Todos: Proclama mi alma la grandeza del Señor

 

Lector: Él hace proezas con su brazo: dispersa a lo  soberbios de corazón. Derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Todos: Proclama mi alma la grandeza del Señor.

Lector: Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres­-,

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

 

Todos: Proclama mi alma la grandeza del Señor

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (1, 39-56)

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

 

En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:

 

-«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!

 

¿ Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuan­to tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vien­tre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá».

 

María dijo:

 

-«Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres­

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»

 

María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

Palabra del Señor.

 

5.-  ORACIÓN DE LOS FIELES

1.      Por la Iglesia, para que sea siempre portadora de la liberación de Cristo ante los hombres y mujeres que sufren la esclavitud, la opresión y la marginación.

Roguemos al Señor.

 

2.      Por el Voluntariado católico de prisiones, para  que siendo portador de  la Buena Noticia liberadora de Jesucristo ante los hermanos privados de libertad.

Roguemos al Señor.

3.      Por los presos y presas, para que, desde la reconciliación con Dios, con la familia y las víctimas encuentren el camino de su rehabilitación humana y moral, y se les proporcionen verdaderas oportunidades de reinserción social.

Roguemos al Señor.

 

4.      Por las Instituciones, tanto penitenciaria como judicial, para que favorezcan el proceso humanizador de las cárceles y avancen en la puesta en marcha de medidas alternativas a la prisión.

Roguemos al Señor.

 

5.      Por todos los que tienen responsabilidades en el funcionamiento de esta prisión, para que realicen su labor buscando siempre el bien de los presos, humanizando su trabajo y dignificando la vida de los internos e internas.

Roguemos al Señor.

 

6.      Por la sociedad, para que sea más solidaria con los presos y exreclusos y facilite su reinserción.

Roguemos al Señor.

 

7.      Por las familias de todos los presos que sufren  y padecen esta situación de cárcel, por las víctimas de los delitos, para que encuentren siempre el apoyo que necesitan para superar el dolor y el sufrimiento.

Roguemos al Señor.

6.- ACCIÓN DE GRACIAS

1.- ACCIÓN DE GRACIAS

Gracias,  Señor, en nombre de los pobres

que en ti encuentran motivo de esperanza

y ánimos en la lucha por su dignidad.

 

Gracias por el impulso de la liberación que,

desde los profetas, diste a la humanidad

para hacer una tierra de hombres libres e iguales.

 

Gracias por Cristo, tu Hijo,

que prefiere la misericordia

antes que el rigor de la ley.

 

Nuestro canto de gratitud se extiende a María,

mujer libre y esperanzada,

la que canta esperando que las cosas cambien,

aquella que proclama la certeza de un Dios

que está de parte de los últimos,

los humildes, los encadenados.

Ella nos da energía y fe

para anunciar de nuevo aquel año de gracia,

aquella amnistía que tu Hijo Jesús inauguró en el mundo.

 

Gracias Padre por darnos a María

como Madre corredentora

y a tu Hijo Jesucristo como salvador y redentor.

2.- SANTA MARÍA DE LA LIBERTAD

Madre, Nuestra Señora de la Merced:

El amor te ha hecho libre,

como el alba a la mañana.

 

Tu corazón pobre es libre,

con la libertad del Reino.

 

Tu corazón manso es libre,

con la libertad de un Dios cercano.

 

Tu corazón de hambre y sed de justicia es libre,

con la libertad de un Dios plenitud.

 

Tu corazón misericordioso es libre,

con la libertad de un Dios amor.

 

Tu corazón en paz es libre,

con la libertad de ser llamada Hija de Dios.

 

Tu corazón perseguido por la justicia es libre,

con la libertad de ser tuyo el Reino.

 

Tu libertad te lleva a ser feliz,

cuando la injuria o la persecución,.

a causa de Jesús, llama a tu puerta.

 

Entonces te alegrarás y regocijarás,

porque la recompensa será grande en el Reino.

 

Bienaventurada tú, porque has creído en Jesús,

tu hijo, como el Señor y el Libertador.

3.- DÍA DE LA MERCED

En este día de Nuestra Señora de la Merced, he querido dedicar estas palabras a todos mis compañeros que se encuentran “PRIVADOS DE LIBERTAD”, sin dejar atrás a sus familias que también sufren por nosotros.

 

Por eso quiero pedirte, Señora, desde lo más profundo de mi corazón que tú nos protejas y nos des fuerza para seguir adelante y no caer en la tristeza y nostalgia.

 

Tú sabes, Madre mía de la Merced, cuantas veces hablo con tu Hijo, nuestro Señor, y aunque, por el momento no se cumplen mis ruegos, tengo la fe de que un día todo esto se acabará y nos dará fuerza para enfrentarnos a la sociedad, esa sociedad que muchas veces nos margina sin conocernos. Sin conocer los motivos de desesperación que nos han traído hasta aquí, ya sea por necesidades o por el problema mas grande que existe hoy en ella, que es la “DROGA”, ese maldito diablo que cambia a las personas. Bien sabes tú, Señora, que la mayoría de esas personas cuando consiguen salir de ella, son las que tienen más sentimiento y cariño.

 

Por eso te ruego, Señora, que quite a la sociedad esa viga que tiene en sus ojos, para que puedan ver nuestros problemas y así poder ayudarnos. Por eso quiero pedirte en tu día que toques los corazones de la justicia de los hombres, para que sean más clementes a la hora de condenar, porque la única justicia que de verdad prevalece es la de Nuestro Señor Jesucristo, con indulgencia y perdón, pero que a la vez es severa, ya que para encontrar la felicidad antes hay que sufrir.

 

Por eso, Señor, sigo luchando, por eso y por mi familia, para que también pueda encontrar la paz y la felicidad al ver mi arrepentimiento y mi cambio de conducta. Pues es en la superación de los malos momentos donde se encuentra el crecimiento. Por todo ello, te pido perdón, Madre.

Perdóname las horas de seguir

un mundo de pecado.

Por volver a ti cansado

de seguir un mundo equivocado

 

Gerardo Bautista (24-09-2001)

 

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