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1.-
Saludo.-
Hermanos: Jesús, el Señor que es la resurrección y la vida para los que
creen en Él, esté con todos vosotros.
2.-
Monición de entrada.-
Al
reunirnos hoy aquí en la prisión para celebrar la fe, invocamos a
Jesús resucitado y al Dios de la vida, que nos ha creado y es
nuestro destino. El vive para siempre y nos hace vivir. Su mesa de
la Palabra y de la Eucaristía es anticipo de vida eterna para todos
los que escuchamos su palabra y la llevamos a la vida. Hoy vamos a
celebrar especialmente que Dios es Padre de todos, de los hombres y
mujeres libres y también de los encarcelados. La Palabra de Dios va
a insistir hoy en el horizonte de la resurrección. Grabémonos en
nuestros corazones esas palabras: “Nuestro Dios es un Dios de
vivos”.
3.-
Acto penitencial.-
Los golpes y errores de la vida nos han llevado muchas veces a vivir
como personas sin fe ni esperanza, pues hemos olvidado el amor de Dios.
Reconocemos humildemente nuestros pecados.
- Tú,
que nos llamas a la vida. Señor, ten piedad.
- Tú,
que en el Bautismo nos llamas a vivir como hijos tuyos, ahora y
siempre. Cristo, ten piedad.
- Tú, que aquí en la prisión sostienes nuestra fe y esperanza.
Señor, ten piedad.
4.-
Oración.-
Padre bondadoso no nos dejes solos aquí en la cárcel. Aparta de nosotros
todos los males y danos fuerza para superar esta página de la prisión.
Que muy pronto podamos volver a casa con nuestra familia. Por Cristo
nuestro Señor. Amén.
5.-
Evangelio.-
Lc. 20, 27-38: “Es un Dios de vivos”.
6.-
Reflexión.-
El pasaje
de Lucas que hoy acabamos de leer está encuadrado en la actividad
que Jesús desarrolló en Jerusalén los últimos días de su vida
terrena. Forma parte de una serie de controversias o discusiones que
sostiene con sus adversarios y de las que sale siempre airoso, pero
que van haciendo crecer la tensión ente Jesús y sus oponentes hasta
acelerar el desenlace en el proceso de su pasión y muerte.
Preguntémonos: ¿Quiénes son sus adversarios en el pasaje de hoy?
¿Qué sabemos de ellos?.
Los que en
esta ocasión tratan de poner en aprietos a Jesús son saduceos, uno
de los principales grupos judíos del tiempo de Jesús. Pasaban por
ser colaboracionistas con el Imperio romano y ocupaban importantes
puestos en la vida social, política y religiosa del país. El pasaje
de hoy dice que negaban la resurrección. Nos encontramos, por tanto,
ante un grupo de personas que no creen en la vida futura y que se
presentan ante Jesús para desacreditarlo, pues él si defiende en su
enseñanza que los muertos resucitan. Todos los argumentos de Jesús
ante los saduceos nos llevan a comprender que el máximo don es la
vida. Por eso es eterna, definitiva. Jesús afirma la existencia de
otra vida, tras la muerte, en contra de los saduceos que comos hemos
dicho, no creían en la resurrección. Pero esa vida que perdura no
es, como se imaginaban los fariseos, una mera prolongación de la
vida orgánica. Jesús advierte que la “otra vida” es distinta, allí
nadie se casa ni se puede morir. Desde ahora aquí en la cárcel o
fuera de ella hemos de preocuparnos para ser un buen ciudadano del
“otro mundo”.
Finalmente pensemos que la fe en la resurrección no nos saca de
nuestra historia y vida de cada día, sino que al contrario, nos
encarna más profundamente en ella, pues el sentido último está en la
vida. Dios “no es un Dios de muertos sino de vivos. Recordemos que
así lo afirmamos todos los domingos en el credo: “Creo en la
resurrección de los muertos y en la vida eterna”.
7.-
Oración universal.-
Presentemos al Dios de la vida y del amor nuestras necesidades y anhelos
de justicia y libertad. Respondemos
“Danos tú
vida, Señor”.
- Para que
nuestras obras tanto fuera como dentro de la cárcel manifiesten que
Dios es un Dios de vivos al que le duele todo lo que limita y mata
la vida. Oremos.
- Para que
busquemos el bien y trabajemos por crear unas relaciones justas y
fraternas entre los humanos. Oremos.
- Para que
cese la violencia y las desigualdades humanas ante la ley.
Oremos.
- Para que
Dios guarde a nuestros hermanos difuntos y les abra a la plenitud de
la vida. Oremos.
-
(Peticiones libres de
los encarcelados).
8.-
Padrenuestro
9.-
Saludo de paz
10.-
Oración de acción de gracias.-
Oración espontánea de los encarcelados.
11.-
Oramos y celebramos.-
Gracias a
Jesucristo, los cristianos podemos mantener la esperanza de una vida
en plenitud, de una transformación total de nuestra existencia que
ya empezamos a vislumbrar en esta vida y que se manifestará
totalmente en el futuro. Desde la cárcel, con nuestras alegrías y
penas, a él nos dirigimos dándole gracias por este don y pidiéndole
fuerzas para implicarnos en una vida en plenitud para todos.
Para
ambientar la oración podemos colocar, alrededor de la Biblia abierta
por el pasaje de hoy, un paño blanco, color que en el Nuevo
Testamento expresa victoria, resurrección.
12.-
Oración final.-
Alimentados de tu Palabra y de
tu Cuerpo, te hacemos presente, Señor, nuestra acción de gracias. Danos
la fuerza que necesitamos aquí en la cárcel para seguir confiando en ti
y en la vida eterna, plenitud de la vida terrena. Por Cristo nuestro
Señor. Amén.
PARA DIOS TODOS ESTAMOS VIVOS
Señor
resucitado, escucha la opinión de la gente de la calle:
“El cielo
y el infierno están aquí”.
“Los
muertos bien muertos están, ya no viven”.
“La vida
se nos pasa enseguida, hay que vivirla”.
“Sólo se
vive una vez”.
Señor
resucitado: ¿A quien creemos?
¿Quién
tiene palabras de vida eterna? ¿Tú o nosotros?
Hoy tu
evangelio nos da la respuesta: “para Dios todos están vivos”
Gracias,
Señor, por tu buena noticia.
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