CELEBRACIÓN DE LA PALABRA EN LA CÁRCEL

TRIGÉSIMO TERCER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO/C

Domingo 18 de noviembre del 2007

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Por Ángel García Rodríguez (o.ss.t)

Capellán del Centro Penitenciario de Alahurin de la Torre (Málaga)

 

1.- Saludo.- La gracia de Dios, el amor de Jesucristo y el don del Espíritu Santo estén con todos vosotros.

 

2.- Monición de entrada.-

En esta comunidad concreta de la Pastoral Penitenciaria vivimos la fe y la pertenencia a la Iglesia. Aquí en medio de las dificultades que atravesamos en la prisión, oramos y nos alimentamos espiritualmente para ser testigos de Jesús. Hoy la Palabra de Dios se nos presenta con palabras que parecen destinadas a alarmarnos, porque hablan de dolores y catástrofes. Pero no debe ser así. Lo que Jesús nos anuncia es un mensaje de salvación: pase lo que pase, vaya como vaya todo, él ofrece la vida nueva de su Reino a todos los que hayan querido seguir su camino.

3.- Acto penitencial.- A pesar de esas debilidades y errores que nos han traído a la cárcel, digámosle a Dios nuestro Padre que confiamos en su amor y queremos serle fieles.

- Tú, que nos ofreces tu amor. Señor, ten piedad.

- Tú, que nos ofreces tu felicidad. Cristo, ten piedad.

- Tú, que nos ofreces tu vida. Señor, ten piedad.

4.- Oración.- Señor, Dios nuestro, bien sabes tú de la tristeza que nos supone vivir diariamente en la cárcel. Concédenos vivir siempre alegres en tu servicio, porque en servirte a ti, creador de todo bien, consiste el gozo pleno y verdadero. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

 

5.- Evangelio.- Lc. 21, 5-19: “Estad atentos para que nadie os engañe”

 

6.- Reflexión.-

En el evangelio de hoy vemos a Jesús que predice la destrucción del templo de Jerusalén y habla también de sucesos al fin de los tiempos. No se trata de una visión catastrófica sino de una invitación al discernimiento, a la lucidez y serenidad, dar testimonio, a tener confianza en Dios y constancia en el trabajo y la misión. “Con perseverancia conseguiréis la vida”. Perseverar es aguantar, resistir, utilizar los días mientras se tienen y tal como se tienen, dar a luz la vida con la vida. La vida que no está en las piedras de los templos sino en una comunidad que vive y en cada persona convertida en templo de Dios.

 

El Evangelio de hoy ofrece una enseñanza sobre cómo vivir el seguimiento de Jesús en tiempos de dificultad. Nos advierte que en la vida hay dificultades y acontecimientos trágicos que nos pueden sorprender en cualquier momento. ¿No es un momento de dificultad nuestra situación hoy en la cárcel?.

 

Jesús alerta a sus discípulos para que no se dejen engañar ante las convulsiones religiosas (“vendrán usurpando mi nombre”), políticas (“guerras y revueltas”) y cósmicas (“terremotos, hambre, pestes…”) que se avecinan. Estas duras situaciones humanas fueron interpretadas por la comunidad cristiana desde la fe en Jesús resucitado y les hizo conscientes de la importancia de una fe sólida y de un testimonio coherente... Porque si la persecución por ser cristiano se afronta con estas actitudes, se convertirá en victoria final. Jesús no oculta a sus discípulos que las dificultades y los conflictos son una realidad en la historia y en la vida de sus seguidores. Teniendo presente esta realidad, nos exhorta a encarar con realismo y fe madura todas las violencias, conflictos y dificultades que pueden traer la vida y la historia.

7.- Oración universal.- Oremos a Dios Padre para que llene con sus dones a la familia humana.

- Pidamos por la Iglesia, para que sea testigo de la fe en el amor de Dios y de perseverante esperanza. Oremos.

- Por quienes sentimos hoy en la prisión la tentación del desaliento y desesperanza, para que el Espíritu de Dios nos devuelva la energía que nos saque de la pasividad y nos lleve a la alegría y al compromiso. Oremos.

- Por los que viven hundidos en la droga o la delincuencia. Que encuentren la ayuda que necesitan para salir de su situación.

 

- (Peticiones libres de los encarcelados).

8.- Padrenuestro

 

9.- Saludo de paz

 

10.- Oración de acción de gracias.- Oración espontánea de los encarcelados.

 

11.- Oramos y celebramos.-Podemos ambientar nuestra oración-celebración colocando en un lugar destacado de la sala recortes de periódicos que reflejen conflictos y desastres que se ciernen hoy sobre el mundo. Alrededor situamos carteles con frases del evangelio de hoy: “Estad atentos”, no vayáis detrás”, no os asustéis”, “Os servirá para dar testimonio”, “manteneos firmes”.

 

12.- Oración final.- Señor, contempla el dolor de todos los que hoy vivimos encarcelados. Ayúdanos a perseverar en la fe, en el amor y en el servicio a los demás. Danos palabras de sabiduría para anunciar tu nombre hoy entre las rejas de la cárcel. Queremos ser siempre tus hijos. Danos fuerzas para poder romper las cadenas del egoísmo que nos atan. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

EL AMOR DEL PADRE NOS ACOMPAÑA

Señor Jesús:

 

Tu evangelio nos invita hoy a la perseverancia en la construcción del Reino de Dios.

 

Es el reino de la vida, de la verdad, de la justicia, de la libertad, de la paz, del amor…

 

Un reino que se manifiesta en el amor del Padre.

 

El amor del Padre nos acompaña siempre:

            en guerras y terremotos,

en epidemias y hambre,

en espantos y signos del cielo

en persecuciones, en tribunales y cárceles

en incomprensiones de la propia familia y amigos.

 

El amor del Padre se manifestará en toda ocasión como:

            hacedor de paz y de reconstrucción esperanzada,

            sanador de heridas y servidor de comida,

            valentía y libertad para proclamar los derechos humanos.

 

Cristo de todos:

Danos tu Espíritu para vivir como Tú, “haciendo el bien y curando todo mal”.

 

 

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