CELEBRACIÓN DE LA PALABRA EN LA CÁRCEL

TRIGÉSIMO SEGUNDO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO/C

Domingo 11 de noviembre del 2007

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Por Ángel García Rodríguez (o.ss.t)

Capellán del Centro Penitenciario de Alahurin de la Torre (Málaga)

 

1.- Saludo.- Hermanos: Jesús, el Señor que es la resurrección y la vida para los que creen en Él, esté con todos vosotros.

 

2.- Monición de entrada.-

Al reunirnos hoy aquí en la prisión para celebrar la fe, invocamos a Jesús resucitado y al Dios de la vida, que nos ha creado y es nuestro destino. El vive para siempre y nos hace vivir. Su mesa de la Palabra y de la Eucaristía es anticipo de vida eterna para todos los que escuchamos su palabra y la llevamos a la vida. Hoy vamos a celebrar especialmente que Dios es Padre de todos, de los hombres y mujeres libres y también de los encarcelados. La Palabra de Dios va a insistir hoy en el horizonte de la resurrección. Grabémonos en nuestros corazones esas palabras: “Nuestro Dios es un Dios de vivos”.

3.- Acto penitencial.- Los golpes y errores de la vida nos han llevado muchas veces a vivir como personas sin fe ni esperanza, pues hemos olvidado el amor de Dios. Reconocemos humildemente nuestros pecados.

- Tú, que nos llamas a la vida. Señor, ten piedad.

- Tú, que en el Bautismo nos llamas a vivir como hijos tuyos, ahora y siempre. Cristo, ten piedad.

- Tú, que aquí en la prisión sostienes nuestra fe y esperanza. Señor, ten piedad.

4.- Oración.- Padre bondadoso no nos dejes solos aquí en la cárcel. Aparta de nosotros todos los males y danos fuerza para superar esta página de la prisión. Que muy  pronto podamos volver a casa con nuestra familia. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

 

5.- Evangelio.- Lc. 20, 27-38: “Es un Dios de vivos”.

 

6.- Reflexión.-

El pasaje de Lucas que hoy acabamos de leer está encuadrado en la actividad que Jesús desarrolló en Jerusalén los últimos días de su vida terrena. Forma parte de una serie de controversias o discusiones que sostiene con sus adversarios y de las que sale siempre airoso, pero que van haciendo crecer la tensión ente Jesús y sus oponentes hasta acelerar el desenlace en el proceso de su pasión y muerte. Preguntémonos: ¿Quiénes son sus adversarios en el pasaje de hoy? ¿Qué sabemos de ellos?.

 

Los que en esta ocasión tratan de poner en aprietos a Jesús son saduceos, uno de los principales grupos judíos del tiempo de Jesús. Pasaban por ser colaboracionistas con el Imperio romano y ocupaban importantes puestos en la vida social, política y religiosa del país. El pasaje de hoy dice que negaban la resurrección. Nos encontramos, por tanto, ante un grupo de personas que no creen en la vida futura y que se presentan ante Jesús para desacreditarlo, pues él si defiende en su enseñanza que los muertos resucitan. Todos los argumentos de Jesús ante los saduceos nos llevan a comprender que el máximo don es la vida. Por eso es eterna, definitiva. Jesús afirma la existencia de otra vida, tras la muerte, en contra de los saduceos que comos hemos dicho, no creían en la resurrección. Pero esa vida que perdura no es, como se imaginaban los fariseos, una mera prolongación de la vida orgánica. Jesús advierte que la “otra vida” es distinta, allí nadie se casa ni se puede morir. Desde ahora aquí en la cárcel o fuera de ella hemos de preocuparnos para ser un buen ciudadano del “otro mundo”.

 

Finalmente pensemos que la fe en la resurrección no nos saca de nuestra historia y vida de cada día, sino que al contrario, nos encarna más profundamente en ella, pues el sentido último está en la vida. Dios “no es un Dios de muertos sino de vivos. Recordemos que así lo afirmamos todos los domingos en el credo: “Creo en la resurrección de los muertos y en la vida eterna”.

7.- Oración universal.- Presentemos al Dios de la vida y del amor nuestras necesidades y anhelos de justicia y libertad. Respondemos “Danos tú vida, Señor”.

- Para que nuestras obras tanto fuera como dentro de la cárcel manifiesten que Dios es un Dios de vivos al que le duele todo lo que limita y mata la vida. Oremos.

 

- Para que busquemos el bien y trabajemos por crear unas relaciones justas y fraternas entre los humanos. Oremos.

 

- Para que cese la violencia y las desigualdades humanas ante la ley. Oremos.

 

- Para que Dios guarde a nuestros hermanos difuntos y les abra a la plenitud de la vida. Oremos.

 

- (Peticiones libres de los encarcelados).

8.- Padrenuestro

 

9.- Saludo de paz

 

10.- Oración de acción de gracias.- Oración espontánea de los encarcelados.

 

11.- Oramos y celebramos.-

Gracias a Jesucristo, los cristianos podemos mantener la esperanza de una vida en plenitud, de una transformación total de nuestra existencia que ya empezamos a vislumbrar en esta vida y que se manifestará totalmente en el futuro. Desde la cárcel, con nuestras alegrías y penas,  a él nos dirigimos dándole gracias por este don y pidiéndole fuerzas para implicarnos en una vida en plenitud para todos.

 

Para ambientar la oración podemos colocar, alrededor de la Biblia abierta por el pasaje de hoy, un paño blanco, color que en el Nuevo Testamento expresa victoria, resurrección.

12.- Oración final.- Alimentados de tu Palabra y de tu Cuerpo, te hacemos presente, Señor, nuestra acción de gracias. Danos la fuerza que necesitamos aquí en la cárcel para seguir confiando en ti y en la vida eterna, plenitud de la vida terrena. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

PARA DIOS TODOS ESTAMOS VIVOS

Señor resucitado, escucha la opinión de la gente de la calle:

            “El cielo y el infierno están aquí”.

            “Los muertos bien muertos están, ya no viven”.

            “La vida se nos pasa enseguida, hay que vivirla”.

            “Sólo se vive una vez”.

Señor resucitado: ¿A quien creemos?

            ¿Quién tiene palabras de vida eterna? ¿Tú o nosotros?

Hoy tu evangelio nos da la respuesta: “para Dios todos están vivos”

Gracias, Señor, por tu buena noticia.

 

 

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