CELEBRACIÓN DE LA PALABRA EN LA CÁRCEL

JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO / C

Domingo 25 de noviembre del 2007

Imprimir

Por Ángel García Rodríguez (o.ss.t)

Capellán del Centro Penitenciario de Alahurin de la Torre (Málaga)

 

1.- Saludo.- Que el Señor que nos ha ido acompañando a lo largo de estas celebraciones en la cárcel,  reine en nuestros corazones y esté siempre con vosotros.

 

2.- Monición de entrada.-

Estamos al final del año litúrgico. Llevamos ya muchos domingos escuchando de forma continua el evangelio de Lucas, que nos va ofreciendo los hechos y las palabras de Jesús que son Buena Noticia de vida y de esperanza. Y hoy, en este último domingo, nuestros ojos se fijan en él, en Jesús, y lo reconocemos como Señor, como Rey, como aquel que se ha acercado a nuestra celda. El quiere reinar en nuestros corazones y acompañarnos en nuestros anhelos de libertad. Recordemos que su trono es la cruz y desde ahí nos invita a seguirlo.

3.- Acto penitencial.- Con la mirada puesta en  Cristo clavado en la cruz pensemos en nuestros errores, delitos y pecados que nos han traído a la cárcel.

- Tú que nos sigues amando y perdonando a pesar de nuestros pecados. Señor, ten piedad.

- Tú que no viniste a condenar sino a salvarnos. Cristo ten piedad.

- Tú que pones la grandeza de la vida en el amor y en el servicio. Señor, ten piedad.

4.- Oración.- Dios Padre bueno, tú que enviaste a tu hijo para ofrecer el camino del perdón y la misericordia; danos esa fuerza divina que hoy necesitamos en la prisión para amar y perdonar como nos lo enseñó tu hijo Jesús.

 

5.- Evangelio.- Lc. 23, 35-43: “Acuérdate de mí cuando vengas como Rey”.

 

6.- Reflexión.-

Al terminar el año litúrgico celebramos la fiesta de Jesucristo, Rey del universo. Jesús, a quien hemos acompañado como discípulos a lo largo de todo el año, ha anunciado con su palabra y sus obras la venida del Reino. El Padre lo ha puesto todo en sus manos y ahora se manifiesta como rey, como Señor del tiempo y del espacio. En el texto evangélico que acabamos de leer encontramos a Jesús en la cruz, próximo a su muerte y en medio de las burlas de cuantos lo rodean. Y es precisamente en esa situación en la que el evangelista presenta a Jesús como rey, rompiendo así con las expectativas mesiánicas de muchos. Contemplemos despacio y con atención esta escena para descubrir el sentido profundo que Lucas transmite en ella. ¿Quiénes son los personajes que aparecen? ¿Qué hacen o qué le dicen a Jesús?.

 

En primero lugar aparece el pueblo, del que sólo se dice que está mirando. Pero a continuación se describe sucesivamente la actuación de las autoridades, de los soldados y de uno de los malhechores. Todos ellos se burlan de Jesús. En el otro bando se sitúa el buen ladrón, que se enfrenta al primer malhechor y defiende la inocencia de Jesús. Hoy desde la cárcel, ¿estaremos dispuestos a dar la cara por Jesús y por nuestros compañeros?.

 

Jesús muere en la cruz en medio de las burlas de quienes se sienten victoriosos. Pero, paradójicamente, la victoria es de Jesús. Coloquémonos al lado de Él y preguntémonos: ¿Quién tiene realmente más poder, el que castiga o el que perdona? ¿Cómo podemos vivir esto hoy desde la cárcel?.

 

En resumidas cuentas,  está claro que muchos no han entendido ni entienden a Jesús. Su Reinado no se parece en nada a lo que sueña mucha gente. Él eligió una vida despojada, sencilla, servicial y obediente. Su reinado se llama solidaridad, justicia, fraternidad, amor desbordante, comunión…En su proyecto no caben términos como poder, egoísmo, orgullo, hedonismo…Su autoridad no es otra que el servicio, sobre todo a los más pequeños, pobres y necesitados.

7.- Oración universal.- Recordando la memoria de Jesús que vino al mundo no para ser servido sino para servir, que anunció la verdad y dio su vida por ella, oremos confiadamente al Padre diciendo: ¡Venga a nosotros tu Reino!

- Por la iglesia, por todos los que, en el mundo entero, queremos seguir el camino del Evangelio. Oremos.

- Por los pobres y los enfermos, por los que se sienten abandonados, por todos los que hoy viven en la cárcel con dolor y tristeza. Oremos.

- Para que quienes creemos en Jesucristo, rey del universo, contribuyamos a la implantación de la verdad, la justicia y la paz.

- (Peticiones libres de los encarcelados).

8.- Padrenuestro

 

9.- Saludo de paz

 

10.- Oración de acción de gracias.- Oración espontánea de los encarcelados.

 

11.- Oramos y celebramos.-

Como el buen ladrón del evangelio, nos acercamos a Jesús desde nuestra debilidad y le suplicamos que tenga misericordia con nosotros, que venga su Reino para que llegue a su fin el sufrimiento de todo ser humano.

 

Colocamos en el centro una imagen con el Crucificado. Contemplamos el rostro de Cristo y oramos ante él.

12.- Oración final.- Cristo Rey, coronado de espinas, tú eres el verdadero y único Rey del universo. Así, desde la cruz, que es tu trono de gloria, venciste la muerte y el pecado. Mira y contempla ahora mi pobre reino aquí en la prisión, cansado, aburrido y con deseos de salir. Como el buen ladrón te decimos: ¡Acuérdate de nosotros, ahora que estás en tu reino!.

HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAISO

Señor Jesús:

Sorprende que ahora, al final de la vida, aceptes ser llamado “rey”,

Es cuando menos se te puede confundir con un rey de este mundo,

Quizás por contraste, como en tus parábolas, nos anuncias así el verdadero reino.

Tú vida ha sido interpretar el amor del Padre:

            Has buscado trato preferente con los marginados,

            has compartido mesa con los pecadores,

has rehabilitado a los sin derechos –mujeres, niños desposeídos, enfermos-,

has defendido la dignidad de todos,

“no te has aferrado a tu categoría de Dios”,

te has despojado de tu rango,

has tomado la condición de esclavo,

te has hecho uno de tantos,

te has presentado como simple hombre,

te has abajado, obedeciendo hasta la muerte,

y muerte de cruz.

Por eso Jesús siempre escucharemos tu voz: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”

 

 

Imprimir