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1.-
Saludo.-
Que la fidelidad y clamor de Dios Padre, y la entrega generosa que hace
Jesús de su propia vida esté con todos vosotros.
2.-
Monición de entrada.-
Hermanos: La
cárcel nos muestra el barro del que estamos hechos. Aquí nos damos
cuenta de nuestros errores y delitos que hemos cometido. Como cristianos
no olvidamos a Dios en la prisión. Estamos aquí reunidos porque Él
significa mucho para nosotros. Nos da la fe y las fuerzas que
necesitamos para perseverar y no perder la esperanza. La fe que
recibimos de nuestros padres y abuelos hemos de vivirla y compartirla
con los demás. Que ni el dolor, ni el sufrimiento ni la misma cárcel nos
aleje de Dios.
3.-
Acto penitencial.-
Animados
porque el amor de Dios no tiene fin, le pedimos perdón por nuestros
pecados.
- Tú,
que das sentido a la vida del hombre. Señor, ten piedad.
- Por
nuestras cobardías e infidelidades. Cristo, ten piedad.
- Tú, que nos animas a fiarnos totalmente de Dios Padre Nuestro.
Señor, ten piedad.
4.-
Oración.-
Padre nuestro, tú que nos ama a pesar de nuestros errores y pecados,
acércate a todos los que en la cárcel queremos cambiar de vida. Derrama
sobre nosotros tu amor y misericordia para gozar esa anhelada libertad
que hoy clamamos desde la prisión.
5.-
Evangelio.-
6.-
Reflexión.-
Lucas
presenta hoy en su evangelio la fe en Dios y el servicio a los
hermanos como las dos caras del discipulado. El amor y la atención
generosa a los demás son posibles desde una fe profunda en el Dios
que es amor.
Pareciera
que los fariseos y los hombres religiosos de Israel tenían una
mentalidad mercantil frente a Dios tomándolo como un súper-amo. “Sin
te sirvo bien, ¿cuánto me pagarás?”. Esta idea de salario, de
mérito, de cálculo la rechaza Jesús de plano. Parece quiere aceptar
lo que le piden los discípulos: “Auméntanos la fe”. La fe es
gratuita, es un don. Como un granito de mostaza. Y crece
cultivándola. Aprendemos a creer creyendo. La fe no aumenta sin
ponerla en práctica. Dicho de otra manera, no hay un camino de fe
sino el camino del discipulado. La fe aumenta siguiendo a Jesús y su
proyecto.
El
verdadero discípulo de Jesús concibe su vida como un servicio
generoso y gratuito aunque sabe que Dios es el mejor pagador. Se
esfuerza por ser un buen trabajador en la viña del Señor pero
poniendo su confianza en Dios como si todo dependiera de él y no de
uno mismo. Sólo tiene fe quien acepta el evangelio y sigue el camino
de Jesús.
Muchas
veces vosotros habéis expresado que no es fácil mantener la fe en la
cárcel en donde impera la ley del más fuerte y “uno ha de hacerse
respetar”. Pero aunque no es fácil, no es imposible. Recordad que
la fe es una postura de confianza de la totalidad de la persona ante
Dios, ante uno mismo y los demás que produce seguridad y alegría.
También en este camino aparecen las “dudas de fe” que no deben
escandalizarnos, ni desanimarnos. Somos buscadores, caminantes,
peregrinos. A Dios sólo le conocemos a la manera de búsqueda. Las
dudas y las dificultades de fe pueden ser una oportunidad para vivir
una fe más auténtica y más humilde; nos harán comprender mejor a los
que no creen o les resulta muy difícil creer.
En resumen, podríamos decir que el evangelio de hoy nos invita a
comprender la conversión en clave de calidad, no de cantidad: es una
fe auténtica, una confianza absoluta en Dios, la que nos mueve a
realizar obras grandes y llena de sentido nuestra misión como
discípulos de Cristo.
7.-
Oración universal.-Con
nuestra confianza puesta en el Señor, queremos presentarle hoy desde la
cárcel nuestras necesidades. Diremos: Señor, fortalece nuestra fe.
- Para que
la Iglesia, puesta al servicio de los hombres, siga siendo mensajera
de libertad para los presos. Oremos.
- Para que
las dudas y dificultades de fe nos hagan más humildades y sean
oportunidades para seguir buscando a Dios. Oremos.
- Pidamos al Señor que nos aumente nuestra fe para encontrarle no
sólo en la iglesia y en la Biblia, sino en los pobres, en los
encarcelados y en todos los que sufren.
-
(Peticiones libres de
los encarcelados).
8.-
Padrenuestro
9.-
Saludo de paz
10.-
Oración de acción de gracias.-
Oración espontánea de los encarcelados.
11.-
Oramos y celebramos.-
El pasaje
del evangelio comienza con una petición de los discípulos a Jesús:
“Auméntanos la fe”. Conscientes de que la fe es don de Dios, le
pedimos que nos ayude a crecer hacia una fe verdadera que nos lleve
a servir desinteresadamente a los hermanos.
Como signo, podemos escribir en un papel un servicio concreto que
nos comprometamos a realizar durante la semana en la prisión fruto
de nuestra fe en Dios.
12.-
Oración final.-Señor,
tú nos conoces y sabes lo que cuesta hoy en la cárcel mantener la fe.
Hay muchos presos a los que no les interesa saber nada de ti ni de tu
Iglesia. En los momentos de peligro, aumenta Señor mi fe en ti, para que
vea la vida con tus ojos y siga tus pasos. Amén
.LA
FE
“Discutían los amigos del Señor sobre las ventajas e
inconvenientes de tener fe. El Maestro sentenció: - tener fe es
como llevar una linterna en una excursión nocturna. El paisaje
no cambia al ser iluminado, ni disminuye el cansancio de la
marcha. Pero el que tiene la linterna ve mejor cómo es la
espesura y camina con un poco de más seguridad. El peso de la
linterna le puede exasperar, a veces, o las sombras producidas
hacerle imaginar feroces fantasmas, pero, gracias a la linterna
será más difícil que tropiece y caiga, y se sentirá satisfecho
de poder prestar una ayuda a los demás”.
Haz de nosotros, Señor Dios, personas que viven de la fe.
Desarrolla lo que sembraste en nosotros el día de nuestro
bautismo, para que pongamos todas nuestras fuerzas en servirte,
sin esperar recompensa. ¿No está nuestra alegría en ser
servidores de Jesucristo?...... (San Agustín)
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