|
1.-
Saludo.-
Que el Señor que nos ha ido acompañando a lo largo de estas
celebraciones en la cárcel, reine en nuestros corazones y esté siempre
con vosotros.
2.-
Monición de entrada.-
Estamos al
final del año litúrgico. Llevamos ya muchos domingos escuchando de
forma continua el evangelio de Lucas, que nos va ofreciendo los
hechos y las palabras de Jesús que son Buena Noticia de vida y de
esperanza. Y hoy, en este último domingo, nuestros ojos se fijan en
él, en Jesús, y lo reconocemos como Señor, como Rey, como aquel que
se ha acercado a nuestra celda. El quiere reinar en nuestros
corazones y acompañarnos en nuestros anhelos de libertad. Recordemos
que su trono es la cruz y desde ahí nos invita a seguirlo.
3.-
Acto penitencial.-
Con la mirada puesta
en Cristo clavado en la cruz pensemos en nuestros errores, delitos y
pecados que nos han traído a la cárcel.
- Tú que nos sigues
amando y perdonando a pesar de nuestros pecados. Señor, ten
piedad.
- Tú que no viniste a
condenar sino a salvarnos. Cristo ten piedad.
- Tú que pones la
grandeza de la vida en el amor y en el servicio. Señor, ten
piedad.
4.-
Oración.-
Dios Padre bueno, tú que enviaste a tu hijo para ofrecer el camino del
perdón y la misericordia; danos esa fuerza divina que hoy necesitamos en
la prisión para amar y perdonar como nos lo enseñó tu hijo Jesús.
5.-
Evangelio.-
Lc. 23, 35-43: “Acuérdate de mí cuando vengas como Rey”.
6.-
Reflexión.-
Al
terminar el año litúrgico celebramos la fiesta de Jesucristo, Rey
del universo. Jesús, a quien hemos acompañado como discípulos a lo
largo de todo el año, ha anunciado con su palabra y sus obras la
venida del Reino. El Padre lo ha puesto todo en sus manos y ahora se
manifiesta como rey, como Señor del tiempo y del espacio. En el
texto evangélico que acabamos de leer encontramos a Jesús en la
cruz, próximo a su muerte y en medio de las burlas de cuantos lo
rodean. Y es precisamente en esa situación en la que el evangelista
presenta a Jesús como rey, rompiendo así con las expectativas
mesiánicas de muchos. Contemplemos despacio y con atención esta
escena para descubrir el sentido profundo que Lucas transmite en
ella. ¿Quiénes son los personajes que aparecen? ¿Qué hacen o qué le
dicen a Jesús?.
En primero
lugar aparece el pueblo, del que sólo se dice que está mirando. Pero
a continuación se describe sucesivamente la actuación de las
autoridades, de los soldados y de uno de los malhechores. Todos
ellos se burlan de Jesús. En el otro bando se sitúa el buen ladrón,
que se enfrenta al primer malhechor y defiende la inocencia de
Jesús. Hoy desde la cárcel, ¿estaremos dispuestos a dar la cara por
Jesús y por nuestros compañeros?.
Jesús
muere en la cruz en medio de las burlas de quienes se sienten
victoriosos. Pero, paradójicamente, la victoria es de Jesús.
Coloquémonos al lado de Él y preguntémonos: ¿Quién tiene realmente
más poder, el que castiga o el que perdona? ¿Cómo podemos vivir esto
hoy desde la cárcel?.
En resumidas cuentas, está claro que muchos no han entendido ni
entienden a Jesús. Su Reinado no se parece en nada a lo que sueña
mucha gente. Él eligió una vida despojada, sencilla, servicial y
obediente. Su reinado se llama solidaridad, justicia, fraternidad,
amor desbordante, comunión…En su proyecto no caben términos como
poder, egoísmo, orgullo, hedonismo…Su autoridad no es otra que el
servicio, sobre todo a los más pequeños, pobres y necesitados.
7.-
Oración universal.-
Recordando la memoria de Jesús que vino al mundo no para ser servido
sino para servir, que anunció la verdad y dio su vida por ella, oremos
confiadamente al Padre diciendo: ¡Venga a nosotros tu Reino!
- Por la
iglesia, por todos los que, en el mundo entero, queremos seguir el
camino del Evangelio. Oremos.
- Por los
pobres y los enfermos, por los que se sienten abandonados, por todos
los que hoy viven en la cárcel con dolor y tristeza. Oremos.
- Para que quienes creemos en Jesucristo, rey del universo,
contribuyamos a la implantación de la verdad, la justicia y la paz.
-
(Peticiones libres de
los encarcelados).
8.-
Padrenuestro
9.-
Saludo de paz
10.-
Oración de acción de gracias.-
Oración espontánea de los encarcelados.
11.-
Oramos y celebramos.-
Como el
buen ladrón del evangelio, nos acercamos a Jesús desde nuestra
debilidad y le suplicamos que tenga misericordia con nosotros, que
venga su Reino para que llegue a su fin el sufrimiento de todo ser
humano.
Colocamos en el centro una imagen con el Crucificado. Contemplamos
el rostro de Cristo y oramos ante él.
12.-
Oración final.-
Cristo Rey, coronado de espinas, tú eres el verdadero y único Rey del
universo. Así, desde la cruz, que es tu trono de gloria, venciste la
muerte y el pecado. Mira y contempla ahora mi pobre reino aquí en la
prisión, cansado, aburrido y con deseos de salir. Como el buen ladrón te
decimos: ¡Acuérdate de nosotros, ahora que estás en tu reino!.
HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAISO
Señor
Jesús:
Sorprende
que ahora, al final de la vida, aceptes ser llamado “rey”,
Es cuando
menos se te puede confundir con un rey de este mundo,
Quizás por
contraste, como en tus parábolas, nos anuncias así el verdadero
reino.
Tú vida ha
sido interpretar el amor del Padre:
Has
buscado trato preferente con los marginados,
has
compartido mesa con los pecadores,
has
rehabilitado a los sin derechos –mujeres, niños desposeídos,
enfermos-,
has
defendido la dignidad de todos,
“no te has
aferrado a tu categoría de Dios”,
te has
despojado de tu rango,
has tomado
la condición de esclavo,
te has
hecho uno de tantos,
te has
presentado como simple hombre,
te has
abajado, obedeciendo hasta la muerte,
y muerte
de cruz.
Por eso Jesús siempre escucharemos tu voz: “Hoy estarás conmigo en
el paraíso”
|