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1.-
Saludo.-
La gracia de Dios, el amor de Jesucristo y el don del Espíritu Santo
estén con todos vosotros.
2.-
Monición de entrada.-
En esta
comunidad concreta de la Pastoral Penitenciaria vivimos la fe y la
pertenencia a la Iglesia. Aquí en medio de las dificultades que
atravesamos en la prisión, oramos y nos alimentamos espiritualmente para
ser testigos de Jesús. Hoy la Palabra de Dios se nos presenta con
palabras que parecen destinadas a alarmarnos, porque hablan de dolores y
catástrofes. Pero no debe ser así. Lo que Jesús nos anuncia es un
mensaje de salvación: pase lo que pase, vaya como vaya todo, él ofrece
la vida nueva de su Reino a todos los que hayan querido seguir su
camino.
3.-
Acto penitencial.-
A pesar de esas debilidades y errores que nos han traído a la cárcel,
digámosle a Dios nuestro Padre que confiamos en su amor y queremos serle
fieles.
- Tú, que nos ofreces tu
amor. Señor, ten piedad.
- Tú, que nos ofreces tu
felicidad. Cristo, ten piedad.
- Tú, que nos ofreces tu
vida. Señor, ten piedad.
4.-
Oración.-
Señor, Dios nuestro, bien sabes tú de la tristeza que nos supone vivir
diariamente en la cárcel. Concédenos vivir siempre alegres en tu
servicio, porque en servirte a ti, creador de todo bien, consiste el
gozo pleno y verdadero. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
5.-
Evangelio.-
Lc. 21, 5-19: “Estad atentos para que nadie os engañe”
6.-
Reflexión.-
En el evangelio de hoy vemos
a Jesús que predice la destrucción del templo de Jerusalén y habla
también de sucesos al fin de los tiempos. No se trata de una visión
catastrófica sino de una invitación al discernimiento, a la lucidez
y serenidad, dar testimonio, a tener confianza en Dios y constancia
en el trabajo y la misión. “Con perseverancia conseguiréis la vida”.
Perseverar es aguantar, resistir, utilizar los días mientras se
tienen y tal como se tienen, dar a luz la vida con la vida. La vida
que no está en las piedras de los templos sino en una comunidad que
vive y en cada persona convertida en templo de Dios.
El Evangelio de hoy ofrece
una enseñanza sobre cómo vivir el seguimiento de Jesús en tiempos de
dificultad. Nos advierte que en la vida hay dificultades y
acontecimientos trágicos que nos pueden sorprender en cualquier
momento. ¿No es un momento de dificultad nuestra situación hoy en la
cárcel?.
Jesús alerta a sus discípulos para que no se dejen engañar ante las
convulsiones religiosas (“vendrán usurpando mi nombre”), políticas
(“guerras y revueltas”) y cósmicas (“terremotos, hambre, pestes…”)
que se avecinan. Estas duras situaciones humanas fueron
interpretadas por la comunidad cristiana desde la fe en Jesús
resucitado y les hizo conscientes de la importancia de una fe sólida
y de un testimonio coherente... Porque si la persecución por ser
cristiano se afronta con estas actitudes, se convertirá en victoria
final. Jesús no oculta a sus discípulos que las dificultades y los
conflictos son una realidad en la historia y en la vida de sus
seguidores. Teniendo presente esta realidad, nos exhorta a encarar
con realismo y fe madura todas las violencias, conflictos y
dificultades que pueden traer la vida y la historia.
7.-
Oración universal.-
Oremos a Dios Padre
para que llene con sus dones a la familia humana.
- Pidamos por la Iglesia,
para que sea testigo de la fe en el amor de Dios y de perseverante
esperanza. Oremos.
- Por quienes sentimos hoy
en la prisión la tentación del desaliento y desesperanza, para que
el Espíritu de Dios nos devuelva la energía que nos saque de la
pasividad y nos lleve a la alegría y al compromiso. Oremos.
- Por los que viven hundidos en la droga o la delincuencia. Que
encuentren la ayuda que necesitan para salir de su situación.
-
(Peticiones libres de
los encarcelados).
8.-
Padrenuestro
9.-
Saludo de paz
10.-
Oración de acción de gracias.-
Oración espontánea de los encarcelados.
11.-
Oramos y celebramos.-Podemos
ambientar nuestra oración-celebración colocando en un lugar destacado de
la sala recortes de periódicos que reflejen conflictos y desastres que
se ciernen hoy sobre el mundo. Alrededor situamos carteles con frases
del evangelio de hoy: “Estad atentos”, no vayáis detrás”, no os
asustéis”, “Os servirá para dar testimonio”, “manteneos firmes”.
12.-
Oración final.-
Señor, contempla el dolor de todos los que hoy vivimos encarcelados.
Ayúdanos a perseverar en la fe, en el amor y en el servicio a los demás.
Danos palabras de sabiduría para anunciar tu nombre hoy entre las rejas
de la cárcel. Queremos ser siempre tus hijos. Danos fuerzas para poder
romper las cadenas del egoísmo que nos atan. Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
EL AMOR DEL PADRE NOS ACOMPAÑA
Señor
Jesús:
Tu
evangelio nos invita hoy a la perseverancia en la construcción del
Reino de Dios.
Es el
reino de la vida, de la verdad, de la justicia, de la libertad, de
la paz, del amor…
Un reino
que se manifiesta en el amor del Padre.
El amor
del Padre nos acompaña siempre:
en guerras
y terremotos,
en
epidemias y hambre,
en
espantos y signos del cielo
en
persecuciones, en tribunales y cárceles
en
incomprensiones de la propia familia y amigos.
El amor
del Padre se manifestará en toda ocasión como:
hacedor de
paz y de reconstrucción esperanzada,
sanador de
heridas y servidor de comida,
valentía y
libertad para proclamar los derechos humanos.
Cristo de
todos:
Danos tu
Espíritu para vivir como Tú, “haciendo el bien y curando todo mal”.
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